#3J en Jujuy: ¿El estado es responsable o rescatemos al estado?

Escribe Andrea Rúa

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Jujuy viene de ser conmovida por movilizaciones masivas frente a una seguidilla de casos de femicidio que hicieron tambalear al gobierno provincial, volteando a su ministro de seguridad. Este cuadro de violencia se ha potenciado bajo la pandemia, sin que los gobiernos puedan dar ninguna respuesta.

El reclamo presente en las movilizaciones, y particularmente en los 3J sobre la responsabilidad del estado ha sido un triunfo de la lucha política que hemos sostenido diferentes organizaciones en el movimiento de la mujer. El problema de la violencia radica en un régimen político que acentúa el cuadro de descomposición social y promueve la violencia.

Esta “ausencia del estado” ha sido abordada por todo un sector del feminismo cooptado por el Estado como una oportunidad de “curar al estado en salud”, o simplemente la pretensión de cambiarlo desde adentro. Para esto se han servido de una serie de iniciativas que lo único que han hecho es cooptar a diversas organizaciones de mujeres al propio estado que reproduce la violencia: las capacitaciones en violencia de género (por parte del propio estado), las promotoras barriales contra la violencia y las instancias de “mediación” han vehiculizado una integración al Estado de un sector importante del movimiento de mujeres.

Adaptación de la izquierda

La adaptación al Estado en este punto ha alcanzado también a un sector importante de la izquierda. Los tres partidos del FIT-U en Jujuy han reclamado en sus plataformas electorales presupuesto para la ley de emergencia de género. En sus materiales de campaña electoral está explicito este planteo: el pts llama a reclamar “presupuesto para medidas de emergencia contra la violencia de género” (https://www.laizquierdadiario.com/Conoce-las-propuestas-del-FITU), el MST pide “presupuesto de emergencia contra la violencia de género” a secas (https://periodismodeizquierda.com/elecciones-en-jujuy-el-27-de-junio-vamos-con-el-fit-unidad/), e Izquierda socialista “la ley de violencia de género no sirve, porque no está respaldada con presupuesto”.

Como saben todos los partidos del FITU, leyes de emergencia de género se han votado en todo el país, y no han solucionado el problema de la violencia hacia mujer, ni siquiera lo han atenuado. Estos partidos reclaman presupuesto para una ley que va a ser ejecutada por el gobierno cuestionado, y hasta en eso llegan tarde! La ley de emergencia en violencia de genero ya está promulgada y salió publicada en el boletín oficial de la provincia N° 48 del 26/4/21. Allí se menciona la concentración de los recursos y las decisiones en el consejo de la mujer, manejado por el propio gobierno responsable del cuadro de violencia.

En ocasión del tratamiento de la ley de emergencia de género en la legislatura, a pesar de que el bloque de diputados del PTS-FIT había elaborado un despacho de minoría, terminó votando la ley impulsada por el UCR con acuerdo de todo el arco del PJ (incluido cargos y demás puestos para la rama femenina) bajo el argumento que “no se podían poner en contra del movimiento de mujeres”. El único diputado que voto en contra y denunció que era una maniobra para rescatar a un estado golpeado por las movilizaciones, y que iba a servir para desarmar las marchas y reforzar al propio estado en cuestión, fue el diputado Iñaki Aldasoro, del PO (T), ante la silbatina de parte del movimiento de mujeres que hoy reviste funciones de parche del Estado (están las intervenciones filmadas). Nuevamente vemos a la izquierda votar leyes de rescate del Estado junto al PJ y UCR, incluso allí donde están siendo cuestionados por la movilización popular.

Bajo esta ley continúan los femicidios y las desapariciones de mujeres en la provincia, como es el caso de Marina Patagua, y de Micaela Belén Díaz, desde el 15 de abril, sólo por nombrar los casos más resonantes.

La consigna “El estado es responsable” tiene que reforzar la organización independiente de las mujeres del Estado, no consagrar la integración al mismo. Llamamos la atención a todas las compañeras respecto de esta adaptación y convocamos a pelear por un programa de la clase obrera, en el que los reclamos de las mujeres encontrarán un curso.