De Norma Rae a American Factory

Escribe Laura Kohn

Ganadora del Oscar como mejor largometraje, American Factory, el documental producido por los Obama, describe la explotación capitalista del tándem China-USA, la “globalización” desde el llano.

Fuyao, una fábrica china de parabrisas para autos se instala en Moraine, ciudad cerca de Dayton, Ohio, que ocupa Moraine Assembly, una planta cerrada de General Motors. La empresa china es una de las de mayor producción de las marcas Chrysler, Ford, y Volkswagen, entre otras. En esta planta emplean a unos 2.200 trabajadores estadounidenses y 200 obreros chinos.

El documental atraviesa la historia de este emprendimiento de inversión china en Norteamérica desde su inauguración, con testimonios directos, los protagonistas son los trabajadores principalmente, hasta los choques sindicales con la patronal oriental, sumado a las escenas de adoctrinamiento permanente tanto en las sucursal yanquee como la China.

Es un documental impactante por la veracidad cruda de la explotación capitalista en el siglo XXI. “Todos los días repito y repito de manera autómata la misma acción aquí. A veces me pregunto por qué hago esto. Pero no hay otra manera de pagar las cuentas”, relata un obrero mientras trabaja.

“Luego del cierre de la General Motors estuve un año y medio desocupado, entrar aquí me devolvió la vida, estoy contento”, relata otro operario. Cobra 14 dólares la hora en la categoría inicial, en Fuyao; en GM, en cambio, ganaban 29 dólares. Una mujer se resigna a no ser nunca más de aquella clase media que supo ser. Sin miramiento alguno, el presidente de la empresa cuenta los próximos despidos, mientras recorre las instalaciones distinguiendo como avanza la robotización que va reemplazando sector por sector, la mano de obra a la mitad.

Los trabajadores sufren accidentes laborales, despidos injustificados y una enérgica campaña contra su sindicalización. La campaña del “SI” al sindicato recuerda a aquella memorable Norma Rae protagonizada por ‎Sally Field de los 80. “No queremos sindicato, nos hace perder plata”, indica el presidente de la empresa. Sin más efectos que el sonido musical, American Factory comienza con un THE END, el cierre de GM, y las palabras de un sindicalista llamando a sus trabajadores a “orar”. Emotivo desde su comienzo, este documental es un baño de realidad. Desacertado comentario de los relatores de los Oscar en TNT, ante el recibimiento de los directores Steven Bognar y Julia Reichert de la estatuilla de oro, “Un tema que a nadie le importa”. Nada más y nada menos que la historia presente, de la clase que produce absolutamente todo lo que los humanos consumimos.

American Factory, un documental digno de pasar en nuestros locales y lugares de trabajo. “La gente se pone un uniforme, registra su hora de entrada, trata de que su familia tenga una vida mejor. Los trabajadores lo tienen cada vez más y más difícil en estos días. Creemos que las cosas mejorarán cuando los trabajadores del mundo se unan”, dijo Reichert. Osada frase para un ególatra Hollywood que no pudo ocultar tampoco con este premio, la calidad de este rodaje.