Al final, las campanas sonaban por Netanyahu

Escribe Leib Erlej

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Con el humo todavía despejándose tras dos semanas de intenso bombardeo sobre Gaza, se han producido una serie de giros en la situación política de Israel. Tras 12 años de mandato ininterrumpido, ha caído Netanyahu.

La defenestración venía cocinándose desde antes, pero tiene su desenlace después que la operación militar contra Gaza terminara en un fiasco para Israel. Los bombardeos no lograron absolutamente nada. No fue lo ocurrido, por ejemplo, con el ataque de 2014 contra Gaza, que tuvo éxito en torpedear al ´gobierno de unidad´ que Fatah y Hamas estaban negociando por aquel entonces. Desde ese momento Netanyahu consiguió mantener disuadidas a las organizaciones palestinas, haciendo avanzar la agenda de colonización del territorio ocupado y los desalojos. Incluso logró entronizar como ley el principio que declara a los no-judíos en general y los palestinos en particular como ciudadanos de segunda en Israel.

En cambio, en esta oportunidad los bombardeos contra Gaza no lograron afectar significativamente las capacidades militares de Hamas, que se ha anotado el logro de mantener un volumen de fuego constante sobre Israel hasta el último día. Pero tampoco pudo lograr el objetivo de fondo, que era golpear moral y políticamente a las protestas callejeras pro-palestinas en Israel. Nunca antes los palestinos que tienen ciudadanía israelí se manifestaron como ahora, lo cual sirve como avance de lo que podrían ser nuevos procesos de protesta.

Agotamiento de una política

Es decir, la política del gobierno de Netanyahu ha salido derrotada. Nos referimos a la política de cero concesiones a los palestinos, cero negociaciones formales, boicot constante y ,por la vía de los hechos, a todo lo firmado en los super enterrados Acuerdos de Oslo, que supuestamente iban a desembocar en la fórmula de “dos estados para dos pueblos”.

Toda la carrera política de BN puede resumirse a partir de ese rumbo, desde el momento que saltó a la fama acusando de “traidor” o “nazi” al premier que firmó esos acuerdos y que terminó asesinado por un ultra derechista en 1995. Esta política, de hacer un infierno de la vida de los palestinos sin ofrecer concesión alguna, ha demostrado su agotamiento. Y si el gobierno israelí luego del cese al fuego se la pasaba felicitándose a sí mismo por haber dado un “duro golpe” a Hamas, el hecho de que la coalición gobernante haya saltado por los aires, con los propios aliados de extrema derecha clamando por un cambio de gobierno, lo desmiente. Las campanas fúnebres estaban sonando, si, pero por Netanhayu.

La nueva coalición

¿Qué sucederá de aquí en más? Se ha conformado una nueva coalición, y el próximo Primer Ministro será el nefasto Naftali Bennet. Este empresario nacionalista-religioso dio el salto a la política hace unos años jugando a correr por derecha al Likud, tomando como consigna que Israel anexara formalmente la gran mayoría de los territorios ocupados de Cisjordania. Sucede que Bennet, además de “empresario exitoso”, fue el Director General del Consejo de Yesha, el órgano que nuclea a los colonos en Cisjordania. Las posiciones que sostuvo siempre fueron a la derecha de la derecha. A la luz de ello, emergen las contradicciones de la coalición que corrió a Netanyahu. No sólo hay likudniks renegados o filo fascistas como Lieberaman o el propio Bennet, también se han unido a ellos ´centristas´ y hasta la totalidad de la ´izquierda´ sionista, Havodá, Meretz (!) e incluso el partido palestino Ra´am (!!). Queda claro que este rejunte ha sido soldado con pegamento made in America.

En efecto: el imperialismo norteamericano, bajo la batuta de Biden, se encuentra en medio de un giro estratégico hacia el indo-pacífico´. Dicho en criollo, se propone concentrar sus recursos y atención en torno de un enfrentamiento contra China. Para ello, necesitan cerrar otros frentes abiertos, aún si los desenlaces no se corresponden con los objetivos que tenían originalmente. En el frente Europeo, estamos a pocas semanas del primer encuentro entre Biden y Putin, que se llevará a cabo a partir de la insistencia norteamericana luego de la última crisis en Ucrania. Si bien los rusos son escépticos de lo que los estadounidenses estén dispuestos a ceder, los últimos necesitan asegurarse una desescalada en el frente Europeo.

BIden también ha anunciado que los EEUU reducirán su presencia en el Medio Oriente. Luego de cantar victoria en Afganistán, les prometió a los talibanes una retirada ordenada, algo que un verdadero vencedor no hace. Lo esperable es que el gobierno afgano, que ahora controla poco más que la capital, sucumba en poco tiempo frente a los talibanes. Por otro lado, Biden ha vuelto a entrar en negociaciones por el acuerdo nuclear con Irán, que Trump había roto.

Ni lento ni perezoso, hasta Arabia Saudita entendió para qué lado están soplando los vientos e inició negociaciones con la República Islámica de Iran por su cuenta, algo verdaderamente sin precedentes. Acordarán con los iraníes desenlaces que eviten la deshonra pública (de los saudíes) en las guerras de Siria y del Yemen. A la luz de todo esto (que no es más que la punta del iceberg) queda claro cuán políticamente desfasado quedó Netanhayu, que se ha pasado hasta el último día jurando que nunca dejará de combatir a Irán, con respecto a los intereses estadounidenses. Los norteamericanos necesitan un giro en la política israelí que permita de mínima desescalar la cuestión palestina. Formalmente, los norteamericanos nunca han abandonado la fórmula de los dos estados.

Pero la coalición entre fascistas e ´izquierdistas´ es una coalición al inmovilismo o la explosión o ambas cosas. En un caso u otro, quedará demostrado muy tempranamente que no está en condiciones de ofrecer absolutamente nada a los palestinos para que abandonen el curso ascendente de protestas. Quizás las campanas no estén sonando solamente por Netanyahu.