La vuelta del FMI y las elecciones en Argentina

Escribe Emiliano Monge

Tiempo de lectura: 5 minutos

Todas las fuerzas políticas patronales van a terminar votando el acuerdo con el FMI. Esto implica no solamente extender la enorme hipoteca que pesa sobre el país, sino además condiciones que van a destruir salarios y jubilaciones. El acuerdo con el FMI se viene negociando desde que asumió Alberto Fernández. El Frente de Todos denuncia el endeudamiento de Macri de 100 mil millones de dólares, pero ha reconocido moneda sobre moneda. El acuerdo que negocian, por caso, no contempla ninguna quita. La “vuelta a los mercados” fue el eje que ensayó el kirchnerismo para sustentar la candidatura de Scioli en 2015, prometiendo el oro y el moro al Club de París y al CIADI, hasta concluir finalmente que “los mercados” no soltarían un peso.

Tanto Martín Guzmán como Kulfas anunciaron en repetidas oportunidades que el “acuerdo de facilidades extendidas” implicará enormes “sacrificios” para el país, que no será a 20 años como quería Cristina Fernández, sino sólo 10. La ampliación de los plazos, además, afectaría solamente a los vencimientos de capital, no a los intereses. El costo social de dicho acuerdo, a nadie se le escapa, será enorme. “En el FMI plantean que la Argentina deberá emprender reformas estructurales para acceder a un acuerdo. Cambios tributarios para alentar la inversión privada, flexibilización laboral, equilibrio fiscal y relajación del cepo cambiario se encuentran en la agenda de las conversaciones técnicas preliminares a la negociación que están ocurriendo entre los staffs del Fondo y del Ministerio de Economía” (EldiarioAr, 24/8). Como también habrá revisiones periódicas de las cuentas públicas, el voto de ´unidad´ en el Congreso colocará al régimen político bajo la tutela del Fondo.

El primer paso de la negociación de la reforma laboral y previsional es el último giro de derechos especiales (DEG) del FMI, que terminó no utilizándose para campear la crisis sanitaria y mejorar los magros ingresos de jubilados y asalariados, como amagaron los K en el Senado, sino para pagar vencimientos de deuda, como era previsible.

A la deuda con el FMI, se debe sumar la deuda con los privados, que eleva la suma a 17 mil millones de dólares de vencimientos para el año que viene.

Reformas estructurales

El presidente se reunió con dirigentes industriales y realizó un encuentro con sectores de la burocracia sindical -Antonio Caló de la UOM, Gerardo Martínez de la UOCRA y Ricardo Pinganelli del SMATA, y otros- para discutir la reforma laboral y previsional que el gobierno se dispone a firmar en el Congreso Nacional luego de las elecciones, ya que el gobierno no quiere decir antes de las elecciones lo que va a firmar después (ídem). El FMI, en un paper reciente, había indicado que el sistema previsional argentino es “demasiado generoso” ya que “desincentiva el ahorro individual” (ecodata, 2/8). Esto es una ´invitación´ a recrear los fondos de capitalización de las viejas AFJP, sobre la base de la destrucción del derecho previsional, reemplazando a las actuales jubilaciones por una pensión universal a la vejez, de carácter asistencial, disociada del salario en actividad. Ese empobrecimiento en masa sería el estímulo para la captación de aportes ´suplementarios´ que serían administrados por los fondos. Por otra parte, la reforma previsional plantea la elevación de la edad jubilatoria en 5 años, lo que generará más desempleo (hoy 30% real), porque los trabajadores que deben retirarse no lo harán durante los próximos 5 años. La reforma laboral implica mayor precarización, generalizar las condiciones laborales de los trabajadores que hacen “reparto” a todo el mundo laboral, pasar a los contratos “por hora”, como hizo Duque, y que los trabajadores argentinos tengan la condiciones y salarios de los trabajadores chinos o vietnamitas. A la burocracia que aceptó las paritarias a la baja y los despidos, y que no salió a enfrentar la reforma previsional de Macri en 2017, se le reclama lo mismo para el año que viene. Las negociaciones recibieron “fuerte apoyo” (ídem) del asesor del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan.

Guzmán indicó que “Lo que sí estamos haciendo es ir reduciendo el déficit fiscal, que se logra por la renegociación de la deuda y el aumento de la recaudación” (ídem). El ajuste que hizo el gobierno de los Fernández durante la pandemia fue muy superior a cualquiera que haya hecho Macri, reduciendo el déficit primario en más de 4 puntos, un ´ahorro´ estimado en 870 mil millones de pesos, sobre la base de la licuación inflacionaria del presupuesto. El gobierno, de hecho, aprobó un presupuesto de ajuste para este año desde el momento que eliminó todas las ayudas para la población en pandemia.

“Hay que dar incentivos a los inversores argentinos y extranjeros porque el país no recibe mucha inversión. Sin reactivar la exportación, la importación y la inversión extranjera, la situación económica no va a mejorar mucho. Con un mercado laboral muy rígido, es muy difícil crear más empleo”, indican fuentes vinculadas con la negociación (ídem). Es un horizonte de barbarie para la clase trabajadora.

Los candidatos del FMI

Victoria Tolosa Paz (FdT) indicó que apoyará el Acuerdo de Facilidades Extendidas a 10 años, y que “multilateralmente se está buscando construir otra línea de crédito, otra facilidad que se adapte a las circunstancias del mundo de hoy”. “Estos programas que tiene el FMI son programas añejos, del siglo XX, que no se adaptan a un mundo en el que han cambiado muchas cosas por ejemplo el cambio climático, que requiere de transformaciones productivas” (La Nación). Tolosa Paz se refiere a que el Presidente propuso cambiar deuda por acciones climáticas, mientras impulsan a la par la construcción de megagranjas de cerdos, megaminería y la expansión de la frontera sojera, a la sazón, lo que indicó Juan Cabandié, ministro de Medio Ambiente: “no se puede pagar la deuda sin contaminar”.

Los liberales Milei y Espert indicaron que es necesario pagar la deuda y que apoyarán el acuerdo con el FMI. También lo hicieron Santilli y Manes, Vidal y López Murphy, todos representantes directos del Fondo en el país. Reclaman un “plan económico”, un eufemismo para pedir una reforma previsional, como la que quiso imponer Macri en 2017 y fue multitudinariamente rechazada en las calles, al punto de frenar la reforma laboral que estaba también en marcha. Randazzo no sólo indicó que es necesario pagar la deuda sino también “terminar con la indemnización”.

La vuelta del FMI implicará no sólo una enorme hipoteca impagable, sino mayor precarización laboral, desempleo, aumento de la pobreza, de la mano de las reformas laborales y previsionales. Para conseguir los dólares, Argentina se abrirá más a todo tipo de negociado especulativo y rematará lo que queda. Esto es, la destrucción del medio ambiente, la expansión de la depredación de recursos y el crecimiento de enfermedades y muertes, el crecimiento de los negociados inmobiliarios para atraer dólares, que expulsan a los trabajadores de sus viviendas y los alejan de sus lugares de trabajo. Los trabajadores podemos pararlos con la organización y la lucha en función de una estrategia que nos permita elevarnos hacia el problema de poder que queda planteado.