Conclusiones de la 1° Conferencia Nacional del Partido Obrero (Tendencia)

Escribe Mesa Nacional del Partido Obrero (Tendencia)

Durante los días 16 y 17 de noviembre, tuvo lugar la Conferencia nacional del Partido Obrero (Tendencia), con la presencia de 125 delegados de 15 provincias del país e invitados nacionales internacionales, - en representación de más de mil doscientos militantes.

La Conferencia debatió el balance de su actividad orientada al desarrollo de una dirección obrera y revolucionaria y, como parte de ello, su lucha por poner fin a la deriva electorera y de aparato (quiebra de la democracia interna) del Partido Obrero oficial. La Conferencia votó un plan de acción, luego de una discusión exhaustiva del escenario revolucionario que se diseña en América Latina a partir de las rebeliones populares en Haití, Puerto Rico, Ecuador y Chile, y del golpe fascista y el levantamiento popular en Bolivia.

La quiebra del precario equilibrio de América Latina tiene lugar bajo la presión de la crisis capitalista mundial que, de un lado, anuncia nuevos estallidos financieros y que, del otro, ha suscitado crisis de régimen político y numerosas rebeliones populares en todos los continentes.

La Conferencia debatió la situación creada en Chile, al cabo de un mes de movilizaciones y huelgas. En Chile se ha creado una situación revolucionaria, que pone en la agenda de la presente etapa la cuestión del poder político. Las masas han puesto en la agenda una consigna de poder, la Constituyente Soberana, lo que implica la revocatoria de los poderes del Estado. En Chile, la lucha por poner fin al régimen pinochetista disfrazado de democracia (que involucra la complicidad de todos partidos política), plantea la necesidad de un gobierno de trabajadores.

La Conferencia ha caracterizado que golpe de estado fascista en Bolivia, impulsado por Bolsonaro y Trump (y el apoyo final de Putin) y la complicidad vergonzante del gobierno macrista, ha creado una situación de guerra civil, que polariza toda la situación latinoamericana. La Conferencia ha votado la publicación de un manifiesto para convocar a toda la clase obrera y al campesinado de América Latina, a movilizarse por el aplastamiento del golpe fascista y al apoyo a la autodefensa y al armamento de las masas que se han levantado para derrotarlo.

El golpe fascista en Bolivia afecta en forma radical la situación política en Argentina, en las vísperas de la asunción del nuevo gobierno. Enfrentado, de un lado, a una deuda pública financiera confiscatoria e impagable y, del otro, a una crisis social explosiva y a una lucha indomable por reivindicaciones democráticas (derecho al aborto) y laborales y sociales, el golpe fascista en el Altiplano constituiría un arma adicional poderosa para los Trump y compañía para intervenir en forma directa en Argentina y para revertir incluso el fracaso inmenso del macrismo y su desbande político. El aplastamiento del fascismo, por el contrario, serviría para reforzar la capacidad de los trabajadores de Argentina para derrotar cualquier forma de plan fondomonetarista y para restar posibilidades a cualquier componenda del gobierno entrante con la oligarquía financiera internacional.

La Conferencia ha arribado a la conclusión, que deberá ser verificada en la lucha concreta, que Argentina va a convertirse, como consecuencia de la etapa abierta, en el epicentro de la crisis de dominación política de la burguesía en América Latina.

También advierte acerca del lugar contrarrevolucionario excepcional que ocupa el gobierno del fascistoide Bolsonaro, y llama a redoblar los esfuerzos de unidad con los obreros de la ciudad y del campo de Brasil, para acortar los tiempos políticos de ese gobierno

La Conferencia ha votado cinco consignas que resumen el planteo político del PO (Tendencia). ¡Expulsión del imperialismo, Asamblea Constituyente Soberana, Por la victoria de la guerra civil obrera, campesina, indígena contra el fascismo en Bolivia, Unidad Socialista de América Latina, Gobierno de Trabajadores!

