Tiempo de lectura: 4 minutos
La visita de Milei a Hungría fue la primera en la historia de un presidente en funciones de nuestro país. La comitiva argentina, integrada por Milei, su hermana Karina y el canciller Pablo Quirno, no realizó mayores actividades bilaterales que una reunión con el presidente hungaro Tamás Sulyok, en el Palacio Sándor (residencia oficial). Lo más destacado del encuentro fue la entrega de una estatuilla de porcelana al presidente con forma de león. El verdadero motivo del viaje estaba reservado a la participación del presidente liberticida en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), un foro de la ultraderecha mundial. Ningún exponente de peso se hizo presente, puesto que Donald Trump y Benjamín Netanyahu optaron por un video grabado. El único mandatario, además del propio Milei, fue el local, Viktor Orbán - que tendrá que revalidar su cargo el próximo 12 de abril.Milei, que ha postulado la “moral como política de Estado” utilizó un encuentro oficial de cuarto nivel para financiar con dinero estatal una actividad privada.
El discurso de Milei estuvo alineado a los lineamientos del premier hungaro, que fue el primer orador del evento. En su alocución el presidente argentino destacó el alineamiento internacional con Donald Trump de Argentina y Hungría. Defendió la postura de Orbán ante la Unión Europea (UE), negándose a otorgar un rescate de 90 mil millones de euros a Ucrania para sostener la empresa bélica contra Rusia. Orbán, que enfrenta serias posibilidades de una derrota en las elecciones parlamentarias, ha denunciado desde hace meses que Bruselas intenta intervenir en las elecciones húngaras para destituirlo del cargo e incorporar a su país en un alineamiento con Ucrania. Por su parte, el magnate norteamericano, Donald Trump, ha saludado la política de Orbán y ratificado su apoyo para las próximas elecciones, otro intervencionismo, pero reivindicado por el ultraderechista.
La relación con los organismos supranacionales ocupó un lugar importante en el discurso de Milei, puesto que reivindicó la soberanía nacional de Hungría sobre la Unión Europea. A renglón seguido, señaló el gran acierto de haberse incorporado tanto el país anfitrión como su gobierno al “Consejo de Paz” promovido por Trump para convertir a Palestina en una riviera frente al Mediterraneo. Para la prensa internacional, fue una definición “desafortunada” por la firma del acuerdo UE-Mercosur, el cual la Argentina fue uno de los primeros países en aprobar en su Parlamento. La ultraderecha, que pretende mostrar una unidad internacional, está atravesada por sus contradicciones de reivindicación nacionalista y supremacista. Con independencia del acuerdo comercial entre los bloques regionales, Orbán y Milei han intensificado el comercio bilateral hasta seis veces desde la asunción del liberticida - con un claro déficit en la balanza comercial para la Argentina. Repartió, una vez más, insultos contra el gobierno español de Pedro Sanchez, principal socio comercial de Argentina en Europa, al que trató de “pichón de tirano”.
La soberanía nacional, que Milei reivindica, ha sido entregada por el propio Milei a los designios personales de Donald Trump con la suscripción al “Escudo de las Américas". La conversión de la Argentina en un “protectorado de facto” de los Estados Unidos muestra que la soberanía nacional es una reivindicación reaccionaria contra los trabajadores y su organización política independiente. Es el libreto que utilizó el Estado argentino en la época de los Videla para perseguir y liquidar a una generación de luchadores. A renglón seguido, esa soberanía fue abandonada para reivindicar que Trump va a tomar Cuba antes de mitad de año. La liberación de un país, para los defensores de la libertad del capital, es su puesta a disposición como un anexo del imperialismo.
La “moral” ocupó un lugar central en el discurso del mandatario defensor de las estafas cripto. Lo declaró como una política internacional y como el surgimiento de una nueva etapa en las relaciones internacionales: “estamos ante una reconfiguración del orden mundial. La era de la cooperación global sin brújula moral ha terminado”. La brújula de la ultraderecha está asociada decisivamente a la expansión de la guerra imperialista. Es lo que ha expuesto la guerra contra Irán y el asalto criminal a Venezuela, que promete ser reeditado contra Cuba, Colombia y Brasil.
En sus propios países es la persecución y criminalización de la inmigración como chivo expiatorio para imponer un Estado policial. Milei lo definió al señalar que si los inmigrantes no se integran culturalmente al país, debe ser visto como una invasión. Lo que Milei considera extranjerizante es la mancomunión de los pueblos, mientras no duda en grabarse junto a Orbán luciendo gorras con la inscripción USA y cantando Elvis Presley en una cena con Trump.
Las bravatas de Milei-Orbán ante el público cautivo de la CPAC, omitió una cuestión fundamental: las crisis que enfrentan políticamente ambos en sus países. Orbán asiste a un alza inflacionaria y un aumento de la carestía que es sentida profundamente por los trabajadores húngaros. En el caso de la Argentina, esa situación de inflación y carestía se expone “por arriba” con las disputas palaciegas de los amorales usos de los recursos públicos que realiza a diario el gabinete nacional.
El discurso de Milei ante la CPAC fue una convocatoria a profundizar el rumbo reaccionario de su gobierno en política interna y externa. Marca el ingreso de la situación mundial a una etapa de mayores contradicciones y choques entre los Estados en el marco de una guerra imperialista. La moral, reivindicación de Milei, no es universal sino que expone las ideas dominantes de una sociedad. En una sociedad de clases eso se traduce en la imposición de la ideología de la clase dominante, el elemento central para quebrarla es la lucha entre las clases. La política moral que reclama el Socialismo es la lucha por conquistar la conciencia política de los explotados, mediante una agitación y la organización de la clase obrera internacional en vistas de una acción revolucionaria de alcance histórico. “Socialismo o barbarie”.
