Lecciones políticas del campamento de la UJS-Tendencia

Escribe Emiliano Mastrantono y Marcelo Silvera

Tiempo de lectura: 11 minutos

En el medio de una América Latina convulsionada y una Argentina que transita su experiencia como epicentro de la crisis mundial, la UJS-Tendencia realizó del 22 al 25 de febrero su campamento, llevando adelante una gran instancia de formación política, deliberación, y organización revolucionaria.

Un campamento en circunstancias excepcionales

Realizar un campamento a casi un año de ser expulsado de tu organización, ser separado del local que mantenías con tu militancia, ser silenciado y calumniado, reviste una gran importancia, ya que expresa una fuerte voluntad de lucha, capaz de resistir a las presiones, no solo cuando estas vienen de las típicas organizaciones rivales, sino cuando estas salen de ex-compañeros. Lo más notable en este sentido es que no asistimos a un campamento de jóvenes desmoralizados sino todo lo contrario, militantes revolucionarios juveniles que afrontan su experiencia reciente mediante la discusión política y convencidos de la posibilidad de superar históricamente los errores que llevaron al desarrollo actual del PO.

Esto sin contar el gran esfuerzo organizativo para reunir este grupo de militantes, a pesar de las carencias infraestructurales (ausencia de la caja del PO) por la ruptura, lo cual brinda una gran posibilidad de comprender políticamente la importancia de la lucha por las finanzas.

Esta disposición socialista imprimió su carácter a la atmósfera del campamento, las ganas de aprender y debatir, la camaradería y solidaridad entre compañeros que algunos nunca se habían visto las caras, hizo que este fuera de un disfrute aún mayor que solo haber ido a estudiar.

Otro elemento infinitamente positivo fue el método de organización del curso, ya que fue una escuela de formación de cursillistas, colocando a los propios militantes en la tarea de preparar el curso para el resto de compañeros, sin que nadie tenga una verdad iluminada para transmitir, sumado a esto está el hecho de que cada clase vino acompañada de intervenciones de debate muy ricas y que demostraron un alto nivel en las discusiones políticas que se procesan en la UJS-Tendencia, lo mismo pudo constatarse en las Comisiones que se reunían el día siguiente a cada clase del curso y discutían los contenidos del curso no solo teóricamente sino llegando incluso a conclusiones de deliberación, siendo todo volcado posteriormente en plenarios donde volvía a reunirse todo el campamento. Los compañeros de la UJS-Tendencia resaltaron el contraste existente entre este método y el que venía desarrollándose anteriormente en la UJS.

Entre las distintas clases se daban instancias donde los compañeros se reunían en círculos para debatir sus intervenciones en distintos frentes, generar nuevos contactos, o simplemente estudiar para la siguiente clase, de forma más amena y camaraderil.

Por último, en el campamento no estuvo ausente la cuestión de la recreación, con noches de juegos, noche cultural y fiesta, en las cuales se compartió el ocio y el entretenimiento desde una perspectiva de compañerismo.

Curso político: El programa, la etapa y la historia

La modalidad del curso fue el separarlo en tres clases, la primera sobre el programa de transición, la segunda sobre la crisis mundial y la restauración capitalista como claves para caracterizar la etapa actual y la tercera sobre el frente popular y el fascismo, como la historia política que ha experimentado la clase obrera y la ha llevado a grandes derrotas. Es una gran victoria política haber presentado este curso y haber clarificado las cuestiones esenciales de esta etapa, en lo que respecta al que hacer, poniendo sobre la mesa los acontecimientos latinoamericanos y cuestionando agudamente el cómo intervenir.

El programa

La cuestión del Programa de Transición (el programa histórico de la IV Internacional redactado por León Trotsky con el apoyo de varios revolucionarios internacionalistas) no fue estudiada como un simple texto teórico, sino que vino enmarcada en un espíritu de realizar una crítica programática superadora a la luz de la crisis del PO y la CRCI. Para llevar a cabo esta tarea profundizamos en la cuestión de que es un programa, de que implica la ausencia de un programa, de la necesidad de actualizar las Tesis programáticas para la CRCI del 2004.

