Escribe Rafael Fernández - Partido de los Trabajadores (Uruguay)
Tiempo de lectura: 2 minutos
El jueves el presidente estadounidense echó a Kristi Noem, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), y una de las cabezas principales de la guerra contra los inmigrantes. El DHS incluye en su seno al ICE (policía militarizada migratoria) y la CBP (aduana y policía de fronteras), dos agencias que han desatado un infierno en la vida de los inmigrantes y que son la punta de lanza de la militarización de la represión en las grandes ciudades por el trumpismo.
Trump ha señalado que Noem “nos ha servido bien y ha obtenido numerosos y espectaculares resultados (¡especialmente en la frontera!), pasará a ser enviada especial para el Escudo de las Américas, nuestra nueva iniciativa de Seguridad en el Hemisferio Occidental”. Noem se había convertido en un peso muerto debido a la imputación de que gastaba el dinero del Departamento en abusivos gastos personales, especialmente de lujo, y a una relación extramatrimonial que mantenía con su principal asesor. La brutal represión para llevar adelante las deportaciones en masa de inmigrantes cuenta con el total apoyo de Trump. Trump no está buscando un ‘acercamiento’ con la población que ha marchado en su contra
Para continuar con su política, cuando cae la popularidad del gobierno especialmente en el marco de una guerra no provocada contra Irán, Trump ha sacrificado una pieza dispensable de su gabinete. Según varias encuestas, la opinión pública está masivamente en contra de la guerra contra Irán, apenas ronda el 25%.
Kristi Noem viene de protagonizar algunas audiencias vergonzosas en el Congreso, donde fue acusada no sólo por los Demócratas sino también por varios Republicanos sobre determinados gastos que favorecían a su entorno. El senador John Kennedy (republicano y trumpista) preguntó explícitamente si Trump conocía un contrato de 220 millones de dólares para producir publicidad del DHS (que destacaba a la propia Noem). La funcionaria afirmó que esa publicidad había sido aprobada por el presidente -lo que este negó pocas horas después. Es probable que Trump haya alentado a sus legisladores a preparar el despido, sin referencia al tema migratorio y los crímenes del ICE. Trump comenzó a tomar distancia respecto a su secretaria, evitando darle la palabra en las reuniones de gabinete, así como mencionarla mientras elogiaba profusamente a otros funcionarios.
Kristi Noem y el gendarme Bovino habían justificado los asesinatos del ICE en Minneapolis con un discurso abiertamente fascista y con mentiras escandalosas que se cayeron a los pocos días, llamando a las víctimas de la represión “terroristas domésticos” que “se habían buscado” la muerte. El establishment demócrata ha pedido medidas como la no utilización de máscaras por parte de los agentes, o que porten cámaras de video. El matón que asesinó a Rachel Good estaba él mismo filmando el operativo con su celular, lo cual no lo inhibió para disparar varias veces a la ciudadana que protestaba en solidaridad con los indocumentados. En el caso de Alex Pretti, había múltiples cámaras registrando el asesinato, lo cual no impidió que el enfermero recibiera diez disparos cuando estaba desarmado y dominado en el suelo.
Ante las críticas en su contra, Noem replicó órdenes de Stephen Miller y del propio Trump. Miller es subjefe del gabinete y asesor de seguridad nacional, y el principal arquitecto de la política racista contra los inmigrantes.
Trump, ha designado al senador republicano por Oklahoma Markwayne Mullin, en remplazo de Noem, un ultra derechista alineado con Trump en todos los temas relevantes, incluida las guerras en el Caribe e Irán. Mullin es impulsor de la de “mano dura” en las deportaciones masivas, por lo que el recambio no puede leerse como un cambio de política migratoria.
