Paro en Acindar Villa Constitución contra un despido

Escribe Christian Miguez

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Este lunes, los trabajadores de Acindar Villa Constitución protagonizamos un paro de 16 horas contra el despido de un compañero y realizamos asambleas por sector comentando su situación. El motivo de fondo de la medida es que la empresa busca endurecer los regímenes disciplinarios y sobre todo con los compañeros sindicalmente activos.

El pasado 14 de abril la patronal citó a un trabajador al servicio médico para evaluar su alta, luego de que estuviera convaleciente por un accidente laboral. En la misma reunión, escribano de por medio, la empresa le ofreció al compañero un acuerdo de retiro o el despido con causa.

Al tomar conocimiento de esta situación, la comisión interna se presentó en la reunión y la empresa ratificó el despido.

Automáticamente, convocamos al cuerpo de delegados para informar lo acontecido y se comienzan a parar todos los sectores, realizando las asambleas correspondientes e informando de la situación al resto de los compañeros. A raíz de esto, se pone en contacto el Ministerio de Trabajo de la provincia planteando la posibilidad de retomar las actividades tras casi 8 horas de paro proponiendo una conciliación voluntaria retrotrayendo el despido. Esto se analizó con el cuerpo de delegados y, tras un arduo debate, se terminó aceptando la conciliación "como gesto de buena voluntad hacia el Ministerio".

Tras múltiples reuniones llegamos a la semana pasada donde la empresa realizó una propuesta de reubicación del compañero en otra localización de Acindar, correspondiente a otra seccional de la UOM, situación que fue rechazada por entender que terminara siendo consumado el despido como ha pasado con otros compañeros hace años atrás, lo que dio lugar a retomar la medida el lunes pasado.

Los hechos

El compañero se accidentó trabajando en una máquina sobre la que ya había hecho reclamos en cuanto a su funcionamiento. Tras el accidente, el compañero se dirige al responsable de seguridad para volver a reclamarle la situación y denunciar el accidente, pero terminan discutiendo, ya que no se le estaba dando ningún tipo de solución ni contención adecuada al trabajador accidentado. Este se encuentra en un estado nervioso no solo por el accidente sino también por el destrato que se le brindó y descargó su furia con un equipo rompiendo un par de plásticos.

La posición de la Comisión Interna fue que esta situación no es una causal de despido, mucho menos considerando toda la situación y sus antecedentes.

La empresa sigue manteniendo su posición. Este compañero ha sido delegado, candidato en la última elección y activo referente dentro de su sector. Además, ya cuenta con lesiones generadas por el trabajo.

La empresa sigue queriendo embarrar la cancha enviando comunicados al resto de los trabajadores, injuriando al trabajador despedido, acusándolo de que “no le interesa trabajar”, que tiene sanciones previas (¿qué activista no tuvo algún apercibimiento?) y “un elevado nivel de ausentismo”, el cual se debe a problemas de salud y la mayoría de las ausencias fueron por accidente o enfermedad profesional (de hecho el compañero, ya fue reubicado en otro puesto con tareas adecuadas).

La comisión interna fue garantizando la parada de todos los sectores realizando asambleas por sector y enfrentando a los funcionarios de la empresa que intentaron convencer a los compañeros de no parar.

Esas asambleas demostraron la predisposición de lucha contra la empresa en defensa del compañero pero también en contra de estas políticas persecutorias.

La situación sigue tensa y se irán definiendo nuevas medias hasta conseguir la reincorporación.