FIT-U versión 2021

Escribe El Be

Tiempo de lectura: 5 minutos

Los resultados electorales del FIT-U en todo el país fueron objeto de balances contradictorios por parte de sus organizaciones.

Para Izquierda Socialista y el PTS, el resultado electoral es “un premio a la izquierda que se une”. IS se repite a sí misma, pero para el PTS habría dejado de ser el “campo en disputa”, ahora que impuso a sus candidatos sobre sus adversarios, en toda la línea. ‘Autoproclamación mata diferenciación’. La “izquierda que se une” no es, sin embargo, un concepto táctico. Significa una unidad de programa y de estrategia. Miryam Bregman celebró que esa unidad cumpliera ya su onceavo aniversario. La conclusión es que, ahora con el MST, se ha convertido en un proto partido con tendencias permanentes. Todo esto supone una declaración de amnistía para los repetidos quórums otorgados por el aparato del PO a Capitanich; o el voto a favor de la especulación inmobiliaria en Boedo, que Bregman y Solano apoyaron por completo, con el silencio cómplice de sus socios; y el más ‘ruidoso’ del apoyo al tratado Netanyahu-Trump acerca del sionismo. Las internas con el MST en todos los distritos y la triple interna en Córdoba, serían un sucedáneo de lo que ocurre en los partidos patronales, y por sobre todo una aceptación de las repudiadas PASO, caracterizadas en el pasado como una injerencia del estado en la organización de los partidos políticos.

El balance omite lo fundamental: si fue el canal electoral de una vanguardia obrera que progresa en su autonomía política o, principalmente, un heterogéneo voto policlasista, con énfasis especial en el cantero que vota a la izquierda – desde el Frente Grande de Chacho Álvarez, o el Frente del Pueblo con el Partido Comunista. Lo que sería necesario saber es si este resultado electoral es la expresión de una conciencia socialista de una parte de la clase obrera y si prefigura una perspectiva revolucionaria. De lo contrario sería una expresión de izquierda de carácter democratizante, en concordancia con la publicidad electoral que el FITU desplegó en toda la campaña. El desarrollo político de las masas en un cuadro de crisis y disgregación política general debería concentrar toda la atención de un partido revolucionario.

El balance del PO oficial tiene un lenguaje más trotskizante. En lugar de hablar del “premio a la izquierda que se une” prefiere hablar de “la amplia votación a las listas de frente único de la izquierda”. Bajo otro ropaje, expresa la misma idea. El frente único permanente no puede existir sino en una forma conservadora y fosilizada. El mentado ‘frente único’ no tiene ninguna expresión fuera del campo electoral, y en algunos sindicatos asume una carácter francamente divisionista. El aparato que dirige el PO encubre el oportunismo con un lenguaje pseudo marxista. A todo fin concreto hace seguidismo al PTS, en especial en la cuestión del feminismo y del trosco liberalismo en el consumo de drogas.

En el archivo digital de Prensa Obrera aún figura un artículo de Altamira de 1999 titulado “La unidad de la izquierda debe ser revolucionaria” (aunque el autor de la nota fue cambiado por la enigmática firma de “Editor”). En ese artículo se explicaba que “hay que hacer una unidad para impulsar un Plan de Lucha y una Huelga Nacional; para luchar en los sindicatos con una política revolucionaria; y para oponer a las burocracias sindicales, sin excepción, un Polo Clasista. La participación en las elecciones deberá dar una expresión a esta política y deberá servir para desarrollarla”. Los militantes del PO oficial deberían revisar de tanto en tanto el archivo de Prensa Obrera (y denunciar la omisión stalinista de quiénes han sido los autores de la principal literatura del partido. Las tapas escritas por Altamira aparecen firmadas Partido Obrero).

Es necesario recordar que la “izquierda que se une” fue dividida en las PASO. Contrariamente al balance inspirado por la “izquierda que se une”, el MST hace otro diferente: “Dentro de esto, las listas que impulsamos desde el MST obtenemos más de 280.000 votos, llegando casi al 30% del total [de los votos del FIT-U]. Convirtiéndonos así, claramente en una de las principales fuerzas del frente. Ya que la otra lista 1A que integran 3 partidos y varias organizaciones más, obtiene el resto, una cantidad que no se divide en partes iguales entre los tres, sino con claras diferencias entre ellos”. Agregan que ganaron la interna en Salta, San Juan, La Rioja y Entre Ríos. En la provincia de Buenos Aires, el MST sacó el 19,72%. Esta cifra los dejaría afuera de la rotación de cargos parlamentarios, ya que, según afirman en su nota, las otras fuerzas del FIT-U impusieron un piso proscriptivo del 20% para entrar en el esquema de rotación. El MST plantea que “a la luz de los resultados, la Lista 1A debería abrirse a modificar ese reglamento electoral antidemocrático, no puede haber excusas”. Fuego amigo.

En la provincia de Salta el PO oficial perdió la interna frente al MST. El derrumbe del aparato del PO, que se presentó en la lista del PTS porque carece de personería, es patético. Mientras en 2019 se jactaban de haber derrotado por medio de un frente de cuatro partidos, al PO real de Salta, ahora ocultan que obtuvieron, por lejos, menos votos que Política Obrera. En las recientes elecciones provinciales aseguraron que los votos de Política Obrera en los distritos del norte eran de ellos. El pasado domingo fue ratificada la primacía sin atenuantes de nuestros compañeros salteños, que llegó en Colonia Santa Rosa, departamente de Orán, al 20 por ciento de los votos.

La otra provincia destacada por su triple interna fue la de Córdoba. Al momento de redactar esta nota, ninguna de las fuerzas del FIT-U ha publicado una sola línea sobre los resultados en esta provincia. En esta interna se impuso la lista de IS-PTS, seguida por el MST y más atrás el PO (O), en tercer lugar. El balance del PO (O) hace hincapié en los resultados “marginales e irrelevantes” de quienes nos presentamos por fuera del FIT-U, pero no hay una sola mención al precipicio de la marginalidad en Córdoba, donde no los votaron las mujeres, a pesar de su feminismo (o precisamente por eso), ni el mismo Polo Obrero oficial.

El slogan “la izquierda que se une” pretende construir un cerco en torno a estas tendencias disolventes. Las bancas parlamentarias irían, al menos en un 90%, al PTS en la elección de noviembre. Después de esta fecha vienen las elecciones en fábricas y sindicatos. En varios casos la guerra ya está declarada. En vísperas de las PASO propusimos una interna abierta de toda la izquierda, donde se expondrían las posiciones políticas de unos y otros, y sus diferencias, para enseguida concretar un frente único electoral. Como siempre: unidad en la claridad. El rechazo a la propuesta se explica fácilmente: el oportunismo no admite que se ventile su estrategia y su política. Esta es, con toda evidencia, la cuestión decisiva.

VER MÁS

Los desafíos de la transición política a las elecciones de noviembre, por Jorge Altamira