En la Ciudad de Buenos Aires la inflación de marzo acelera y llega al 3%

Escribe Leonardo Perna

Mientras la burocracia sindical sigue firmando paritarias del 1,5 %.

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Con el impulso de combustibles, electricidad, agua, colectivos y subte la inflación para el mes de marzo se colocó en el 3 % para CABA. El acumulado de la inflación lleva para el 1° trimestre el 9 % y para el interanual el 32 %; los precios regulados subieron 6,5 % y este número impacta mientras se espera la publicación de los índices nacionales por parte del INDEC el próximo martes 14, a las 16 horas. Los datos de CABA y Nación, por lo general, no coinciden, sobre todo por razones metodológicas. Las canastas que utilizan la Ciudad y el INDEC tienen ponderaciones distintas de cada rubro (alimentos, educación, servicios, transporte).

Más allá de lo que termine publicando el hoy intervenido INDEC, estos números de la Ciudad están alineados con lo estipulado por consultoras independientes y por universidades. Y estaban “cantados” tras los aumentos dictados por el gobierno en febrero-marzo en ítems como combustibles y tarifas de servicios públicos. Tuvieron su capítulo también lo estipulado para escuelas privadas y obras sociales.

Así, el IPC de la Ciudad (IPCBA) supero en 0,4 % al del mes de febrero. Para el nacional se prevé por parte de bancos privados un rango entre 2,7 % y el 3,3 %. Los precios estacionales cayeron un 4,5 %, una baja que no compensa los aumentos en tarifas, transporte y otros servicios. Los gastos en educación de las familiasse incrementaron 8,6 %, en un mes clave por el reinicio de las clases.

Cuando se retiran precios estacionales y regulados, lo que se llama inflación núcleo, el índice fue del 2,7 %; otro número incómodo para los liberticidas en la Casa Rosada. Los aumentos en vivienda fueron del 3,2 % en el mes y llevan acumulado de 37,5 % interanual, cuando se consideran expensas y alquileres. Sumando todo, una familia porteña de 4 miembros, que no alquila (una excepción total) precisa ingresos por $1.489.829 (+3,4 %) para vivir y para no ser indigentes necesitan $814.709 (un +2,9 %).

El más “dañino” de todos los aumentos fue el del transporte, un sector en estado crítico, que tuvo una suba del 6 % en marzo y lleva un 41,3 % interanual. El precio de combustibles y lubricantes, el costo operativo y salarios de los choferes se van incluyendo en los aumentos sucesivos en los boletos de colectivos metropolitanos.

Pese a la recesión y caída del consumo, alimentos y bebidas aumento un 2,6 %, otro número preocupante, sobre todo para la canasta de indigencia y pobreza. En el detalle las carnes aumentaron un 6,5 % y lácteos un 2,1 %. Verduras y legumbres, que cayeron 3%, no lograron compensar la canasta.

Educación tuvo por el comienzo de clases el mayor aumento con el 8,6 %, detrás de este número están las cuotas de los colegios privados. Calzado y ropa marcó el 3,8 %, otro golpe que dificultará la renovación por cambio de temporada de las familias. Si se divide por segmento en marzo para CABA, los bienes aumentaron 2,8 % y los servicios 3,1 %.

Esta diferencia, con un remarque mayor para tarifas y servicios, es la que está detrás de la polémica por la subvaluación del costo de vida por parte del INDEC nacional. Ya que la encuesta usada (EnGHO 2003-2004) en comparación con la más reciente del 2017-2018 tiene un impacto menor en el área de servicios. Es lo que señalan desde EcoGo, consultora de Marina Dal Poggetto. Empiria, otra consultora, marcó una proyección del 3,2 % para el índice nacional. Desde Equilibra, el IPC les marcó el 3,3 % nacional, con liderazgo de los precios regulados.

Estadísticas de pobreza bajo la lupa

Estos datos de inflación continúan el ida y vuelta entre economistas, consultoras y el gobierno respecto de la validez de la pobreza e indigencia registrada. Es que para muchos está a “contramano de la lógica” el aumento en los ingresos de los asalariados en negro que marca el gobierno liberticida.

Esto volvió a emerger en el “Informe de Distribución de Ingreso” que INDEC publicó esta semana. La recuperación del salario en negro o informal, continúa superando mes a mes a la de los formales, un dato llamativo para los especialistas. Por encima de la inflación y más aún que la canasta de pobreza, de 2023 a la fecha el raid de los informales los catapulta según el gobierno a ser los “privilegiados” del modelo económico.

Esto acumula en el año un 56,7 % de mejora mientras que los formales llevan un 30 % interanual. Si se suman las ayudas sociales en bloque para una familia en la base de la pirámide social, se traduce en una mejora estadística de la pobreza e indigencia. En una combinación poco convincente para los periodistas especializados que describen “mejora en la distribución del ingreso entre las personas y hogares con asalariados ocupados y un avance salarial real sorprendente de los asalariados en negro” (Clarín, 8/4).

Este índice tan discutido, además lleva un retraso de 5 meses, lo que genera un desfasaje aun mayor porque la inflación aumentó sustancialmente en el mismo periodo. Esta manipulación de la EPH (Encuesta Permanente de Hogares) es el nudo de la actual gestión del INDEC intervenido por funcionarios de la órbita del ministro “Toto” Caputo.

Equilibra lo explica así: “La notable diferencia registrada entre el crecimiento de la economía (2,1 % interanual) y los ingresos laborales reales relevados por la EPH en el 4° trimestre de 2025, indica que esta última está captando una mejora de los ingresos que no se condice con la realidad. Hay evidencia empírica contundente de que los fuertes cambios en la captación de ingresos de la EPH exageraron la baja reciente de la pobreza”. En el mismo sentido el economista Lorenzo Sigaut Gravina dijo “fuentes de información del universo registrado contradicen la evolución de los ingresos captados en la EPH. La divergencia respondería a que las encuestas de ingresos como la EPH no son precisas a la hora de captar Ingresos, aunque es uno de los pocos métodos para tratar de captar lo que sucede con los trabajadores en negro y cuentapropistas”.

Desde LCG vuelven a cuestionar las encuestas usadas “la línea de pobreza, definida por la canasta básica total, utiliza los ponderadores de gasto de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2004/05, y por tanto no refleja cambios en los patrones de consumo ni en los precios relativos de los últimos años. Esta falta de actualización genera una subestimación de la línea de pobreza”. Según el Observatorio de la UCA: “Al medir mejor cuánto ingresa y compararlo contra una canasta desactualizada da caídas de la pobreza y mejoras en la distribución del ingreso que parecen extraordinarias”.

En pocas palabras: la crítica al manejo libertario con las estadísticas es extendida y muestra que incluso bancos y consultoras se “desmarcan” de la veracidad de los números de la economía del presidente Javier Milei.

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