El empantanamiento con el FMI acelera la crisis de gobierno

Escribe Jorge Altamira

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Mientras las encuestas que se van conociendo no recogen modificaciones sustanciales respecto a las PASO y a la derrota sufrida por el FdT, no ocurre lo mismo con la evolución de la crisis de gobierno que desataron las primarias, ni con la crisis política en general. Los sondeos registran un avance mayor de Javier Milei, y algunos observadores conjeturan que desplazaría al kirchnerista Leandro Santoro del segundo lugar en la Ciudad. Milei aprovechó una andanza por España para asumir en forma pública su condición de proto fascista, en el país histórico de los únicos libertarios, o sea el movimiento obrero anarquista. El candidato de la melena inflada, aprovechó su estancia en Madrid para declarar su apoyo a Vox, la ultraderecha del franquismo español, y a Bolsonaro y Trump – dos promotores de las tropas de asalto, uno contra la Corte Suprema de Brasil y el otro contra el Capitolio, una pantomima del incendio al Reichstag.

De acuerdo a las encuestas, JxC y el asesor del conglomerado Eurnekian reunirían en el distrito porteño el 70% de los sufragios válidos. Los análisis de opinión pública fueron procesados antes de que Hannibal twiteara acerca de Nik y la ORT, para defender los subsidios de Kicillof a los viajes de egresados de la secundaria. El desaguisado sirvió para que la opinión pública se notificara del financiamiento del Estado a las grandes corporaciones educativas, sin importar para el caso la tan meneada crisis fiscal. Los ‘goles en contra’ del gobierno que supimos conseguir (vacunatorio VIP, cumpleaños en cuarentena y los tipeos contra los opositores de a pie de un ministro de Seguridad) son expresión de un gobierno sin cabeza y por sobre todo sin rumbo político.

El FMI en un almuerzo con langostinos

La reunión de alrededor de tres horas del gobierno con la cúspide del empresariado mostró el lado de la crisis política que los encuestadores no relevan. Aunque asistió Massa, el presidente de Diputados, no lo hizo Máximo K, jefe del bloque oficial de la Cámara. Del lado patronal, Arcor dio el ausente con aviso y Techint también, aunque sin avisar. Los fiscales del oficialismo acaban de apelar un fallo que absuelve a Techint del pago de coimas a los funcionarios kirchneristas, en el juicio por los Cuadernos, que habían interpuesto ‘sus buenos oficios’ ante el venezolano Hugo Chávez, para conseguir una jugosísima indemnización por la nacionalización de Sidor, una sucursal de Techint.

Lo que AF le dijo a los empresarios es que la negociación con el FMI está irrevocablemente empantanada. El Fondo no acepta eliminar la sobrecarga de intereses que se aplica estatutariamente a países que han recibido créditos muy por encima de su cuota en el capital del organismo. Rechaza también el reclamo de que los plazos de pago de la deuda seas de veinte años en lugar de diez y que el período de gracia para cancelar el capital sea mayor al planteado. De acuerdo a la corresponsal de Clarín en Estados Unidos, los empresarios han expresado un interés especial por “la letra chica” de un eventual acuerdo, lo que suponemos hace referencia a la reforma laboral y previsional. Alberto Fernández les dijo que, acerca de esos asuntos, deben hablar con la CGT. La obsesión laboral de las patronales se manifestó en la insistencia para que el gobierno ponga fin a los decretos, como el de doble indemnización, dictados en la cuarentena. No hicieron lo mismo con aquellos que obligan al Estado a pagar una parte de los salarios del llamado sector privado.

Inflación para todos y todas

En el tiempo que el gobierno gestionaba esta reunión, en la casa del banquero Jorge Brito, y el almuerzo con langostinos del martes 12, el FMI publicó un informe que en esencia planteaba que había que replegar las velas de los gastos públicos de la pandemia, debido a los “efectos inflacionarios” que estaba causando; el petróleo, por ejemplo, ha roto la barrera de los 80 dólares el barril, en tanto que la suba del gas está provocando una enorme carestía en Europa. La inflación internacional se ha convertido en el tema del día de los círculos financieros. Les preocupa que desvalorice la deuda pública y privada, y el dólar y las divisas más importantes. Es lo que anticipa la suba exponencial que ha tenido el bitcoin frente al dólar en las últimas semanas. Dato fundamental, el Banco de Japón ha dejado de subsidiar a la Bolsa de Tokyo por primera vez en más de tres décadas. El FMI, en su reciente informe, señala que el ‘ajuste’ debe ser aplicado en especial a los ‘países emergentes’, más vulnerables a un descarrío inflacionario. La campaña para destituir a Katherina Gerogieva, la directora general del FMI, responde a lo que se entiende su oposición a este ‘ajuste’, que caracteriza como sencillamente explosivo.

