En el Nacional Buenos Aires, la presencialidad que apoyamos son los piquetes de huelga

Escribe Fede Fernández

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La decisión de la asamblea de la AGD-CNBA de impulsar una huelga contra la presencialidad durante toda esta semana y desarrollar las clases a distancia en el campus del Colegio ha recibido un fuerte ataque por parte de las autoridades de la UBA y otro más brutal de parte de todo el arco patronal de Argentina, incluidos burócratas sindicales y corrientes políticas democratizantes (no confundir con AGD-UBA, que apoya la presencialidad ‘segura’).

Oscar Garcia, secretario de Educación Media del Rectorado, ha denunciado la medida de lucha como “discrecional y arbitraria”, ya que “la vacunación no era una condición necesaria para la presencialidad, nunca lo fue”. No aclara, sin embargo, que se refiere a las ‘condiciones’ que han dispuesto las autoridades, que tienen el oído pegado en la UIA y el Episcopado, ‘condiciones’ que nunca fueron puestas a discusión con los docentes. Esas ‘condiciones’ no existieron, en todo 2020, cuando las patronales se dejaron arrastrar por las expectativas de los negociados que creyeron ver en el teletrabajo y la educación a distancia. Para el ‘educador’ García, el poder tiene el derecho a la discrecionalidad sobre la salud y la vida del ‘otro’, de modo que el veto de la docencia a esa discrecionalidad es un desafío de alcance político, más necesario que nunca. El funcionario califica a la medida como “desconsiderada hacia todo el esfuerzo (sic) que venimos haciendo padres (sic), autoridades y otros (sic) docentes para elaborar los protocolos”. García pretende instaurar el patriarcado político del despotismo, o sea el patriarcado de los patriarcados. La grosería intelectual de García supone que los docentes no podrían ser padres ni los padres docentes, en un caso de desnaturalización del castellano que justificaría el abandono del cargo. No se olvida, eso sí, de advertir que “al profesor que no cumpla con su tarea, se le descontará el día”. Para las autoridades de la UBA el derecho a protesta y a la organización sindical vale cuando es inocuo, es decir ignorado por los mandamases. El Nacional Buenos Aires puede prescindir de García pero no de la salud y la vida de ningún profesor, auxiliar o estudiante.

La AGD-CNBA, en su carta abierta, señala que sin “salvaguardar la salud y la vida de estudiantes, familias y docentes, (...) la educación es imposible”. En un contraste absoluto con la política criminal de las autoridades de la Universidad, la carta da cuenta del escenario crítico internacional de la pandemia y la aparición de nuevas cepas, y señala que en Argentina asistimos, en otoño, a picos de contagios similares a los del año pasado mientras el gobierno insiste en promover la circulación de personas y actividades. La carta denuncia que en el CNBA ya hay casos positivos de covid-19, y sin embargo se impide aislar al personal de preceptoría, lo cual es un delito. La jauría mediática que ataca la huelga docente en nombre de la “pedagogía” y “la defensa de la escuela” no ha reparado en que las constantes interrupciones entre la modalidad presencial y virtual, pero principalmente en las propias consecuencias de la pandemia, sumarán más fuentes de angustia e incertidumbre que cualquier formato de educación virtual provisorio. Los docentes han denunciado que las autoridades no habilitan el campus para que las clases comiencen en un formato virtual, como ellos reclaman, y han exigido que se asegure la conexión virtual a todos los estudiantes.

Finalmente, en el Nacional Buenos Aires no se contrató personal para desinfectar aulas y es imposible cumplir el distanciamiento entre personas. Todas las denuncias de los docentes del Buenos Aires son perfectamente aplicables (y más) a escala nacional.

La huelga del CNBA y el movimiento docente y estudiantil

Las decisiones de la asamblea del CNBA contrastan fuertemente con la política de la conducción del sindicato de la UBA (lista Naranja oficialista), empeñada en la inviable presencialidad "segura". Por su parte, el Centro de Estudiantes, conducido por la agrupación Oktubre (UJS oficialista y otros), comunicó que "acompaña" (sic) la medida de los docentes, decidida “en una asamblea propia”. Pero no dice si apoya la huelga, que disimula tras la expresión “medidas”, lo cual claramente no hace, ni tampoco explica por qué La UJS oficialista en Prensa Obrera (5/4) propone "recorridas por el colegio" y una "mesa de diálogo" para promover la posición de García contra los docentes, o sea la remanida "presencialidad segura". Estamos ante un carnereaje parcial de la huelga, porque se cuida de no llamar a los estudiantes a ocupar las aulas que los docentes quieren ver cerradas. Es la primera vez que el Centro del CNBA no marcha con los docentes, en calidad de trabajadores de la educación, ni apoya la huelga. Tenemos aquí una manifestación práctica más de la ruptura de la camarilla del PO con la gran historia del Partido Obrero, la UJS y la famosa Ters.

Desde hace varias semanas, la dirección del Centro trabaja para sumarse a los “esfuerzos” que reivindica el funcionario Oscar Garcia. En una carta a las autoridades del Colegio (29/3), Oktubre “expresa su preocupación por el método de organización de las burbujas” y, a fuerza de constructiva, propone “conformar nuestras propias burbujas”. El contraste entre la histórica política de la agrupación Oktubre que recuperó el Centro de Estudiantes y tomaba el colegio, de un lado, y este apoyo a la “vuelta a clases”, del otro, que impulsan ´Feinmann’, el enemigo del movimiento estudiantil, y las autoridades, es manifiesto.

Todo el apoyo a la huelga

La lucha de los docentes del Buenos Aires se inscribe en la fuerte pelea que la educación media está dando contra este regreso criminal a las aulas. En la UBA, la perspectiva presencial ya toma forma con los exámenes y materias prácticas; el rector Barbieri anuncia que la presencialidad es inminente. En Económicas, la tentativa de exámenes presenciales está siendo rechazada.

Otra cosa que no sea apoyar la huelga, es carnerearla políticamente. La única presencialidad que apoyamos desde estas páginas, son los piquetes para asegurar la victoria de la huelga, que debe convertirse en indefinida cuando la ola de contagios y fallecimientos se convierte en exponencial.