Las aulas no son espacios seguros - chequeado

Escribe Emiliano Monge

Tiempo de lectura: 2 minutos

Un estudio de The Lancet plantea que el Covid-19 se contagia por aerosoles y gotas de saliva, esto es, en lugares cerrados, ámbitos laborales, escolares y en el transporte (el confidencial, 16/4). Sin embargo, el argumento de que las “aulas son espacios seguros” y que las clases presenciales no propagan la enfermedad, son repetidos por la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, y el ministro de educación porteño, como por sus pares nacionales nacionales, Trotta y Vizzotti. Con diferencia de matices, esta posición es compartida por la burocracia de los sindicatos docentes y por el FIT-U, para quien, con protocolos y refacciones edilicias, la escuela es casi un refugio contra el coronavirus.

Larreta dijo ayer que “Desde que empezaron las clases, menos del 1% de las 755.000 personas que fueron a la escuela dieron positivo de Covid. Y de sus contactos estrechos, sólo el 0.01% dio positivo. Esto indica que el aula no es un lugar de mayor contagio que el resto de la Ciudad” (LN, 18/4). Las estadísticas citadas muestran deficiencias: se basan en testeos escasos a personas sintomáticas en lugar de aplicar pruebas de detección amplias, capaces de detectar a los asintomáticos. A esto se suma que los niños pueden propagar más el virus porque su respuesta a los anticuerpos puede ser menos amplia. Las infecciones en niños fueron subestimadas en todos lados, indican otras publicaciones científicas.

Los estudios corroborados y publicados en The Lancet dicen todo lo contrario que los funcionarios: la escolaridad presencial “contribuye a la alta transmisión comunitaria, también proporciona un terreno fértil para la evolución del virus y nuevas variantes”. “los datos de la Encuesta de Infección COVID-19 2020 de la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) muestran que la prevalencia de la infección entre los niños de 2 a 10 años (2%) y de 11 a 16 años (3%) aumentó por encima de la prevalencia de todos los demás grupos de edad antes de las vacaciones de Navidad de 2020”, durante el período de apertura escolar. El personal docente tenía un mayor riesgo de infección (agendaweb, 17/4). Ver:The Lancet: “El cierre de escuelas ha contribuido a reducir la circulación del coronavirus

En CABA se confirman los estudios de The Lancet: “Los datos de contagios en la Ciudad muestran que, desde que comenzaron las clases a mediados de febrero, el mayor aumento de casos se da en los menores de 19 años, donde más que se cuadruplicaron” (chequeado, 16/4).

Según otra investigación de The Lancet, la enfermedad se propaga por aerosoles o gotas cercanas, esto es, en espacios cerrados (el confidencial, 16/4). Estos estudios científicos dicen que el virus se propaga en las aulas y en los lugares de trabajo, empresas y en el transporte. Larreta dijo que “el comienzo de las clases no sumó más gente al transporte público”. Según los datos del Ministerio de Transporte de la Nación, a partir de la vuelta de las clases presenciales se vio un incremento del 15% al 20% en el transporte público (chequeado, 16/4).

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