El levantamiento de la huelga petrolera en Brasil

Escribe Silvia Jayo

Los directivos de la Federación Unida de Petroleros (FUP) de Brasil han levantado la huelga en Petrobras, luego de una audiencia de conciliación convocada por el Tribunal Superior de Trabajo (TST). Esto sucedió después de 20 días de huelga, del 1º al 21 de febrero. La medida de fuerza no sólo estaba firme, sino que crecía y se iba extendiendo, con 21.000 trabajadores de 121 plantas y 13 estados de Brasil. Incluso se habían sumado otros sindicatos, como la Asociación Nacional de Transportistas Autónomos de Brasil (ANTB), que se plegó desde el martes 16 de febrero pasado en apoyo a la huelga indefinida. El mismo día, la jueza Bacila Batista, del Tribunal Regional del Trabajo (TRT), suspendió los despidos de la planta de fertilizantes de Petrobras, hasta el 6 de marzo, en una especie de conciliación obligatoria.

Un asesor de la FUP, nos ratifica que la huelga estaba fuerte y que sólo se “suspendió”, porque Petrobras aceptó negociar.

Lo que la FUP presenta como logro alcanzado son los siguientes puntos, a tratar en una próxima reunión el 27 de febrero:

1 – Discutir con el sindicato los despidos masivos, que van a arrancar por el plan de “hibernación” – es decir el cierre - de Fafen-PR, la planta de fertilizantes del estado de Paraná.

2 - Suspensión de los turnos 3x2 y discusión de un nuevo régimen de trabajo. Aclaran que serán aprobados en asambleas.

3 – Fin de la llegada de los operarios al amanecer

4 – Discusión de los lugares incorrectos de los relojes en las áreas operativas y mejoras en el cálculo de horas extras.

5 – No habrá “castigos” para los huelguistas.

6 – Se les descontará, la mitad de los días caídos por huelga.

Además habrá una reducción de la multa a los sindicatos que forman parte de la FUP, porque un juez había declarado “ilegal”, la huelga.

El punto 1 significa el despido de 400 trabajadores efectivos y 600 precarios. Es decir la suspensión de los despidos, por la cual se levantó la huelga, no es una reversión, sino todo lo contrario, es un acuerdo para que se despida junto con la cúpula sindical. Esta huelga no ha triunfado, cuando tenía todas las condiciones para lograrlo, salvo que no contaba con una dirección independiente. Cuando una medida de fuerza se lleva adelante hasta demostrar que los trabajadores tienen la razón, el pago de los días caídos va por cuenta total de la patronal. Este no ha sido el caso.

La forma de parar la política de la entrega total de Petrobras es llevar el esfuerzo de los huelguistas al triunfo. La directiva de la FUP es adepta al PT. Este partido no sólo ha gobernado sosteniendo a una Petrobras manejada por los fondos de inversión extranjeros, sino que está demostrando no tener la intención de enfrentar a Bolsonaro, una vez más. Además, esta huelga se desarrolló en medio del anuncio del gobierno de un beneficio neto en Petrobras, de 40.137 millones de reales (USD 10.151 millones) en 2019, y con la mayoría de la población brasileña en contra del remate que pretende Bolsonaro.

Nos comunicamos con la esposa de un trabajador petrolero del estado de Bahía:

Le expresamos: El paro petrolero se levantó, sin que el reintegro de los despedidos. Es necesario analizar y hacer un balance, especialmente sobre la dirección del FUP, del PT sobre que no fue consistente con las fuerzas obreras disponibles. El llamado a la huelga no se materializó en todo el país, tampoco lo hizo la central obrera a la que adhiere la FUT (Central Única de Trabajadores, CUT), no se convocó congresos de los delegados de base para una huelga general de todos los trabajadores brasileños, contra la brutal política de Bolsonaro. Se ha hecho lo contrario, es decir es una entrega.

La respuesta fue: “Exactamente, por esas cuestiones es que se levantó la huelga, se suspendió, no se tenía como asegurar las medidas, no tenían garantías, continuamos en la resistencia, continuamos luchando".