Muerte obrera en La Serenísima

Escribe Pablo Busch

Un nuevo crimen patronal

Eloy Menéndez, trabajador de mantenimiento murió el sábado pasado en la planta de La Serenísima-Armonía, en General Rodríguez, tras la caída de un montacargas. Hace unos meses ya había ocurrido algo similar, pero en esa oportunidad el compañero sobrevivió, aunque sigue en una extensa recuperación. La conocida empresa láctea, en oportunidad de aquel accidente, no invirtió un peso para que no se repita. La muerte de Eloy Menéndez no es un accidente laboral, sino un crimen.

La desidia patronal de La Serenísima en invertir en la seguridad de sus trabajadores es parte de una orientación general de descargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores del Grupo Arcor, su principal accionista: desde el cierre de plantas, a despidos masivos y suspensiones. Mientras avanza sobre los trabajadores, el Grupo Arcor logró la aprobación del Gobierno de Alberto Fernández para la fusión entre Cartocor y Zucamor, las dos principales empresas de flexibles del país, lo que lo convierte en un monopolio de otro rubro más.

Una empresa que invierte millones

Desde la llegada de Arcor a La Serenísima se han invertido millones de dólares en modernizar máquinas y procesos, no hubo prácticamente una sola inversión que apunte a mejorar las condiciones edilicias y de seguridad de los empleados. Entre máquinas modernas totalmente automatizadas y paredes, techos y estructuras que se caen a pedazos, los trabajadores se ven obligados a cumplir con su jornada laboral. Las inversiones en La Serenísima apuntan únicamente a la reducción del personal y al aumento de la producción.

La respuesta de Atilra en La Serenísima no ha puesto un freno a los avances patronales del grupo de Pagani. No hubo respuestas al accidente anterior, del que el trabajador todavía se está recuperando. Un sindicato que "deja hacer" al Grupo Arcor, y que no ha llamado aún a una sola medida, tiene su parte de responsabilidad en la muerte de Eloy Menéndez.

Las muertes obreras se repiten día a día; las empresas desinvierten en seguridad y los sindicatos dejan hacer. En promedio, murieron dos obreros por día a causa de accidentes laborales -crímenes patronales- en 2019. Es necesaria una respuesta obrera: por comisiones obreras de seguridad del trabajo, electas en asamblea, con fueros y con potestad de detener la producción. Por el esclarecimiento del crimen de Eloy Menéndez y la cárcel a los responsables.