La Conferencia señala que el gobierno FF nace, por un lado, bajo el peso de una crisis económica y social extraordinaria, una deuda impagable, la presión excepcional del gobierno fascistoide de Trump y, por el otro la miseria intolerable de las grandes masas y una tendencia internacional a rebeliones populares. El desenvolvimiento de estas contradicciones determinará el margen menguante de acción de la pretensión de construir un arbitraje político, bajo el eufemismo de pacto social. Los trabajadores deben prepararse políticamente para que el derrumbe de este pretendido arbitraje precario no se desplome sobre sus espaldas, sino que abra paso a un gobierno de trabajadores.

La “campaña por el hambre” que anuncia el nuevo gobierno tiene limitaciones insalvables, en primer lugar, por su mezquindad – una tarjeta alimentaria de subsistencia -, con la que pretende encubrir, adicionalmente, un techo a las paritarias y una ‘desindexación previsional’, que pondrá fin al ajuste de las jubilaciones por inflación, amparado en un congelamiento ficticio de precios y salarios.

El PO (T) plantea: un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, el 82% móvil, un aumento general de salarios que recupere la pérdida de los últimos años, la reapertura de paritarias y pliegos de reclamos votados en asambleas, duplicación de las asignaciones y planes sociales, el pase a planta permanente de los trabajadores que desarrollan planes sociales, el fin del trabajo en negro mediante la apertura de los libros de las empresas a un control obrero, la reposición de los aportes previsionales de las patronales y la cobertura de retiro y salud para los monotributistas.

La Conferencia debatió la urgente situación de las fábricas cerradas y ocupadas por sus trabajadores y los precarizados del Estado. Una delegación de los trabajadores de Kimberly Clark participó de la Conferencia, que votó una campaña especial por la reapertura de la planta con todos sus trabajadores adentro. También se aprobó un pronunciamiento por el desprocesamiento de los compañeros desocupados del Polo Obrero y otras organizaciones que han sido imputados por el gobierno Zamora en Santiago del Estero.

La Conferencia denunció la deriva auto-proclamatoria del FIT-U, ligada a su electoralismo, para llamar a un trabajo de unidad de acción de toda la clase obrera para arrancar las reivindicaciones planteadas. Con este propósito impulsaremos, como lo hemos venido haciendo desde siempre, acciones de frente único, asambleas y coordinadoras y el desarrollo de Congresos de base en todos los sindicatos y centrales sindicales.

Denunciando el carácter regimentador del ´pacto social´, exigimos que sea sometido a la deliberación de asambleas y de plenarios de delegados electos por la base.

En el curso de la crisis política que el nuevo gobierno no podrá impedir ni esquivar, el reclamo de una Constituyente Soberana cobrará una enorme vigencia. El proceso revolucionario chileno ha colocado en debate esta consigna en todo el movimiento popular y la izquierda en América Latina.

La Conferencia acerca de la adaptación de la izquierda al régimen político vigente, en una etapa que tiende a la creación de situaciones revolucionarias. La Conferencia del Partido Obrero (T) desarrolló las características de la crisis de dirección que afecta la lucha de los explotados. La recuperación del Partido Obrero, actualmente usurpado por una dirección derrotista y conservadora, es una parte de la estrategia por poner en pie a esa dirección revolucionaria en Argentina y a escala internacional.

El desarrollo político excepcional de los últimos meses en América Latina ha mostrado la completa vigencia de los planteamientos levantados por nuestra Tendencia. Del otro, el electoralismo ha fracasado en su propio terreno. El FIT U se ha desplomado en votos, y aún más en términos de reclutamiento y militancia. La Conferencia ha votado que el PO Tendencia prepara su intervención política en el próximo 27° Congreso del Partido Obrero, comenzando por los debates precongresales. Para eso llama a la organización oficial y a la Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional a reconocer nuestro carácter de tendencia, como lo establecer los estatutos del PO, y como ha sido el método histórico de las organizaciones socialistas revolucionarias.

18 de noviembre de 2019