Delta, la salud y la economía, y un baño de realidad

Escribe Joaquín Antúnez

La caída de las bolsas y la tercera y cuarta olas.

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Desde noviembre del año pasado, la aparición de las vacunas contra el COVID-19 motivó una suba sideral en los mercados financieros. Disipaba, se presumía, la incertidumbre acerca de la disposición de una oferta en tiempo de la fuerza de trabajo, y con ello un obstáculo decisivo para emprender nuevas inversiones y para disminuir los salvatajes financieros del Estado. La pandemia ha vuelta el relato de que el capital crea el trabajo, para dejar al desnudo que sin fuerza de trabajo no hay capital – en el sentido pleno de este concepto.

Las nuevas variantes han devuelto la incertidumbre a los mercados, y al mercado de los mercados, el mercado financiero. La expansión de la variante "Delta" ha despertado el pánico entre los capitalistas. Las caídas bursátiles, el lunes 19, en la Bolsa de Nueva de Nueva York, promediaron el 10%, y produjeron una fuga hacia los títulos del Tesoro.. Como consecuencia de ello, las tasas de interés retrocedieron a niveles del 1.5%, un indicador del derrumbe de las expectativas en las ganancias capitalistas. Una desvalorización acentuada de la tasa de interés es un síntoma de depresión económica. Como la tasa de inflación se disparó del 2 al 5.6% anual, la tasa de interés ha quedado negativa en un porcentaje no visto desde la década de los 70 del siglo pasado.

Uno de los sectores más golpeados ha sido el petróleo, un insumo de la industria. En Europa las principales bolsas cayeron fuertemente. "París cerró en retroceso de 2,54%; Londres, de 2,34%; Fráncfort, de 2,62%; Milán, de 3,34%; y Madrid, de 2,40%" (Clarín, 19/7). El sacudón también golpeó en Asia.

Los especialistas financieros ya advierten sobre caídas aún más violentas si continúa la progresión de las nuevas variantes. Los capitalistas vuelven ahora a reclamar el ‘lockdown’ o cuarentena, con la exclusión de sus empresas. La variante Delta está poniendo en cuestión todos los planes “aperturistas”. Según estudios científicos preliminares, Delta es 54% más contagiosa que las otras variantes, tiene mayor probabilidad de transmisión en espacios abiertos (40% más que otras variantes) y hasta una carga viral 1.000% superior a cualquier otra variante conocida hasta ahora y aún no ha impactado con todas sus fuerzas en el mundo – incluida la Argentina.

La jornada financiera del lunes ha mostrado una tendencia renovada a la “averisión al riesgo”, o sea a la inversión y exportación de capitales. En caso de mantenerse firme, es un golpe a las economías más débiles, que verán cerrada una salida a la crisis de financiamiento. Un acuerdo con el FMI no movería el amperímetro en el flujo de capitales a Argentina, salvo para casos específicos. El impasse económico se convertiría en insoportable, y mucha más la situación de las masas. Esto demuestra que la crisis de salud tiene un carácter sistémico para el conjunto del orden capitalista.