La cuestión de las Tesis del 2004 no es menor, el Programa es la conciencia que un sujeto tiene de la etapa histórica, su ubicación dentro de ella y sus ambiciones y tareas. Sobre la base de las Tesis del 2004 se logró llevar adelante un incipiente reagrupamiento entre organizaciones de todo el mundo, principalmente el PO, el DIP (Turquía), el EEK (Grecia), y el PT (Uruguay), pero también muchos grupos simpatizantes y reivindicadores de las Tesis. En este contexto se lograron llevar adelante Conferencias Internacionales con importantes caracterizaciones y resoluciones políticas, en el contexto de América Latina las Conferencias Latinoamericanas caracterizaron correctamente el periodo de decadencia de las experiencias nacionalistas burguesas, y a la vez como los recambios derechistas asistirían también a fuertes crisis políticas, todo un hilo de caracterización programática cuya culminación es la constatación de la pérdida de la iniciativa estratégica por parte de la burguesía y su potencial paso a las masas y la izquierda revolucionaria, confirmada por los procesos de Chile, Ecuador, Haití, etc. Esta caracterización no fue solo un testimonio teórico, sino que muchos compañeros participamos en nuestras respectivas organizaciones de masas aportando estas orientaciones y en muchos casos haciéndolas prevalecer, contra la deformación de la izquierda del Foro de Sao Paulo de la “contraofensiva derechista”. Sin embargo todo esto es insuficiente, el mayor grado de deliberación política alcanzado por la CRCI en los últimos años no pudo ser aprovechado, es evidente un abandono y hasta un boicot de quienes hoy integran el aparato oficial del PO a la iniciativa internacional del partido argentino, lo cual sumergió a la CRCI en un fuerte inmovilismo que explotó con la crisis del PO y con la incapacidad de la CRCI de garantizar el derecho de tendencia a 1.200 militantes revolucionarios, lo cual como señaló Jorge Altamira al final del campamento, puede constituir una señal tal vez crónica de la esterilidad de la CRCI para reconstruir la Internacional. Los internacionalistas debemos discutir intensamente este proceso, ¿se puede reconstruir un partido mundial de la clase obrera sobre la base de expulsiones masivas de constructores y cuadros partidarios? ¿Qué concepción política se esconde detrás de este proceso? ¿Cuál es la causa? Todas estas preguntas y cuestiones no pueden ser resueltas si no es sobre la base precisamente de la elaboración de un programa con una fuerte crítica a la experiencia reciente.

El estudio del Programa de Transición giró en torno a puntos de distinta naturaleza. Uno de los primeros, recurrente en las polémicas con respecto al trotskismo y al PDT es la cuestión de ante qué estadio del desarrollo capitalista nos encontramos, la cuestión del cese del crecimiento en las fuerzas productivas y la declinación capitalista. Al respecto de este tema se discutieron importantes consideraciones en las comisiones, por ejemplo, la importancia de tener en cuenta el contexto en el cual León Trotsky caracteriza que “las fuerzas productivas han cesado de crecer”, es decir a la entrada de la segunda guerra mundial, con grandes crisis e impasses en distintos sectores de la economía mundial, y con fenómenos de barbarie civilizatoria tales como el nazismo. Esto no niega la posibilidad de un recuperamiento en el desarrollo de las fuerzas productivas posterior, teniendo en cuenta la naturaleza del Capital, el cual sin embargo tarde o temprano volverá a mostrar sus límites, signados por la tendencia al derrumbe descrita por Marx, en un mundo ya unificado mundialmente en torno a un sistema mundial (misión histórica de la burguesía), cuyos desequilibrios son cada vez más explosivos.

