La larga recorrida de Guzmán por Europa – y Rusia

Escribe Marcelo Ramal

FMI, deuda e inflación.

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Martín Guzmán anunció con bombos y platillos la prolongación de su gira europea hacia Moscú, donde espera discutir sobre lo que ya parece arreglado –o sea, el acuerdo entre los fondos de inversión que financian la vacuna Sputnik con un laboratorio privado de Argentina. La incursión en Rusia, en cualquier caso, intentará disipar el evidente impasse en que ingresaron las tratativas del gobierno F F con sus acreedores institucionales, a saber, el FMI y el Club de París.

Guzmán le ha acercado al Fondo la moción alternativa que en Argentina pergeñaron Kicillof, Maximo y Cristina, a saber, llegar a un acuerdo de refinanciación de la deuda argentina a veinte años, y no a diez como lo prevén los estatutos del Fondo. Pero los funcionarios que entrevistó Guzmán le han hecho saber que no hay condiciones para esa prórroga. Para 2023/24, la conjunción de los vencimientos de la deuda privada con la del FMI, incluso reciclada a diez años, constituye una hipoteca impagable. Este argumento infalible del ministro argentino, resulta ridículo para sus interlocutores, cuyo trabajo consiste, precisamente, en refinanciar deuda sin límite de tiempo, como acaba de recordarlo la directora del Fondo, Kristalina Georgieva. Los elevados precios internacionales de la soja, por un lado, y la abundancia de liquidez, por el otro, conspiran contra el relato de CFK y su pupilo Moreau.

En 2021, Argentina debe afrontar un vencimiento de 2400 millones de dólares con el club de París, que tiene a Alemania y a Japón como los principales acreedores. Pero los funcionarios del club condicionaron la refinanciación de ese vencimiento…a un acuerdo con el FMI, que es precisamente lo que Guzmán está postergando para después de las elecciones. No obstante, el pliego de reclamos fue más lejos: pidieron un “plan económico” que contemple la libertad cambiaria y de tarifas, entre otros puntos. Las petroleras de origen europeo, que saludan el Plan Gas 4 (de dolarización del precio del fluido), reclaman una suba efectiva de las tarifas a lo largo de toda la cadena energética.

Guzmán, en definitiva, fue a reclamar un respiro que no obtuvo, quizás porque èl también confía en la soja. Los ‘analistas’ conocidos se atreven a asegurar que no habrá corrida cambiaria sino hasta después de las Paso. La semana pasada, sin embargo, el gobierno sólo pudo renovar la mitad de un vencimiento de 75.000 millones de pesos de deuda indexada. Naturalmente, la parte no renovada deberá cubrirla con emisión monetaria. O sea que se agota el recurso de planchar el tipo de cambio por medio de un mayor endeudamiento en pesos. De otro lado, el atraso del tipo de cambio no ha domado la inflación, que se proyecta al 46% para el conjunto del año. En verdad, la pretendida estabilidad cambiaria es ficticia, pues la brecha con los dólares no oficiales continúa siendo del 40%. Uno de los principales destinos de la emisión monetaria es la remuneración de las Leliqs, con la cual los bancos han financiado parte del gasto público a costa a cambio de ganancias enormes. Lo mismo ocurrió, al menos hasta ahora, con el llamado “mercado local de deuda”. La emisión ha alimentado también las liberaciones parciales de precios controlados, tarifas de servicios y prepagas. Hay una inflación, sí, de beneficios.

Guzmán ha viajado a Europa para que le acepten un cheque diferido. Los acreedores le han puesto la vara demasiado alta.

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