“Virtualidad”: el 27% del gremio declara trabajar más de 36 horas semanales

Escribe Mercedes Colou

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El 28 de julio CETERA dio a conocer los resultados de la “Encuesta Nacional sobre Salud y Condiciones de Trabajo en emergencia sanitaria Covid-19”. La muestra comprende a 15.634 docentes y abarca a todo el país. Es una muestra representativa de todo el universo docente, lo cual nos permite poner en relación las distintas variables que se miden y sacar conclusiones sólidas respecto de un conjunto de problemáticas que atraviesan al gremio docente.

Los resultados de la Encuesta son interesantes porque echan luz sobre cuestiones propias de la nueva realidad en la que trabajamos, con sus secuelas de nuevas enfermedades laborales, la polifuncionalidad, la sobrecarga laboral, etc. Pero son aún más importantes porque transcienden la coyuntura del Covid-19 y ponen de relieve problemas de largo plazo.

El 84% del gremio está compuesto por trabajadoras y el 82% de los trabajadores están comprendidos en un rango etario que va de los 31 años a los 55 años. A su vez, el 73% de los docentes encuestados declaran que su salario es el único o el principal ingreso del hogar y el restante 27% declara que su ingreso “es un ingreso del hogar, no el principal”. Todos estos datos ponen de relieve algo fundamental: la masa de trabajadores de la educación son el sostén económico del hogar. Es decir, los docentes somos jefas/es de hogar y nuestra reproducción material junto con la de nuestras familias depende del salario que percibimos por la tarea realizada. Este dato demuele todas las pavadas escritas sobre la tarea docente como “un apostolado”.

Respecto al salario surgen respuestas contundentes. Si bien la encuesta no indaga sobre el salario en sí, este tema sale a la luz en cuanto se pregunta ¿Cuáles son las principales problemáticas que están transitando las y los docentes en este momento con relación a su trabajo? Los encuestados respondieron que una de las principales problemáticas es la “insuficiencia del salario para afrontar el costo de vida actual”.

Otra forma de entrar a la cuestión del salario “insuficiente” para reproducir la fuerza de trabajo en condiciones normales está presente cuando se indaga la cantidad semanal de horas de trabajo. El 27% del gremio declara trabajar más de 36 horas semanales. Esto significa que el trabajador docente debe hacer doble turno y esto sucede porque el salario del cargo testigo (preceptor o maestro de grado) está por debajo de la canasta de pobreza medida por el Indec. Si hubiesen preguntado, a quienes trabajan entre 24 y 35 horas, si quisieran trabajar más, se hubiesen encontrado con un sí y esta hipótesis es totalmente coincidente con los cientos de docentes que se agolpan cada vez que hay una nueva oferta laboral en los actos públicos.

Aunque la encuesta no buscó indagar en el problema salarial, este brotó de las entrañas de los trabajadores, imponiéndose frente a la resistencia de la burocracia de CTERA. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Resulta sorprendente que luego de conocer los resultados de la Encuesta, la burocracia Celeste no haya rectificado el acuerdo paritario, firmado a espaldas de los trabajadores y que hunde cada vez más al salario y a los docentes en la pobreza.