Vuelta a clases: crónica de un fracaso anunciado

Escribe Emiliano Monge

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El fin de semana pasado, el jefe de gabinete Santiago Cafiero, advirtió que se podría retomar la presencialidad a partir del mes de marzo si se “extremaban cuidados hoy”. Antes, el ministro de Educación, Nicolás Trotta, había anunciado la vuelta para el 1 de marzo, para lo cual se comenzaría a vacunar a los docentes en febrero. Luego de las declaraciones, Cafiero advirtió que todo dependerá “de cómo siga la cuestión sanitaria”, aunque sin abandonar su propósito - “queremos que la presencialidad sea el ordenador del sistema educativo en 2021” (Clarín, 10/1).

Trotta no definió en porcentaje de docentes que serían vacunados antes del inicio del ciclo lectivo, ni comentó sobre la disponibilidad de las vacunas. Para comenzar las clases presenciales el 1 de marzo próximo, en un mes y medio deberían ser vacunados al menos 1,3 millones de trabajadores y 13 millones de estudiantes. Hasta ahora, sólo llegaron 300 mil vacunas.

Trotta había dicho que los chicos no son propagadores y tampoco la mayoría de los docentes. Frente a la pregunta si el regreso a clases pueda aumentar el riesgo de contagios intrafamiliares, respondió “todo lo contrario” (ídem), algo que contradice la realidad del mundo entero que tuvo que cerrar las escuelas porque eran lugares de propagación del virus.

Por su lado, la ministra de Educación de Ciudad, Soledad Acuña dijo que “no hay razón suficiente para que los estudiantes pasen otro año fuera de las escuelas”, cuando en plena temorada de verano estamos transitando 13.000 casos diarios.

Eduardo López, secretario gremial de CTERA, dijo por su parte que “todo indica que las clases presenciales no van a arrancar. Los chicos en clase se contagian y cuando vuelven a sus casas contagian a sus padres” (mdz, 11/1). Meses atrás, una rebelión docente en la Ciudad de Buenos Aires quebró la tentativa larretista de imponer unilateralmente el retorno a las aulas.

Durante estos meses de cuarentena, ningún gobierno trabajó en mejorar las condiciones edilicias de los establecimientos educativos, ampliarlos, calefaccionarlos o refrigerarlos: los mismos edificios que se caen a pedazos, donde los pibes cursan hacinados. Sin embargo, el ministro Trotta los califica de “seguros” para enfrentar la pandemia.

La Encuesta Nacional de Salud y Condiciones de Trabajo realizada por CTERA, deja ver que el 62% de los docentes tiene más de un cargo y el 54% trabaja en más de dos escuelas para poder sumar ingresos. El estudio subraya que si se tomara en cuenta la oferta salarial inicial que cada año los gobiernos realizaron a las maestras en la última década, los docentes ganarían un 60% menos de lo que aparece hoy en sus recibos salariales.