Gravísima persecución gremial en el Hospital de Clínicas

Escribe Agrupación Bordó Tendencia de Trabajadores del Hospital de Clínicas

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La semana pasada, el camillero Daniel Iribarren, del Hospital de Clínicas, fue notificado por carta documento del inicio de un sumario administrativo y una suspensión preventiva por 30 días sin goce de sueldo, apuntando a la cesantía.

Las razones que esgrime la Dirección del Hospital son que el compañero brindó una nota periodística a un diario local de La Paternal, donde habría vertido acusaciones “falaces” que atentarían contra la actividad del Hospital causando la no asistencia de pacientes.

En realidad, las declaraciones de Daniel son el reflejo, en la voz de un trabajador, del vaciamiento sistemático al que se viene sometiendo al Hospital, agravado por la pandemia.

La insuficiencia de Elementos de Protección Personal (EPP) para la atención de pacientes de COVID19, la escasez crónica de personal, producto de los ingresos a cuentagotas, que se agrava cada vez que un trabajador se contagia o tiene que licenciarse por ser población de riesgo; la falta de infraestructura y mantenimiento y la desinformación hacia los trabajadores sobre los casos de compañeros afectados por el virus, son algunas de las problemáticas que vive el Clínicas, cuyos primeros responsables son el rectorado y la dirección del hospital.

A estas problemáticas, ahora hay que sumar un brutal castigo a quien las pone de manifiesto (¡30 días de suspensión sin goce de sueldo y pedido de cesantía a Rectorado de la UBA!) siendo que la representación gremial no organiza estos reclamos ni la lucha por los mismos (¡nunca llamó a una Asamblea!).

La reacción de la dirección de sancionar a quien pone sobre la mesa estas cuestiones adquiere, por lo tanto, un carácter persecutorio por posiciones políticas y/o gremiales, nunca visto en el Hospital desde la dictadura militar.

Cabe recordar que Daniel es un destacado referente sindical que está presente -por más de 30 años- en todas las luchas que tienen que ver con la defensa de las condiciones de trabajo, como así también en los reclamos por las necesidades presupuestarias de nuestro Hospital y por una salud pública en óptimas condiciones. Sin embargo, los alcances de esta medida son más vastos. La naturaleza censora y represiva de la medida no apunta simplemente a Daniel, sino a amordazar al conjunto de los trabajadores del Clínicas frente a una crisis que pone en juego su vida y las de sus familias. Es un intento por avanzar sobre el derecho y la necesidad de organizarse y pelear por las condiciones de trabajo, y con ello lograr una mayor regimentación del colectivo trabajador. El recurso a la suspensión también va en el sentido de fragmentar y desorganizar a los trabajadores, poniendo un obstáculo a la comunicación presencial de Daniel con sus compañeros a la hora de enfrentar esta persecución.

Lo único falaz son las acusaciones sobre las que se sustenta la sanción contra nuestro compañero. Lejos de un ataque al esfuerzo de los trabajadores y al hospital, la denuncia de Daniel y su activismo sindical son parte integral de esos esfuerzos de los trabajadores por tener un hospital en condiciones, que pueda brindar un servicio adecuado.

Llamamos a rechazar la sanción, a exigir su inmediato levantamiento, y a defender, para la lucha por todas las reivindicaciones obreras planteadas, el derecho a organizarse. ¡Abajo la sanción contra Daniel Iribarren! ¡Por una campaña en el hospital y a nivel nacional e internacional contra este atropello!

AGRUPACIÓN BORDÓ TENDENCIA DE TRABAJADORES DEL HOSPITAL DE CLÍNICAS