Cuba: primeras reacciones al ‘rodrigazo’

Escribe Norberto Malaj

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Alina Bárbara López Hernández es una muy conocida cientista social cubana de 55 años, profesora de la icónica Universidad de Santa Clara, defensora de los principios originarios de la revolución de 1959. En el curso de los últimos 10 días publicó dos artículos (Cuba: “El caballo de Troya de la burocracia” y su “golpe blando”). En la publicación La Joven Cuba, sostiene “que la burocracia encabeza la denuncia de que existe un golpe blando en curso para derrotar al gobierno y al socialismo en Cuba (...)”. La verdad, dice, es muy otra.

“Lo cierto es que el momento en que se aviva la hipotética «amenaza» es precisamente uno de los de menor popularidad del gobierno de que yo tenga memoria. El señuelo del golpe plebeyo es entonces un fallido intento por distraer la opinión pública (...)” (ídem). “Lo más inquietante -agrega- es el contenido de esos discursos, es el importante cambio en políticas y principios (…) el énfasis que se hace al afirmar que el Estado era muy «paternalista» y había otorgado «subsidios y gratuidades indebidas»” (ídem).

En referencia a las medidas adoptadas a fines del 2020 -devaluación, subas de precios, aumentos inferiores de salarios-, señala que “El gobierno niega que esta sea una terapia de choque, pero ya es evidente que el incremento salarial, en medio de la crisis y carestía actuales, disparará los precios de productos y servicios a niveles increíbles, adsorbiendo en poco tiempo el salario real y deprimiéndolo nuevamente. El aumento de hace unos meses al sector presupuestado se esfumó por la misma razón y desde que fuera anunciado el Día Cero se produjo una escalada masiva en los precios, primero del sector privado y de la economía sumergida, que entroncan ahora con los del sector estatal” (ídem).

“Los niveles de pobreza y desigualdad en Cuba han crecido sostenidamente desde inicios de los noventa” (ídem). Entre los sectores más castigados ahora están “los ancianos, jubilados o pensionados; las madres solteras que por divorcio o emigración de sus parejas tuvieron que asumir solas la crianza de los hijos; las personas negras, que tienen una desventaja histórica pues no poseen, salvo excepciones, patrimonio de larga data, grandes y lujosas mansiones u otras propiedades que pudieran poner en función de un negocio y sufrieron también obstáculos racistas para acceder al sector privado con empleos mejor remunerados” (ídem).

“El éxodo migratorio masivo funcionó en Cuba como válvula para quitar presión social en épocas de crisis. Hoy no es posible ese alivio. Los que se quedaron aquí, o no desean emigrar -y en consecuencia necesitan, y exigen, cambios que mejoren su situación- o no pueden hacerlo, porque hasta para eso la pobreza limita …tras la firma de los acuerdos migratorios con Estados Unidos y el cese de la política que favorecía la emigración ilegal desde la Isla, además de que el cierre de los servicios consulares por parte del gobierno de Donald Trump ha afectado mucho más. En consecuencia, para irse de Cuba hay que hacerlo a través de terceros países y se precisa de dinero o trámites muy costosos, lo que está fuera del alcance de las personas pobres” (ídem). Esos acuerdos migratorios fueron, en realidad, establecidos bajo el gobierno de Obama.

También subraya que hay una “conversión de miles de ancianos, jubilados hace ya tiempo -muchos de ellos científicos, profesores, ingenieros y médicos- en pobres de solemnidad, por el injusto cálculo de sus jubilaciones”. «Los jubilados de la Revolución» -dice Alina- son doblemente golpeados por “la decisión de subir el precio ostensiblemente para acceder a cines, teatros, museos e instituciones culturales; lo que contradice la política cultural revolucionaria” (ídem).

En conclusión afirma la cientista lo que está en marcha es un “golpe nada blando que se oculta tras acusaciones, calumnias y amenazas” (sic).