Trotta: retorno a las aulas sin GPS

Escribe Ana Belinco

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En el marco de la “flexibilización” de la cuarentena, el ministro de Educación, Nicolás Trotta, planteó que están evaluando un retorno a clases para el mes de agosto, en todos los niveles educativos, siempre y cuando la curva de contagios no se dispare.

El regreso a clase se daría por medio de un plan que integraría instancias de educación virtual desde las casas y otras presenciales en los establecimientos educativos. Se baraja la posibilidad de turnar los días de asistencia.

El anuncio se produce cuando la curva de contagios, lejos de amesetarse, se dispara con la expansión del virus en las villas de la Ciudad.

En este escenario explosivo, la vuelta a clases traería el problema adicional de la circulación y traslado en transporte público de millones de personas. A esto se le agrega, ante la imposibilidad de construir nueva infraestructura en corto tiempo, la necesidad de acondicionar los establecimientos educativos a lo largo y ancho del país atendiendo a condiciones de infraestructura e higiene dispares. Algo totalmente imposible, más allá del diálogo de los últimos días entre Trotta y la burocracia de los gremios docentes nacionales, luego de meses de inacción por parte de esta. Basta señalar el estado paupérrimo de los edificios escolares que la docencia viene denunciando. Muchos no cuentan con agua, gas o baños en condiciones -una realidad que les costó las vidas a Sandra y Rubén, en una escuela de Moreno. En CABA, la compra de elementos de higiene está a cargo de las cooperadoras escolares, eso donde el estudiantado puede pagar la cuota social. Trotta piensa el regreso al aula a contramano de la realidad.

Quienes plantean levantar por completo la cuarentena atendiendo a "la economía", reclaman el regreso al aula. Aunque Trotta planteé que va a garantizar que uno de los padres tenga licencia para poder atender a los niños los días que no vayan físicamente a la escuela, ya vimos a las patronales actuar frente al DNU de “prohibición” de despidos y suspensiones. No les significó más que papel mojado, no va a ser diferente con el otorgamiento de licencias parentales. La realidad cruda es que la escuela termina cumpliendo la función de "guardería" y comedor cuando los padres y madres tienen que ir a trabajar por sueldos que lejos están de cubrir las necesidades básicas.

Brecha educativa

La desigualdad en el acceso a la información y a la educación ha quedado expuesta en toda su dimensión bajo la pandemia. El menemismo transfirió los sistemas educativos a las provincias sin caja presupuestaria por medio de la Ley Federal de Educación. La Ley de Educación Nacional sancionada en 2006 por el kirchnerismo no modificó esta situación, perpetuando una brecha educativa enorme entre las provincias. Bajo la pandemia, se ve agudizada y reforzada la existencia de circuitos educativos diferenciados a lo largo y ancho del país, al punto de que desde el propio Ministerio anticipan que, tras la cuarentena, se va a producir una fuerte deserción escolar.

Los más vulnerables son los 793.899 estudiantes de las 15.305 escuelas rurales argentinas en las que trabajan 84.140 docentes según datos oficiales y los de las escuelas urbano- marginales. Sobre un total de 5.900 escuelas rurales, sólo el 22% tiene conectividad y los docentes tienen que ingeniárselas para recorrer grandes distancias para acercarle a las familias propuestas de actividades en formato papel.

Aproximadamente el 42% de los estudiantes del país no están en condiciones de seguir el año escolar debido a la falta de equipos tecnológicos y a la conectividad necesarias. Pese a la creatividad de la docencia que busca lazos con los estudiantes por medio de WhatsApp, casillas de mail o plataformas virtuales, las computadoras entregadas por las distintas gestiones de gobierno ya resultan obsoletas y no funcionan los servicios técnicos para repararlas o actualizarlas.

Esta brecha educativa se genera no sólo por la cuestión digital, sino también por las condiciones socioculturales que se dan al interior de cada hogar que hacen a cómo los padres pueden acompañar (o no) a sus hijos en los aprendizajes según su propia formación educativa

Una perspectiva

Estamos frente a un levantamiento de cuarentena y un regreso a clase improvisado. Es necesario impulsar desde las escuelas y desde los sindicatos combativos la más amplia deliberación entre la docencia porque es imperioso delinear un plan de lucha en defensa de la vida de toda la comunidad educativa, por protocolos sanitarios, condiciones de infraestructura e higiene, bolsones de comida dignos y un salario acorde a la canasta familiar.