Municipales francesas: avance de las derechas, mientras el Partido Socialista se anota victorias en París y Marsella

Escribe Joaquín Antúnez

Tiempo de lectura: 4 minutos

Las elecciones municipales francesas fueron catalogadas como un “ensayo general” de las presidenciales y legislativas que tendrán lugar el año próximo.

La política francesa acude hace tiempo a una crisis de su régimen político, el masivo ausentismo (45% del padrón) sumado al retroceso del partido Renacimiento, del presidente Emmanuel Macron, suena a un final de ciclo del mandatario. Macron lleva 9 años en la presidencia.

Los grandes ganadores de la jornada han sido el Partido Socialista y Los Republicanos, herederos del gaullismo (derecha). La Francia Insumisa de Jean Luc Melenchon y Agrupación Nacional de Marine Le Pen, que se habían jugado a fondo para demostrar músculo y fuerza territorial, tuvieron que conformarse con algunas victorias puntuales, aunque hayan logrado avanzar en colocar concejales en múltiples municipios. LFI pasó con chances a la segunda vuelta en Lille, en una triple disputa “progresista” contra el PS y los ecologistas. Por su parte, la extrema derecha pelea con fuerzas Niza, que tendrá un balotaje entre dos derechistas, y Marsella, donde su candidato enfrenta a un frente de izquierdas (con excepción de LFI) dirigido por el PS.

Las elecciones francesas han demostrado que los partidos herederos de los aparatos tradicionales, Republicanos y Socialistas, todavía tienen una gran fuerza de aparato para hacer valer en las elecciones regionales. La extrema derecha ha demostrado incluso una inserción territorial superior a los Insumisos de Melenchon. La máxima aspiración de éste no era conquistar alcaldías sino superar a los Socialistas y Ecologistas en municipios claves. No lograron ser competencia en Paris (38 % PS vs 12 % LFI) pero alcanzaron un 27,5 % en Lille, ciudad no despreciable, aunque se trata de un resultado aislado. Le Pen se había propuesto como objetivo evitar el derrumbe sufrido en las municipales de 2020 y demostrar una consolidación territorial. Su principal objetivo era conquistar una de las “tres grandes” - París, Marsella y Lyon. Solo ha logrado llegar de manera competitiva al balotaje en Marsella, mientras que ha festejado como propia la victoria del “independiente” Eric Ciotti, tránsfuga de LR.

Los macronistas han sufrido una derrota de magnitud, prácticamente han quedado excluidos de todos los balotajes en las principales ciudades del país. En París, el candidato de Macron quedó en quinto lugar y se espera que dé su apoyo al candidato Socialista que compite contra la ex ministra de Justicia y de Cultura Rachida Dati, involucrada en diversos escándalos de corrupción. El único oficialista que se destacó fue el ex primer ministro, Edouard Phillipe, que logró un 43,7% en su ciudad (Le Havre) y se encamina como candidato presidencial para 2027.

El resultado de las municipales, que tendrá su vuelta definitiva el próximo domingo 22 de marzo, ha expuesto una creciente fractura política. La caída del ´macronismo´ ha sido interpretada como “un voto de censura” contra el gobierno por el electorado. El PS y Los Republicanos se postulan ante la burguesía francesa como relevo político. El PS ha emitido un comunicado en el que rechaza que LFI integre sus listas en la segunda vuelta y propone retirar sus listas en los municipios donde LFI ha ganado la primera vuelta, en lugar de integrarse a ellas. Este cerco de la izquierda sobre LFI, que ha tenido su máxima expresión en Marsella, se ha ido profundizando con el desarrollo de la crisis política francesa ante el impasse del gobierno Macron. El PS ha reafirmado su lugar como partido de Estado en todos los momentos cruciales, incluidas las elecciones municipales de este domingo. Por su parte, LR ha planteado su presentación electoral por cuerda separada a Macron como una tentativa por imponer un candidato competitivo para las presidenciales de 2027. LR es el partido que controla el Senado y ha garantizado los proyectos de Ley clave y la continuidad del gobierno ante una Asamblea Nacional dividida entre macronistas, lepenistas y las izquierdas.

LFI ha reaccionado a la primera vuelta convocando a un “frente antifascista”. Es la fórmula que ha ensayado en todas las últimas elecciones, incluso en as segundas vueltas presidenciales en favor de Macron. Ahora, asegura que rechaza apoyar candidatos que lleguen a un acuerdo con candidatos del gobierno, como es probable que ocurra en París. El frente antifascista de Melenchon es presentado, históricamente, como el frente único que la clase obrera francesa le impuso a las direcciones del PS-PC en 1934, tras el ascenso de un gobierno ultrarreaccionario en las elecciones de 1932. Sin embargo, LFI rechaza una movilización de masas y la auto-organización de la clase obrera y se ha dedicado a converger con la superestructura política de lo que alguna vez fueron los partidos históricos de la clase obrera francesa. Las bases programáticas de estos grupos no distan estratégicamente, solo se han colocado en una guerra de aparatos por colocarse como relevo político del macronismo.

La “otra izquierda”, asociada al trotskismo, ha hecho nuevamente una elección raquítica. La novedad de la elección estuvo ubicada en Saint Denis, donde una lista impulsada por Revolución Permanente (RP) -asociada al PTS de Argentina- colocó 2 concejales. Su programa estuvo alejado de una agitación revolucionaria, presentándose como una lista anticapitalista y con “propuestas concretas” para cada municipio. En su planteo, estuvo ausente el gobierno de trabajadores y el llamado a una lucha internacional de la clase obrera contra la guerra imperialista en curso, en su lugar apelaron al slogan “un proyecto de resistencia colectiva y de combate para recuperar el poder sobre nuestras vidas".

Esta ausencia, sobre la crisis política mundial y el estadio actual de la guerra imperialista, estuvo en todos los niveles de la discusión política francesa. El enmascaramiento de los problemas elementales de la clase obrera no reconoce categoría electoral, por eso los resultados son vistos a la luz de su proyección nacional. La izquierda ha renunciado, en todas sus variantes, a un planteamiento de poder político.

En general, las elecciones municipales han dejado muchas derrotas y pocas victorias. El ascenso del lepenismo se encuentra entorpecido, puesto que una sentencia en segunda instancia dejaría a la propia Le Pen fuera de la pelea por las presidenciales en las próximas semanas. Su relevo natural, el jefe del partido Jordan Bardella, no ha logrado igual simpatía entre los electores ni entre el propio partido de la extrema derecha. El impasse político francés acentuará sus contradicciones, mientras Francia se encamina a una intervención directa en la guerra en Medio Oriente.

Suscribite al canal de WhatsApp de Política Obrera