La crisis sanitaria en las cárceles

Escribe Juan de Pilar

La crisis desatada por la pandemia del covid-19 dejó expuesta la situación de extrema insalubridad y hacinamiento en las cárceles y comisarías del país.

Con una superpoblación mayor al 16% (según informe del 2019 de la procuración penitenciaria de la Nación, PPN), las cárceles federales están excluidas de las medidas de profilaxis adoptadas por el gobierno. Son las razones que los convierten en gran grupo de riesgo.

Sólo el 39% posee condena firme de los 70 mil presos en cárceles federales y bonaerenses, lo cual equivale a una prisión preventiva compulsiva. El nivel de hacinamiento llega a quintuplicar la capacidad de los pabellones. Solo en las cárceles bonaerenses, donde el cuadro es peor, se cuentan 3.144 detenidos en condiciones de riesgo ante el Coronavirus; ya sea por edad o estado de salud -hay un creciente brote de tuberculosis que en la provincia padecen 233 reclusos. Todo esto sin contar la cantidad de madres detenidas con sus hijos, y las embarazadas, quienes deberían ser enviadas a prisión domiciliaria, pero que la cuarentena judicial, paradójicamente, ha postergado.

Cuarentena

El anunció de la cuarentena social presenta sus propios problemas en los lugares de detención. Las familias de los detenidos tienen pocas o ninguna posibilidad de visitarlos, o el contacto se reduce el ingreso de alimentos y productos de higiene. La certeza de que está cuarentena va a empeorar la crisis carcelaria, alarma a los reclusos. En un penal de Bariloche exigieron a las autoridades elementos para aseo e higiene. A cambio, recibieron balas de goma y gases. El abandono es generalizado en todas las unidades federales y provinciales del país. No es un hecho aislado.

Los equipos médicos son casi nulos en los penales, inexistentes en comisarías y en todos los casos sin insumos mínimos. El hacinamiento, la mala alimentación, poca actividad física y las condiciones insalubres van a ser un cóctel fatal frente a la pandemia que el sistema de salud carcelario no podrá si quiera diagnosticar a tiempo, ni hablar de atender y contener la propagación.

Reacción

El lunes se desarrolló un motín en el penal de Coronda, Santa Fe, donde los detenidos aseguran dos casos confirmados de Coronavirus dentro del penal. Los reclusos denuncian la falta de medidas de profilaxis por parte del personal del penal quienes son los potenciales transportadores y transmisores del virus desde afuera hacia el interior de la unidad. La respuesta de las autoridades fue una lluvia de disparos ante el temor de un “efecto dominó” en las demás unidades y penales del país, tras desatarse otro motín en Las Flores, a 60km de distancia, en dónde también fueron reprimidos dejando un saldo de cinco muertos y varios heridos entre ambas revueltas.

En el penal de Florencio Varela también se registraron toma de pabellones. Se empieza a gestar nuevamente una huelga de hambre en reclamo de medidas y cumplimiento del protocolo covid-19 dentro de los penales.

En Sao Pablo, Brasil, con una situación aún más grave que la de Argentina, se registraron 1.500 fugas en el contexto de incertidumbre por las escasas medidas del gobierno de Bolsonaro frente a la crisis sanitaria.

En Chile, las cárceles de Santiago están abarrotadas de presos políticos capturados en su gran mayoría en los últimos meses, en las brutales represiones contra los manifestantes, es decir trabajadores, estudiantes, jubilados, etc. En el penal 1 de la capital chilena se registró un motín en el módulo donde se encuentra la mayoría de los detenidos en las revueltas, quienes denunciaron que no hay ninguna medida de prevención sanitaria. El resultado fueron al menos 25 heridos por la represión.

Colombia no quedo exenta, ante similares situaciones se vivieron fuertes protestas y motines, teniendo su punto más fuerte en la cárcel modelo de Bogotá, donde se registraron 23 muertos y 83 heridos de distinta gravedad.

La crisis sanitaria va a hacer estragos en los sectores más vulnerables. No aceptamos el abandono marginal a ningún sector. Exigimos una solución concreta al hacinamiento y los problemas de salubridad, liberación de todos los detenidos sin condena, basta de prisiones preventivas arbitrarias y compulsivas. Prisión domiciliaria a pacientes de riesgo, madres con niños y embarazadas, como para los reclusos con beneficios de salidas laborales y/o transitorias. Duplicación del presupuesto de salud nacional.