Política Obrera en Google, otro delito del aparato de Pitrola-Solano

Escribe Equipo de Redes de Política Obrera

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Varios de nuestros lectores nos han preguntado por qué, al escribir Política Obrera en las barras de sus buscadores, el primer resultado que Google les arroja es un “anuncio” que lleva a prensaobrera.com, el sitio de Prensa Obrera, el periódico fundado por Jorge Altamira y usurpado por el aparato del PO.

La respuesta es sencilla: el aparato usurpador del PO ha invertido dinero en pauta publicitaria en un intento de apropiarse del nombre de nuestra organización, predecesora del Partido Obrero, y desviar a los lectores hacia su sitio. También registró redes sociales bajo esa denominación. Aunque permanecen inactivas, su propósito deliberado es medrar en la confusión y capturar incautos. Manipuló los motores de búsqueda para desindexar la página de autor de Jorge Altamira, ha ocultado los cursos dictados por Marcelo Ramal y retirado de la venta en su tienda digital literatura fundamental en la historia del Partido Obrero, como “El Argentinazo”, “No fue un martes negro más” y “El ascenso de la izquierda”, de Altamira.

En un intento por disimular esta fechoría -y escapar a sus consecuencias legales-, el “anuncio” en cuestión conduce a un artículo de Rafael Santos, publicado en 2020, sobre la caracterización de PO sobre el golpe de Videla-Massera que se avecinaba. El artículo, digamos de paso, es otro perfecto ejemplo de relato burocrático – la política de PO habría sido producto de un aparato esclarecido, iluminado, ocultando quiénes realmente formularon la política de la organización en aquella instancia dramática.

Estamos ante la misma conducta que, fuera de la esfera informática, se expresó en 1.200 expulsiones sumarias de militantes críticos de la dirección, al asalto a locales, las intervenciones judiciales y el concurso del estado para privar de derechos políticos a los comités de Tucumán y Jujuy o imponer un cambio de nombre forzoso al Partido Obrero de Salta, por adherir a la Tendencia; también está presente en los “cordones” que el aparato despliega contra nuestras columnas en actos y marchas; etc. La violencia política del aparato se despliega de la mano del dinero y el auxilio del Estado porque en el terreno de las ideas está perdido. Los autoproclamados “continuadores históricos del Partido Obrero” no han cesado de prestar apoyo a leyes y quórums de la burguesía y de protagonizar una penosa labor liquidacionista de la izquierda con sus escarceos en el FITU por las candidaturas de los próximos comicios. La ruptura con la historia y el programa del PO se realiza con estos procedimientos, tributarios de los patentados por el estalinismo hace casi un siglo atrás.

La Tendencia del Partido Obrero está avanzando a paso firme en la lucha por su reconocimiento legal como Política Obrera, la identidad política que Videla declaró prohibida pero nunca abandonamos.

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