La movilización del 24 de Marzo y la izquierda

Escribe Jacyn

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La movilización del 24 de marzo de este año tuvo como protagonista casi exclusiva a la izquierda y a algunas organizaciones de compañeros sin trabajo. La convocatoria del Encuentro Memoria Verdad y Justicia reunió una multitud en Plaza de Mayo. El kirchnerismo acudió al pretexto de los contagios para reservar la conmemoración de la fecha a las redes, mientras imponía, con el macrismo, una apertura escolar en el mismo momento en que anunciaba la ‘segunda ola’ y la escasez de vacunas. El PCR, que abandonó el EMVyJ en función de su alineamiento con el gobierno, hizo una marcha de circunstancia con el Movimiento Evita.

El despliegue de la moviilización del EMVyJ dejó ver el escenario actual de la izquierda y su posicionamiento político.

El PO “oficial”: asegura haber movilizado a 25 mil de las 18 a 20 mil personas que participaron del conjunto de la movilización. Se refiere, en realidad, al Polo Obrero (oficial), al cual ha cooptado por arriba como un cuasi integrante del PO. La presencia de sectores sindicales fue, por el contrario, escasa. El Polo en cuestión es una red de atención barrial de una parte de la población sin trabajo y sin comida. No la caracteriza un planteamiento político – los pronunciamientos que se hacen en su nombre son impuestos desde arriba.

Para el PO “oficial”, sin embargo, la movilización masiva del Polo Obrero no ha dejado planteada una nueva acción de lucha por reivindicaciones perentorias, en Plaza de Mayo, sino la realización de un acto electoral del FITU el 1 de mayo próximo. Su anhelo, según Prensa Obrera, es colocar al FITU como tercera fuerza en las elecciones legislativas que se avecinan. En contraste con las resoluciones votadas en los Congresos del PO de 2003 y 2004, que planteaban la conquista política de la vanguardia del Polo al PO, el aparato impulsa el recorrido inverso – “la ‘piqueterización’ del partido”. La creación de una “juventud del Polo Obrero”, en lugar de ganar a sus activistas a la UJS, caracteriza una tendencia hacia el movimientismo, sin contornos programáticos o estratégicos de ninguna clase. En estas condiciones, o sea en el marco de una orientación sin principios, el reclamo de asistencia social para la población desocupada, desarrolla una potencial dependencia del Estado.

Las últimas movilizaciones del Frente de Lucha que integran numerosas organizaciones, por sobre todo el Polo oficial, hicieron emerger la posibilidad de una fuerte confrontación política con el gobierno. La integración formal al estado de las organizaciones sociales vaticanas anunciaba una línea de aislamiento contra las organizaciones piqueteras. A pesar de todo esto, es decir de la autoproclamación del Polo y de la ‘piqueterización’ del PO, las conclusiones que saca el aparato de la marcha del 24 de Marzo no han ido en la dirección de una confrontación con el estado, como sería un acampe en Plaza de Mayo, como ocurriera en 2001 y 2002. La hoja de ruta que propone Prensa Obrera, el órgano político usurpado por el aparato, va directo hacia las elecciones de medio término, en especial la siempre pieza de discordia de las candidaturas. El oficialismo del PO llama a protagonizar el próximo 1° de Mayo un acto electoral en la Plaza, y hasta insinúa una ruptura como la que intentó el aparato partidario en 2017, y que fue repelida cuando, en la “conferencia de emergencia” realizada en julio de aquel año, triunfó por unanimidad la moción que presentó Altamira de defender la unidad del Frente de Izquierda.

No basta con movilizar un 130% más de gente que la que reúne una marcha; reunir al 30/40% de ella no es un número despreciable. El nombre Partido Obrero conserva parte del magnetismo que desarrolló a lo largo de su historia. Es necesario también tener una estrategia socialista. En las vísperas de la movilización, el FITU rechazó levantar la posición de nuestra Tendencia contra la presencialidad escolar, sin saber que la plagiaría en forma vergonzante apenas unas semanas más tarde. Durante dos meses primó la línea de “convivencia con el virus” compartida -con matices- entre FF y Larreta, la UIA y el clero (En esta línea descolló, en el aparato, Claudio del Plá, diputado provincial de Salta) Lo más importante sobre la cuestión de las elecciones fue sin embargo omitido: con qué política vamos a ellas, con cuáles reivindicaciones, con qué clase de argumentos, con qué representación obrera en las listas y con qué métodos – porque, de nuevo, la pelea de candidaturas domina el escenario del izquierdismo democratizante.

