Paritarias de Sanidad: una nueva extorsión patronal

Escribe Soledad Domínguez

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El jueves próximo se deben reunir las cámaras empresarias con FATSA (Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina) para discutir las paritarias 2021 de los convenios que abarcan al sector asistencial de la salud privada. Como la llama que encendió el enorme paro, en marzo de este año, por la recomposición salarial del 2020 aún sigue encendida, las patronales enviaron una nota al Ministerio de Trabajo pidiendo su suspensión. Esto fue rechazado por el sindicato y el martes 8 de junio se realizó un plenario de delegados de ATSA Bs As., en el que nuevamente la burocracia del sindicato monopolizó la palabra.

Una extorsión

Se cocina una nueva extorsión a los trabajadores y trabajadoras de la sanidad. Las paritarias correspondientes al 2021 del sector asistencial del gremio de la sanidad -abarca clínicas y sanatorios privados, empresas de emergencias médicas y cuidados domiciliarios, Hospitales de la comunidad y centros de diagnóstico- deben cerrar el 30 de junio próximo. Las patronales le pidieron al Ministerio de Trabajo que suspenda la paritaria. Afirman que, a pesar de la “asistencia financiera excepcional otorgada” (…) “no existe posibilidad para nuestro sector de poder estructurar oferta alguna sin los recursos suficientes”.

Sin embargo, las empresas de la salud privada vienen recibiendo asistencia por parte del Estado, primero por medio del ATP, luego el Repro, además de la eximición de las contribuciones patronales y la reducción de las alícuotas del impuesto sobre los créditos y débitos bancarios. A su vez, para llegar al acuerdo por la recomposición salarial correspondiente a la paritaria del 2020, se pactó un aumento un 4,5% en abril y un 5,5% en mayo de las cuotas de los afiliados a la medicina prepaga, un reconocimiento de lo que paga el PAMI a los prestadores del 34% dividido en cuatro tramos (12% en enero, 9% en abril, 9% en junio y 4% en octubre) y de las obras sociales del 4,5% en abril y un 5,5% en mayo. Afirman que “sin reconocimiento de aranceles por parte de los financiadores, en algunos casos desde el año 2019; con diferimientos en los pagos que recibe y que producen un ahogo financiero”, no tienen condiciones para acordar un aumento. Es decir, utilizan a los trabajadores como carne de cañón para reclamar nuevos beneficios y un nuevo tarifazo.

Desde FATSA, respondieron con un comunicado, donde se afirma que "no vamos a tolerar excusas ni explicaciones. Los trabajadores de la Sanidad somos la artillería en la batalla contra la pandemia y vamos a exigir que se reconozca nuestro esfuerzo". Sin embargo, nuevamente, se oculta el monto del aumento que van a sentarse a negociar, aunque extraoficialmente transcendió que sería del 29%, en 3 cuotas, un ´reclamo´ fijado en forma inconsulta. En el plenario de delegados realizado el martes pasado, Daer sólo se limitó a decir que el porcentaje a pedir “se va viendo”.

La situación de los trabajadores y trabajadoras de la sanidad

En los sanatorios y clínicas, se lamentan fallecimientos de trabajadores sin que el sindicato brinde un reconocimiento o lo haga público. Los sueldos, pese a haber habido una recomposición salarial en abril, están en su mayoría por debajo de la línea de pobreza. Esto lleva al trabajador de la salud privada a sostener dos empleos o realizar horas extras, sumando más exigencia a la sobre- exigencia que demanda la segunda ola de contagios. Aún seguimos esperando cobrar el anunciado bono de salud. El 29% inicial que propone la conducción Celeste y Blanca es una miseria, lo cuál explica por qué no lo consultó con la base del sindicato.

El rechazo a una extorsión patronal debe incluir al conjunto de los trabajadores y trabajadoras, que por medio de asambleas discutan y voten una campaña. Esto es lo contrario de los plenarios de delegados en donde solo tiene la palabra Héctor Daer y la directiva del sindicato. Pero la Celeste y Blanca no lo hace, porque también juega en la extorsión: que los trabajadores y trabajadoras nos conformemos con lo que se dé, bajo la excusa de que las patronales están intransigentes. Una convocatoria a asambleas en los establecimientos para discutir la situación salarial puede desbordar a la burocracia sindical de ATSA.

Los trabajadores y trabajadoras no podemos ser rehenes de las patronales y de las conducciones sindicales empresariales, por el simple hecho de que no llegamos a fin de mes. La enorme experiencia que nos dejó el enorme paro del 26 de marzo pasado nos debe servir de base para ir por la pelea de un sueldo mínimo igual al costo de la canasta familiar. Abramos la deliberación, asambleas y reuniones que debatan un plan de lucha por nuestro salario.