Conferencia nacional de la tendencia del Partido Obrero

Escribe Marcelo Ramal

16 y 17 de noviembre

Tiempo de lectura: 6 minutos

La Conferencia nacional de la Tendencia del Partido Obrero, que tendrá lugar el 16 y 17 de noviembre próximos, reunirá a compañeros de 16 provincias del país, junto a invitados internacionales. Allí, discutiremos y resolveremos colectivamente un curso para la lucha política en la cual estamos empeñados. Es la lucha por recuperar al Partido Obrero como organización revolucionaria, y que es inseparable de un escenario político nacional y continental de características excepcionales.

América Latina y la tormenta

Nuestra Conferencia tendrá lugar un año después de una reunión continental que había organizado el Partido Obrero, bajo la consigna “América Latina en una tormenta política y social”. A la luz del escenario actual, es difícil encontrar un planteamiento más ajustado y previsor del escenario que hoy tiene lugar en el continente, de Puerto Rico hasta Argentina, de Ecuador a Bolivia y Chile.

En oposición al derrotismo de los izquierdistas que asociaban a Bolsonaro con una regresión estratégica, la declaración final de aquella Conferencia, redactada por Jorge Altamira, señalaba que el derechismo regional expresaba “el grado alcanzado por la descomposición mundial del capitalismo, su pretendida ‘globalización’ y su relato democrático”. Mientras los izquierdistas desmoralizados asociaban la votación a la derecha con un supuesto “dominio de la burguesía”, la declaración señalaba: “Camuflar esta caracterización de conjunto por una supuesta tendencia del electorado constituye una mistificación de la realidad, cuando lo que caracteriza al electorado es, precisamente, una aguda volatilidad, que va de un extremo al otro del espectro político”. La declaración concluía caracterizando que “se abre un proceso de polarización política, que no tendrá un carácter rectilíneo, por su propio carácter convulsivo, pero que excluye toda posibilidad a un retorno al statu quo previo”. “Al avance de la derecha y las tendencias fascistizantes, le oponemos, no el retorno del nacionalismo fracasado e impotente, … sino la lucha por gobiernos de trabajadores y la unidad socialista de América Latina”. A un año de estos señalamientos, el progreso de la crisis mundial y su refracción sobre los regímenes del continente han golpeado severamente a los Bolsonaro y Macri, sin por ello levantar la hipoteca de los regímenes bolivarianos en declinación. La caída de Evo Morales es un efecto retardado del proceso que derribó a Dilma en Brasil. Pero a diferencia de este caso, sus verdugos –la reacción cruceña- operan como agentes de otra tentativa completamente empantanada –la que comanda la derecha continental a cuenta de Trump. Ello se expresa en la revolución chilena, que enfrenta a las masas trasandinas con las dos variantes capitalistas que operan en el continente –la de los Piñera, por un lado, y la de los progresistas y ex stalinistas que en Chile gobernaron para sostener el orden pinochetista. Pero si en esta nota aludimos a la conferencia continental que sostuvimos hace un año, es porque en ella se expresó la lucha política que ha dado lugar a lo que hoy es la Tendencia del Partido Obrero. En el curso de aquella conferencia, los actuales usurpadores del PO boicotearon –desde adentro y desde afuera- su realización. Denostando a militantes del continente que concurrieron a la misma, por el sólo hecho de no pertenecer a nuestra tradición política. Y finalmente, buscando alterar sus conclusiones, para presentar a la crisis continental como manifestación de una “ofensiva del capital” y no como otro episodio de su descomposición económica y su desorientación política. En el debate interno que tenía lugar en el PO, estos mismos dirigentes rechazaban que la "iniciativa estratégica" en el continente hubiera pasado "a manos de la izquierda revolucionaria", incluso "potencialmente" (Altamira, Panorama Mundial, En Defensa del Marxismo N°51). Un año después, cuando las asambleas y cabildos en Chile colocan la cuestión del poder político, es muy claro que estos derrotistas han sido francamente derrotados.

Usurpación del partido

Pero el boicot a la conferencia latinoamericana y sus conclusiones eran apenas el anticipo de lo que ocurriría en el debate precongresal y en el propio Congreso partidario. Los mismos que les asignaban a los explotadores la “iniciativa estratégica” en el continente, se negaban a una agitación política por el derrocamiento del macrismo, lanzándose a los preparativos electorales con un año y medio de antelación. Pero ¿cómo someter al electoralismo y a una perspectiva conservadora a un partido formado para la preparación e intervención de los grandes episodios revolucionarios? Sólo por medio del amordazamiento, la maniobra y la intriga política. Quienes hoy formamos la Tendencia del PO soportamos la exclusión del debate precongresal, la manipulación de los delegados, el espionaje, la exclusión completa en la dirección del partido y sus campañas políticas y, finalmente, cuando reclamamos actuar como Tendencia, la expulsión lisa y llana.