El PTS, ha ofrecido su propia versión. Considera que el hecho “distintivo” de la jornada fue “una gran columna de trabajadores en lucha” (LID, 25/3) en referencia a su columna. “Los sindicatos independientes”, en referencia al Sutna y los Sutebas multicolores, “llevaron columnas débiles” (LID, 26/3). Para buenos entendedores, el PTS dice que prefirió armar una columna propia a otra formada en frente único en los sindicatos en que participa. El PTS no vacila en mostrar el lado antirrevolucionario de la ‘autoproclamación’.

“Al mismo tiempo”, agrega, “dentro de la movilización, varias organizaciones de izquierda basaron el grueso de sus columnas en colaterales de movimientos asociados a sus organizaciones”. Esto, según, el PTS, “vuelve a mostrar la predominancia de este tipo de organización de los sectores más pobres y desocupados”. El PTS retoma la diatriba de 2000/01 contra los movimientos de desocupados, en un país con cinco millones de trabajadores sin trabajo. Vuelve a darle la espalda al sector de masas que protagonizó una década de puebladas y rebeliones populares que forjaron el Argentinazo. El PTS calificó al movimiento piquetero de aquellos años como lumpenizante, a pesar de haber sido el movimiento piquetero el principal defensor de las ocupaciones fabriles de aquellas épocas, (Brukman, Zanón, Lavalán, Sasetru), de la represión policial. Bien mirado, el PTS expone los prejuicios de una aristocracia obrera o, peor, los de una pequeña burguesía encerrrada en una burbuja, incluso si también ella no tiene un mango en el bolsillo. El PTS coloca a los desocupados por fuera´ de la clase obrera, como lo hacen las corrientes cayetanas y la centroizquierda. Adora el feminismo pequeñoburgués y el ´populismo radical´, pero rechaza la unidad de clase del obrero ocupado y desocupado.

“Si poca gente pudo entender la ruptura entre el PO y su Tendencia, la imposibilidad de comprender la diferencia entre el Polo Obrero Tendencia y el Polo Obrero (a secas), es ya totalmente absoluta, porque sus formas de organización y programa son iguales (como se vio el 24M)”, dice el PTS (LID, 26/3). Esto lo dicen quienes llevan un año encubriendo los quórum aportados por el PO en el Chaco para la aprobación del presupuesto de Capitanich y la venta de tierras públicas, y quienes votaron con el aparato del PO (O) el apoyo parlamentario al sionismo y la especulación inmobiliaria en Boedo – entre otros.

El PTS no distingue a las ‘colaterales’ cooptadas por arriba, de las que han emergido de un proceso de delimitación política, como ocurre con el Polo Obrero (T), que no se ha estructurado en torno a ventajas que nuestra Tendencia no puede dar sino a diferencias de método y de política en la construcción de un partido y en la construcción de una organización de desocupados. El Polo Obrero (T) es políticamente superior al PTS, porque reconoce la importancia histórica de la democracia obrera y del derecho a Tendencia, en la construcción de partidos revolucionarios, sindicatos y organizaciones de desocupados. Los partidos del FITU tienen en común el método del monolitismo partidario, que es lo contrario de la homogeneidad política que produce la experiencia en base a programas y principios. El PTS no distingue las diferencias porque simplemente no las comprende en su enfoque centrista de todos los problemas de la política y la organización. La caracterización política del PO oficial, por parte de nuestra Tendencia, se extiende a los partidos del FITU y son anteriores a la crisis del PO.

En el Polo Obrero se ha producido -continúa produciéndose- una delimitación política del punterismo ‘trotskista’, que ha provocado nuevas e importantes escisiones. Al aludir al ‘colateralismo’ de la Tendencia, el PTS se ahorra el trabajo de caracterizar la duplicación de fuerzas de nuestra Tendencia el 24 pasado, respecto a movilizaciones anteriores.