Los Fernández ceden en toda la línea ante el “Consejo Agro-industrial”

Escribe Norberto Malaj

Tiempo de lectura: 2 minutos

Cuando el ministro de Obras Públicas Katopodis aseguró que el gobierno no cedería ni un milímetro ante el ‘paro’ agropecuario que anunció la (amputada) Mesa de Enlace, ¿no sabía? que el ministro del área, Basterra, se encontraba ya reunido con el flamante Consejo Agropecuario Argentino (CAA), al cual concedió más de lo que el capital agro-industrial pedía.

En estas horas hasta el presidente de la Sociedad Rural ha salido a ponerle paños fríos al ‘paro’ de 3 días, si no se levanta antes: el gobierno suspendería la anunciada prohibición de exportaciones de maíz por dos meses. El aumento que el gobierno concedió a las fábricas de biodiesel a base de caña de azúcar y soja, del 59% al 90% entre enero y abril, fue extendido ahora a las de bioetanol que producen a base de maíz. Con lo cual, el gran capital agrario-industrial ¡ahora celebra doblemente! - en medio del aumento enorme del precio internacional de los granos. Desde Seaboard, en Salta, a la Cámara de Biocombustibles, saltaron en una pata (Clarín Rural, 9/1). Para que el capital agrario no se queje por el aumento que ocasionará en el gasoil que consume -el gasoil tiene un corte del 10% a base de biocombustibles- durante todo el período de la cosecha gruesa, hasta marzo, el gobierno ha reducido ese corte a la mitad, de modo que repartió ´regalitos para todos´. Ante semejante negociado, Grabois propuso, retóricamente, “entregarle la llave del ministerio a Etchevehere”.

Grabois no advierte que la suspensión temporal de la exportación de maíz (y eventualmente para el trigo) fue dictada por una puja intestina al interior de la clase capitalista. La SRA, junto a las Confederaciones Rurales y la Federación Agraria, salieron en defensa de la exportación de maíz atento a que en Chicago -principal mercado de cereales del mundo- “las ´apuestas´ alcistas en maíz subieron a niveles históricos” (Luis Barrandeguy, en Bichos de Campo, 9/1). El gobierno actuó en defensa de la gran industria avícola, que depende del insumo de maíz. Su representante en la mesa chica del CAA, Domenech, está estrechamente ligado a los K, igual que el presidente de la Bolsa de Cereales de Rosario y coordinador del CAA, Martins. Coninagro actuó como vocero de este bloque.

La gran patronal “llora miserias” y se queja por la pandemia, pero la producción y la exportación de bienes agropecuarios culminó el 2020 y se perfila para el 2021 de parabienes. El mismo medio especializado titulaba: “Feliz Navidad: este año Papa Noel vino desde China” (Ezequiel Tambornini, 825/12). “En el segundo semestre de este año el gobierno central chino comenzó a promover la compra de cantidades gigantescas -nunca antes vistas- de granos, harinas vegetales, aceites y proteínas cárnicas de diversos orígenes con el propósito de recomponer reservas internas de alimentos. Ese fenómeno generó situaciones inéditas. Ejemplo uno: EE.UU. ya comprometió el 90% de su saldo exportable de soja 2020/21, lo que podría derivar en una situación de desabastecimiento del poroto antes del ingreso de la próxima cosecha en septiembre de 2021. Ejemplo dos: China se trasformó en el principal comprador de maíz, desplazando al comprador tradicional histórico (México) al segundo lugar” (ídem). Argentina fue uno de los países más beneficiados. En el último año la soja, el maíz y la carne en el mercado mundial tuvo incrementos promedio del orden del 50%. La demanda de parte de China es una parte de la historia, la otra es la disminución de la producción en Argentina, Brasil, Paraguay, por la sequía desatada por la corriente de la Niña en el Pacífico.

¿Y “la mesa de los argentinos”?