Un reciente artículo de un dirigente del PO nos acusa de un “trabajo de dos años en las sombras”, falsedad por partida doble. En primer lugar, porque la lucha política que hemos protagonizado fue absolutamente franca y abierta, y tuvo lugar a través de decenas de documentos políticos. Pocas veces, en una polémica partidaria interior, podrían encontrarse de un modo tan nítido los rastros estratégicos y metodológicos de la lucha entablada. La segunda falsedad es presentar a la actual Tendencia como un largo trabajo fraccionista. En verdad, el documento de formación de nuestra Tendencia fue suscripto por siete dirigentes, y una asamblea realizada 15 días después recogió la adhesión de 370 militantes. Pero en un lapso de semanas, esa adhesión superó las 1000 firmas, por parte de muchos compañeros que, o no se habían pronunciado en el período previo, o directamente adscribían a las posiciones del aparato oficial. En definitiva: la proclamación de la Tendencia desató una rebelión al interior del PO, y les dio una canalización positiva a muchísimos militantes que no estaban dispuestos a debatirse entre el rutinarismo y la desmoralización. En la reunión de Atenas, un dirigente de otro partido de la CRCI nos alertó respecto de que la crisis del PO podía conducir a muchos militantes a “terminar en sus casas”. Le respondimos que era al revés: fue gracias a la Tendencia que numerosos militantes recobraron la disposición a militar, en oposición a una orientación signada por el arribismo parlamentario y el conservadurismo político.

Adónde vamos

Los que nos atacaron durante casi dos años por nuestras posiciones políticas y denuncias sobre la malversación del régimen interno de Partido, nos instaban a “formar una fracción”. De esa manera, justificaban la censura que sufríamos a título personal en la prensa partidaria. Cuando finalmente nos organizamos como Tendencia, fuimos directamente expulsados. Pero contra el fraccionismo del aparato oficial, siempre sostuvimos que una Tendencia debía ser el resultado de una delimitación política con principios claros, y no de un conjunto de divergencias episódicas. Con esa comprensión, la Tendencia se organizó en torno de una declaración de principios.

Al cabo de estos primeros cinco meses de lucha política, es muy claro que el alcance estratégico de las posiciones que expusimos excede largamente el carácter de un “conflicto” interno o lucha fraccionista en el PO. Por un lado, el debate sobre las cuestiones estratégicas planteadas ha interesado vivamente a compañeros y sectores provenientes o militantes de otras organizaciones de izquierda. Varios de ellos concurrirán como invitados a nuestra Conferencia. Las posiciones de la Tendencia han repercutido en diferentes agrupamientos internacionales y, naturalmente, al interior de la propia CRCI. En este cuadro, la tentativa de encajonar el conflicto del Partido Obrero en el marco de una “tregua” o armisticio” –confundiendo a una lucha política con una guerra faccional- no podía sino fracasar. De un modo tardío, pero implacable, las cuestiones de estrategia y de método colocadas por la Tendencia se abren paso al interior de la CRCI. La crisis del PO involucra a la izquierda revolucionaria internacional, y su tratamiento exige un debate que sólo puede tener lugar con nuestro reconocimiento como Tendencia Internacional, o sea, como integrante plena de la CRCI.

Una lucha por el Partido Obrero

Pero a su turno, esta misma cuestión se plantea en el plano de la lucha de clases en Argentina y del propio Partido Obrero. No nos apartamos ni un milímetro del objetivo y el programa que nos trazamos –el reconocimiento como Tendencia del PO, la reincorporación de todos los compañeros expulsados y, en tal carácter, nuestro derecho a la plena participación en el próximo Congreso del Partido Obrero. Un Partido es una estrategia y un programa –no luchamos por otra estrategia y otro programa que el que nos tuvo como fundadores hace más de 50 años. No luchamos por otro programa que el de las Tesis programáticas de la CRCI, que Altamira redactó en 2004. Pero dialécticamente, la lucha por la recuperación del PO exige el más pleno desarrollo político y organizativo de esta Tendencia –o sea, su prensa oral y digital, sus recursos, su organización a escala nacional e internacional. Y un plan de reclutamiento que no se limitará al propio Partido Obrero, sino que tiene ya en las gateras a centenares de luchadores de la clase obrera y de la izquierda, que ahora serán ganados al PO en el marco de esta lucha política interior.

La Conferencia tendrá lugar en una transición también excepcional de la lucha de clases nacional. El derrumbe de la experiencia macrista es el resultado combinado de la crisis mundial, por un lado, y de la resistencia de la clase obrera argentina a una reestructuración social reaccionaria, del otro. El depositario de ese derrumbe es una coalición precaria, sin condiciones políticas para cobrarle a las masas la voluminosa factura que el capital internacional ha acumulado sobre un país sumido en la miseria social, pero con las reservas intactas de su clase obrera. La crisis de régimen no se ha cerrado, y sólo una izquierda consciente de esas perspectivas convulsivas podrá progresar. En nuestra Conferencia, vamos a debatir las consignas y planteos políticos para esta transición.

La crisis del Partido Obrero es reveladora de la contradicción existente entre una crisis capitalista de alcance inédito, por un lado, y el enorme retraso relativo en el desarrollo de una subjetividad revolucionaria, del otro. Pero que de esa crisis emerja una Tendencia revolucionaria, pone de manifiesto el enorme patrimonio acumulado por el Partido Obrero como construcción histórica.