Suteba La Matanza y la presencialidad “administrada” del FIT-U

Escribe Mariano Hermida

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Mientras la pandemia continúa batiendo records de contagios y fallecimientos por Covid, el viernes 30 se desarrolló una nueva asamblea del SUTEBA La Matanza en modo virtual.

Había sido convocada para el jueves 29, pero la dirección del sindicato la postergó para el día siguiente, con el objetivo de sesionar luego de los anuncios que debía hacer Alberto Fernández. La prórroga del último DNU suspendió parcialmente la presencialidad escolar en el AMBA. La lista Celeste -dirección provincial del sindicato- , por su lado, había convocado a una charla sobre “Ingreso a la docencia”, para boicotear la asamblea matancera.

De la reunión finalmente participaron unos 150 compañeros y compañeras. La gran mayoría eran militantes de las agrupaciones de la lista Multicolor, y en menor medida, compañeros de base e independientes.

El reclamo de que el Estado garantice la conectividad y los equipos para desarrollar la Educación Virtual, la exigencia de vacunas y la necesidad de una garantía salarial para todos los compañeros que no pudieron tomar horas o módulos, formaron parte de la mayoría de las intervenciones de los asambleístas. Se denunció que algunos inspectores y directivos pretendían que los docentes realicen “guardias” en las escuelas, exponiéndolos al contagio.

Las intervenciones de las agrupaciones del FIT-U hicieron eje en la reivindicación de la “gran acción” (sic) del Plenario del Sindicalismo Combativo del martes 27, en ocasión de la reunión del Consejo del Salario - una práctica auto-proclamatoria insistente. A aquella cita, sin embargo, el PSC concurrió, por su lado, y el PTS y del MST, por el otro. Todos coincidieron en reivindicar un salario básico de pobreza - $60.000 no la canasta familiar de $120 mil, lo cual se acomoda a la tendencia a la desvalorización del salario. El salario mínimo condiciona otras formas de ingreso, como las jubilaciones o el seguro al desocupado; el 82% de la canasta de pobreza es de 48 mil pesos, lo cual es una miseria para la familia de trabajadores retirados. El reclamo histórico de la Multicolor ha sido siempre un salario básico igual al costo de la canasta familiar. La “gran acción” tampoco contó con la presencia de docentes no encuadrados. Los partidarios del FITU insistieron en que se declara de “utilidad pública” el laboratorio de Hugo Sigman, ubicado en Garín, para colocar al sindicato atrás de un proyecto parlamentario, que presentó el FIT-U. La denuncia de la presencialidad “administrada” que cocinan el gobierno, la oposición y la burocracia sindical, estuvo ausente, sin embargo, en el informe inicial y otras intervenciones de los voceros del FIT-U. El tema decisivo de las vacunas es usado para encubrir una posición favorable a la presencialidad, en contradicción con lo que plantea el avance de la pandemia y la misma crisis de vacunas.

Los compañeros que intervinieron por nuestra Tendencia señalamos que la suspensión parcial de la presencialidad es un recule apresurado del gobierno, que no alcanza a la Ciudad de Buenos Aires, ni al interior de la Provincia de Buenos Aires (ciudades como Mar del Plata, Bahía Blanca, Olavarría, etc.) o provincias con elevado número de contagios y fallecimientos, como Mendoza, Tucumán, Santa Fe y Neuquén. La suspensión de clases presenciales en La Matanza no justifica que la Multicolor no impulse huelgas contra la presencialidad de alcance nacional. El gobierno ha reconocido que prepara una “presencialidad administrada, probablemente cuando obtenga apoyo a un proyecto de ley de delegación de poderes por parte del Congreso.

Rechazamos atar la suspensión de la presencialidad a ningún “semáforo epidemiológico”, porque las vidas de los trabajadores no son curvas numéricas. La presencialidad escolar en pandemia ya se demostró incompatible con la vida. Propusimos que la Multicolor convoque a un plenario provincial de delegados con mandato de escuela para organizar la lucha por imponer la suspensión de la presencialidad escolar en todos los distritos de la provincia. El compañero que intervino por Tribuna Docente (Oficial) criticó por “corporativa” nuestra posición anti presencialista y la contrapuso a la defensa de la “Escuela Pública” y a la de la comunidad educativa – aunque esto significa el derecho a contagiarse. No menciona nunca al lobby de la educación privada, que es el verdadero promotor de la presencialidad, ni a su socia, la Iglesia.

A la hora de la votación, las agrupaciones del FIT-U, con el apoyo de la AyB (PCR, integrada al FdT y aliada de la celeste), propusieron que el sindicato rechace las clases presenciales “en el marco del avance exponencial de la curva de contagios de Covid-19 hoy en 26 mil casos promedios pero con picos de casi 30 mil, con una tasa de incidencia que en todos los distritos supera por lo menos en 3 veces los 200 casos cada 100 mil habitantes, con más de 500 fallecidos diarios y el sistema sanitario colapsando” (moción 1).

Es decir, atar la suspensión de la presencialidad al criterio del “semáforo epidemiológico” de Trotta y la burocracia de Baradel, que establece un número ´tolerable´ de contagios y muertos. Nuestra posición fue la que sostenemos desde el comienzo: “No a la presencialidad en pandemia y sin vacunas” (moción 2). Al momento de la votación, emitieron su voto 115 compañeros. Todas las agrupaciones del FIT-U más el PCR (AyB), reunidas, sacaron el 76%. La moción defendida por nuestra Tendencia, la Coral, y los compañeros agrupados en el comité de “docentes contra la presencialidad”, obtuvo el 26%. También se votó “reinvidicar” la política del Plenario del Sindicalismo Combativo. Casi el 30% de la asamblea –incluyendo nuestro voto- se abstuvo.

La reunión terminó votando una jornada de lucha, todavía “a coordinar”, con los Sutebas Multicolor, Ademys y sindicatos provinciales, que incluya la modalidad de paro provincial, para la semana que viene, en solidaridad con todos los distritos en dónde hay clases presenciales.

Por nuestra parte, continuaremos impulsando el desarrollo, la acción y la coordinación de los comités de base para desarrollar la lucha contra la presencialidad escolar en pandemia y sin vacunas.