Un “Maracanazo de hambre y pobreza”

Escribe Emiliano Monge

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Un estudio del Grupo Poder, Política y Desigualdades Alimentarias de la Universidad Libre de Berlín, llegó a la conclusión de que un 59,3% de los brasileños -es decir, 125,6 millones de personas- no comieron la cantidad necesaria de alimentos desde el comienzo de la pandemia. El estudio fue publicado por Folha de São Paulo. El New York Times ya había titulado que Brasil vuelve al “mapa de la pobreza mundial”. Se trata de un salto en la crisis humanitaria y expresa el impasse histórico de la organización capitalista en el gigante verde-amarelho.

La Red Penssan (Red Brasileña de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional) había hecho un estudio difundido la semana pasada, que estimaba que 116,8 millones tienen inseguridad alimentaria. El desempleo llegó a un récord 14,4% en abril, más del 50% de los trabajadores son informales (el desempleo real afecta a 32 millones de personas). Las ayudas de 600 reales por mes fueron eliminadas; saldría otra, por 150 reales.

El presupuesto del gobierno de Jair Bolsonaro para este año prevé recortes severos: “menos R $ 36 mil millones en salud, retira recursos de la educación, en programas de crédito para micro y pequeñas empresas empresas, y no proporciona recursos para mantener el Programa de preservación de ingresos y empleo (BEm)” (Tribuna Classista 45, p. 9); también congela salarios, permite suspensiones y disminuye cargas patronales y derechos laborales, y aumenta el presupuesto militar. La inflación de alimentos llega al 20%.

Los chicos

El estudio indica que de los niños de hasta 4 años de edad, el 29,3% come en cantidad y calidad ideal, pero el 70,6% padece algún nivel de inseguridad alimentaria. En 20,5% de los hogares directamente se pasa hambre. “Filas de centenares de personas buscando sopa en las iglesias del centro de San Pablo, automóviles cada vez más viejos usados como Uber y las motos o bicicletas alquiladas de los entregadores de comida son algunas de las imágenes de este Brasil del segundo 1° de mayo de la pandemia” (Télam, 1/5).

Según Nexo, “el acceso de la población brasileña a los alimentos esenciales de la dieta básica cayó significativamente: 44% redujo el consumo de carne, y 41 por ciento disminuyó el consumo de frutas”. El 25,5% de los hogares cuya jefa de familia es una mujer pasa hambre, mientras que en hombres alcanza solo al 13,3%. En los casos en que la persona es negra la inseguridad alimentaria trepa al 67,5%.

foto brasil