Cuestionan protocolos y la excepcionalidad en varias plantas de la industria

Escribe Pablo Busch

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"Se acabó la Argentina de los vivos", dijo Alberto Fernández. Sin embargo, los límites del decreto presidencial a la hora de definir las excepciones han dejado un campo abierto para que miles de empresas que no fabrican elementos esenciales continúen trabajando como si nada.

Esta "avivada" fue concertada con el mismo Alberto Fernández, Cambiemos, los gobernadores y las principales cámaras empresarias del país.

Un decreto anterior, que otorga "ausencia justificada" a quienes tuvieran hijos a cargo sin clases, nada decía acerca de si esas licencias eran pagas o no. En varios establecimientos se otorgó la licencia, para después avisar que era sin goce de sueldo. Los grises de la letra de Alberto Fernández son para habilitar estás avivadas.

En el listado de "vivos" se han anotado desde Arcor -que continúa produciendo golosinas en todas sus plantas del país-, Coca Cola, Mondelez -su planta de elaboración de chicles y caramelos en Victoria sigue funcionando-, PepsiCo -su planta de elaboración de snacks en Mar del Plata-, Georgalos en Córdoba, etc., etc. Lo mismo que ocurre con la industria alimenticia, ocurre para la industria farmacéutica. Hasta Atanor, que produce glifosato, fue habilitada para seguir produciendo este virus agro-químico como esencial.

Cuarentena eterna

Quien se acogió a una cuarentena eterna es la cúpula de la CGT, y no por pertenecer al grupo de riesgo de mayores de 65. Se apega a respetar los protocolos patronales de seguridad e higiene, todos truchos, sin ofrecer la alternativa de la licencia paga o protocolos de los trabajadores, previa determinación de la esencialidad de la industria o parte de ella.

En algunos casos, como en Camioneros, los propios dirigentes sindicales aprietan. Pero si se puede asistir a trabajar, ¿por qué no se podría convocar a asambleas?

La respuesta obrera

El cuadro de efervescencia entre los trabajadores obligados a trabajar es creciente.

Antes del decreto, los trabajadores de los shoppings venían impulsando aplausazos contra la obligación de seguir en sus tareas. En PepsiCo Mar del Plata los trabajadores iniciaron un paro para rechazar la condición de esencialidad de la empresa. En Mondelez Victoria hubo asambleas y protestas en Felfort, ambas fábricas dedicadas a la producción de golosinas. En las plantas de Arcor San Luis, la oposición a la Verde impulsa el reclamo de un protocolo de medidas de higiene. El propio Sindicato de la Alimentación ha tenido que presentar una nota al ministro Moroni, para reclamar que se precise qué alimentos son esenciales y cuáles no.

Los trabajadores tenemos que luchar a pleno contra la falsa esencialidad, y reglamentar, dentro de una misma empresa, qué es esencial y qué no. Entendemos, asimismo, que es necesario incluir la reducción de la jornada laboral a seis horas, y establecer los cuatro turnos por jornada.