Otro punto que se discutió en el marco del Programa de Transición fue el tema central de este: la crisis de dirección. Una caracterización que surcó las discusiones es la de la crisis de dirección de la clase obrera como una ley del proceso revolucionario, es decir como un elemento que ha permanecido en todo el desarrollo histórico y ha llegado tal vez al grado de estructura. La magnitud de este fenómeno deja una lección fundamental del campamento de la UJS-Tendencia: la crisis de dirección no se trata de la ausencia de un partido revolucionario al interior de cada país, sino de la ausencia de la Internacional, de un faro ideológico para los trabajadores del mundo. Sin este faro la clase obrera queda presa de las distintas variantes que intervienen en la política mundial e instalan sus discursos y explicaciones de la realidad. En las primeras dos décadas del siglo XX los periódicos socialistas en Uruguay notificaron constantemente sobre la 2da y la 3era Internacional sucesivamente, y sobre las luchas mundiales de la clase obrera, esta realidad era tan fuerte que creaba en los obreros una gran disposición de lucha, capaces de entregar la vida luchando en protesta por obreros de otros países. La lección política fundamental es que no hay Partido que esté orientando correctamente su política si esta se queda únicamente en los marcos nacionales, la orientación revolucionaria de un Partido lo es si este conjuntamente a la construcción nacional lucha por la construcción internacional del partido de la clase obrera. En palabras de Altamira “hay que disputar la orientación ideológica del mundo”. Para esto es un fundamental la elaboración de un nuevo programa.

La etapa

La 2da clase del curso tuvo como objeto la cuestión de “La crisis mundial y la restauración capitalista”. Ambos conceptos definen el eje de caracterización mundial de la CRCI desde su nacimiento. Ya en 1992 en el texto “Crisis Mundial” (estudiado en el campamento) de Jorge Altamira se introduce el enfoque de que la URSS estaba integrada en el orden mundial capitalista, y que los vaivenes de este condicionaban la política de la burocracia, esto revelaba la importancia de analizar el conjunto de la realidad mundial en torno al concepto marxista de totalidad, colocando como marco de análisis la totalidad del mundo capitalista en el contexto histórico de una crisis mundial. Luego de la caída de la URSS el imperialismo aún tiene cuentas que saldar con Rusia y China y coloca sobre sus regímenes políticos la presión de acelerar la restauración capitalista, la liquidación de los resabios estatales de los antiguos Estados Obreros degenerados. Las contradicciones de este proceso mundial cargan con un fuerte potencial de desequilibrio del capitalismo, y en un mundo donde varias chispas revolucionarias comienzan a encenderse a lo largo del mundo, se queda abierta la posibilidad de que las consecuencias de este proceso mundial dejen sentadas las bases de un nuevo ascenso revolucionario mundial tal vez de características inéditas.

La Historia

La lucha por un nuevo programa exige no solo mirar hacia el futuro, sino caracterizar el presente y comprender el pasado. Dos de las grandes variantes que han sido el principal factor de derrota de los procesos revolucionarios son el fascismo y el frente popular. Si queremos deliberar un programa superador es importante profundizar en los procesos vividos en este marco.

La importancia tanto del fascismo como del frente popular en la historia del movimiento obrero es central, y la victoria de ambos fenómenos sobre las situaciones revolucionarias construidas por la experiencia obrera deja al desnudo la profundidad de la crisis de dirección. Tanto en la adaptación e integración del movimiento obrero a variantes políticas burguesas bajo el Frente Popular, como en el auge del fascismo en Italia, Alemania y otros países, las masas obreras han sufrido las consecuencias de tener una dirección que no vela por sus intereses, y la imposibilidad de construirla ha girado en parte en torno a la ausencia de una referencia política de clase desarrollada que sirva de inspiración en cuanto a programa y en cuanto a método para la vanguardia de la clase obrera. El seguidismo de la izquierda revolucionaria al Frente Popular en Chile en los 70 bajo la bandera de la Unidad Popular, respondía a una gran desorientación política fruto de la ausencia de una Internacional que mantenga vivo el método con el que los bolcheviques abrieron el camino para la Revolución de Octubre. Ante esta ausencia las distintas variantes políticas obreras se vieron presas de todas las corrientes internacionales que actuaban en el seno del movimiento obrero, tales como el Castrismo. El denominador común es la ausencia de la Internacional y más específicamente de la Cuarta Internacional.

