Covid-19 en Acindar La Matanza

Escribe Mariano Hermida

Tiempo de lectura: 2 minutos

Dos compañeros de la planta de Acindar de La Tablada han dado positivo de coronavirus. Uno de ellos forma parte del plantel de una empresa contratista, Purita. El otro se desempeña en el sector de mantenimiento y, por sus funciones, tiene gran cantidad de contactos con el resto de los trabajadores de la planta.

Una vez confirmados los casos, la Comisión Interna realizó las denuncias correspondientes al gremio, al Municipio e impulsó asambleas por sector. Luego de un debate con el conjunto de los trabajadores, se votó que correspondía aislar y sanitizar toda la fábrica. La patronal respondió a este pedido con la “propuesta” de desinfectar sólo algunos sectores. Pretendía seguir produciendo con una dotación mínima de trabajadores. Los compañeros rechazaron de plano esta medida y, en el transcurso de la tarde, la patronal informó que procedía a acceder a sus reclamos. Liberó de sus tareas a los compañeros, y cerró la planta para proceder a una desinfección general que culminará el lunes 29.

Pocos días atrás, el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza -que había habilitado a otras 53 empresas a producir- recibió al CEO de ACINDAR, Marcelo Marino, y al gerente de Relaciones Institucionales, Facundo Velasco. Allí acordaron ampliar al 47% del total la cantidad de personal habilitado para trabajar en la planta, de los casi 400 compañeros que desempeñan tareas.

Acindar se había comprometido, declaración jurada mediante, a aplicar los protocolos sanitarios nacionales y al estricto cumplimiento del no uso de transporte público de todo su personal. Pero esto fue violentamente incumplido. La patronal se niega a colocar charters a los trabajadores tercerizados, no ha quitado los molinetes de la entrada del personal, que son un gran foco de contagio, ni ha realizado las modificaciones necesarias en los vestuarios, entre otros puntos que reclaman los trabajadores.

El Grupo ArcelorMittal, como el conjunto de las patronales del país, pretende aplicar protocolos sin afectar un centavo de sus ganancias.

La CI y el cuerpo de delegados ha expresado en un reciente comunicado gremial: “no esperemos que la empresa nos cuide, esto queda en nuestras manos, siendo conscientes y siguiendo organizados para pelear todos unidos esta lucha contra esta pandemia, en defensa de nuestras vidas y nuestra salud”.

La lucha que brinda la clase obrera por imponer protocolos obreros, en las vísperas de un posible colapso sanitario, es, como nunca antes, de vida o muerte.

LEER MÁS Los cien días de la cuarentena