“Según fuentes que participaron del encuentro, dice Clarín, Manzur lleva a EE.UU el “apoyo” del establishment a la negociación”. Nada más incierto: en 2015, todo el Pro llevó el “apoyo” del establishment a Argentina en la confrontación con los ‘fondos buitres’, para pasar enseguida a pagar a esos fondos la totalidad de la deuda que reclamaban. El ´establishment´ no quiere ser presentado como un agente del FMI. Sin embargo, de nuevo Clarín, “a los hombres de negocios les preocupa además la inestabilidad política local en medio de las negociaciones”, por eso “quisieron saber si había un acuerdo parlamentario sobre este tema. No hay nada, contestó el oficialismo”.

La parodia es patente: un establishment que finge ignorar la posición del macrismo. El macrismo y el establishment urgen un acuerdo con el Fondo, el cual está en un impasse completo. La posibilidad de dilatar el acuerdo con el FMI ha sido insinuada por parte del kirchnerismo, sin mayores consecuencias. Significaría, por de pronto, no pagar los vencimientos de 2022, de cerca de u$s20 mil millones. Debería ir acompañada de una intervención a los bancos para evitar una corrida de depósitos y otra al mercado de deuda local, por las mismas razones. La financiación de la economía debería quedar a cargo del Banco Central. El ‘cepo’ y los ‘precios cuidados’ no resistirían a una ruptura de la negociación con el FMI. No existe el propósito de una salida ‘nacional y popular’. Santiago Cafiero, novel canciller, ya adelantó, por el contrario, que Argentina está disponible a una reducción de aranceles del Mercosur, cuando el gobierno es incapaz de establecer un mercado único de cambios. En definitiva, no hay plan B.

De lo que se trata, entonces, es de producir un recambio en el gobierno o un cambio de gobierno. Es lo que plantea un editorial de Clarín, el martes pasado, antes del almuerzo de marras. Para el editorialista, “(Los titulares) de hace veinte años (tienen) mucha actualidad”. Está invitación a un golpe, como ocurrió con De la Rúa, no mereció ningún tuit de respuesta, sea de Hannibal o de la Cámpora. Como se puede ver, la crisis que detonaron las PASO ha avanzado considerablemente al cabo de apenas un mes.

Crisis terminal

El macrismo y el proto fascismo no reúnen las condiciones, sin embargo, para liderar un cambio de gobierno o para oficiar como alternativa política. Como “hace veinte años”, las conspiraciones tienen lugar dentro del peronismo, principalmente, en especial por parte de la burocracia de la CGT. A diferencia de hace dos décadas, frente a una crisis de gobierno peronista. Es lo que ocurrió hace 45 años, bajo el gobierno de Isabel Perón, ocho meses antes del golpe militar. Como en ese tiempo lejano, la burocracia sindical es la primera en mover las piezas, con el ingreso del moyanismo al quinteto directivo de la CGT reunificada. El macrismo se reserva para una segunda etapa, si se agotan las principales alternativas del peronismo y cuando ello ocurra.

La campaña electoral en curso se caracteriza por la omisión total de esta crisis terminal de las fuerzas presentes en ella. Es “terminal” porque no puede acabar hasta que encuentre un desenlace, y porque envuelve a actores nacionales e internacionales. En el caso de la derecha, la omisión obedece a la necesidad de sacarle el cuerpo a las denuncias conspirativas hasta último momento; en el caso de la izquierda democratizante, a la ceguera parlamentarista. Es lo que ocurrió en Brasil y en Paraguay hace poco tiempo, y en Perú la semana pasada. La crisis terminal y sus consecuencias sobre los trabajadores es, sin embargo, la cuestión central que debe ser advertida y que advertimos a la clase obrera, acompañada de la necesidad de una acción y una organización política autónoma.