La importancia de este debate no es solo una cuestión historiográfica, sino que responde a problemas políticos actuales. La cuestión del fascismo ocupa cada vez mayor relevancia ante la aparición de fenómenos como el de Bolsonaro, Trump, Vox, etc. Sin embargo, para poder intervenir adecuadamente en este proceso debemos partir de una correcta caracterización de la situación. Una de las posturas más comunes es la de que estamos en medio de una avanzada fascista, es decir, que entre Bolsonaro, Añez, Piñera, etc., estamos rodeados de regímenes fascistas. Aquí es importante hacer dos precisiones; que hayan individuos fascistas dirigiendo un Estado no significa que tal estado sea fascista si no se da otro conjunto de condiciones sociales y políticas, y la otra el hecho de que a pesar de que no podemos hablar hoy en día de regímenes fascistas tales como los de Italia y Alemania, eso no quiere decir que en el futuro no puedan avanzar hacia regímenes completamente fascistas, y ante ese peligro potencial la clase obrera debe actuar no quedarse de brazos cruzados caracterizando. El fascismo representa una etapa de encabritamiento de las clases sociales donde el trabajo de dominación y represión al movimiento obrero que hacen los políticos del Estado burgués, abandona la órbita del Estado y se divide entre la pequeña burguesía, cuya exasperación y desesperanza revolucionaria (ya que la clase obrera no fue capaz de arrastrarla) la llevan a su punto más reaccionario, siendo capaces de participar en masa de la aniquilación física de la clase obrera y la izquierda.

La cuestión del Frente Popular recobra mayor peso con la situación revolucionaria más avanzada que tenemos en este momento que es la de Chile. El pueblo chileno viene llevando adelante un increíble trabajo de recomposición de su vanguardia luchadora, integrando masas de jóvenes enteras a la Primera Línea de combate, organizando a los vecinos en torno al poder popular expresado en las Asambleas Territoriales y unificando a las masas en torno a la consigna de Asamblea Constituyente. Al igual que en los 70 este auge popular ejerce una especie de magnetismo hacia la izquierda, ya que las fuerzas del régimen necesitan dar un viraje izquierdista para no ser llevados por delante, incluyendo a la propia derecha. El encuadramiento de la rebelión en una Convención Constitucional limitada y paralela a los poderes políticos vigentes abre la posibilidad de que los Partidos más hábiles en la cooptación de las masas como el Partido Comunista repitan la experiencia del Frente Popular en Chile, debemos alertar sobre este intento y denunciarlo, el Frente Popular no puede repetirse. La clave para evitar esto y para asegurar la dirección revolucionaria del proceso chileno es la organización de todos los luchadores y sobre todo de la Primera Línea bajo un programa obrero y socialista.

Conclusión

La nueva etapa mundial implica un desafío de vida o muerte para la izquierda. Como en los grandes episodios de la lucha por la superación de la crisis de dirección (tales como la oposición de bolcheviques y alemanes espartaquistas a la 1era guerra mundial y la dirección del Partido Socialdemócrata Alemán con el posterior triunfo de la revolución de octubre y la fundación de la Tercera Internacional y más adelante la rebelión contra el estalinismo y formación de la Cuarta Internacional) los históricos desafíos que se vienen por delante arrastraran a algunos sectores de la izquierda cada vez más a la colaboración con el estado, y a otros a posturas más combativas y revolucionarias, la cuestión central va a ser como en medio de este campo se abre paso un programa revolucionario internacionalista, para refundar la Cuarta Internacional y completar su tarea. El trabajo revolucionario llevado adelante por la UJS-Tendencia en este campamento es un importante aporte a esta orientación ya que puso a cientos de jóvenes a discutir activamente estos puntos. Los compañeros de la Juventud del PT que asistimos nos vamos convencidos de la existencia de una perspectiva revolucionaria al otro lado del charco, con una gran comprensión del rol que el método marxista tiene en esa perspectiva y con el impulso de recorrer una experiencia en común con la clase obrera, como lo demostró la actividad en Siderar. Queda seguir trabajando, coordinando y luchando por los objetivos discutidos en el campamento.