El IV Congreso de Politica Obrera votó las tareas y métodos para luchar contra la guerra imperialista y desarrollar la IV internacional

Escribe Comité Editorial

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Los planteamientos sobre la crisis mundial, la guerra imperialista y la deriva del gobierno liberticida de Milei-Caputo se debatieron largamente en todo el período previo al IV Congreso, realizado entre el17 y 19 de abril pasado. Fue precedido también por tres exposiciones de carácter público, para interiorizar a los trabajadores acerca de nuestras elaboraciones y debates. De este modo, hemos expuesto un método que colabora con el crecimiento de la consciencia de clase socialista de los luchadores y de transparencia en cuanto a la vida de un partido obrero. El principal documento del Congreso, la “Propuesta de resolución sobre las tareas que plantea la situación mundial y nacional”, fue publicada con más de dos meses de antelación. Este mismo método lo aplicamos ahora en cuanto s sus conclusiones.

El IV Congreso se focalizó sobre las tareas, las iniciativas y los métodos de trabajo planteados en la situación histórica excepcional presente. El hilo conductor de las tareas es la re-construcción de la IV Internacional, el partido mundial de la vanguardia obrera, que plantea la lucha por transformar la crisis que desata la guerra imperialista en una palanca de la revolución socialista internacional.

La cuestión de “las tareas” refiere a la propaganda y a la agitación socialista como premisa de una intervención estratégica en la lucha de clases cotidiana. Destaca la iniciativa política en oposición al seguidismo o a los hechos consumados. Desarrolla las tareas de conjunto que están implícitas en todo movimiento local o parcial de la lucha de los trabajadores. Es el antídoto contra el oportunismo, que considera viables solamente los objetivos del momento. Dos resoluciones, acerca del reclutamiento y en la juventud estudiantil, complementan el documento sobre “las tareas” del informe introductorio a los debates.

Naturalmente, el Congreso fue una caja de resonancia de las reivindicaciones más candentes de las masas, en el cuadro de la guerra imperialista y del colapso social y político en Argentina. El vaciamiento del PAMI; la crisis sin salida del transporte público; el desbarranque de la salud en todos sus estadios -prepagas, obras sociales, hospital público-; el derrumbe de la educación y el desarrollo de la huelga universitaria. El cierre de empresas, las suspensiones y despidos masivos; la contrarreforma laboral y la ocupación parcial de la empresa FATE, recibieron toda la atención, en sesiones plenarias. La crisis de dominación política del capital, que se manifiesta en el ‘fracaso’ de sucesivos gobiernos de los partidos patronales en su totalidad -en especial con relación al default de facto del Estado y el derrumbe social de la pandemia- ha culminado con el ascenso de Milei, un apologista de la dictadura y del genocidio. El "estado de derecho", en Argentina, se encuentra quebrado, con los tres poderes ejerciendo una arbitrariedad reaccionaria en cuanto a la gobernabilidad. Esta situación del régimen vigente debe ser denunciada por medio de la agitación política dirigida a todas las clases sociales que viven de su trabajo, en nombre de la clase obrera y del socialismo; es necesario despertar una consciencia de lucha y una movilización histórica independiente contra el estado capitalista. En el escenario de la carnicería imperialista, el vértice final de todos los padecimientos de las masas, a través de los ajustes y recortes ejecutados por los Estados, es el financiamiento directo o indirecto de los gastos de guerra. Hemos puesto un énfasis especial en la denuncia del bloqueo militar a Cuba y la inminencia de un asalto militar contra la Isla, para desarrollar una movilización creciente contra el imperialismo norteamericano y el gobierno liberticida local, incluida la huelga general en toda América Latina.

Sindicatos

El Congreso debatió la cuestión del trabajo en los sindicatos, no en calidad de sindicalistas, sino como un trabajo de partido. Lo contrario es economicismo, cuando los límites de las reivindicaciones económicas aislada son más contundentes que nunca como consecuencia de la inflación, por un lado, y de la integración de los sindicatos a la burocracia, por el otro. Sólo mediante un trabajo socialista de partido se puede desarrollar una dirección revolucionaria en los sindicatos. No sólo en Argentina, el izquierdismo sindicalista se fija como propósito la captura del aparato de los sindicatos, no el desarrollo de una vanguardia obrera. El sindicalismo que se reclama peronista ha perdido su carácter verticalista luego del derrocamiento de Perón (1955) y más tarde su muerte, para convertirse en una cadena de aparatos presididos por los apetitos de camarilla. La mal llamada izquierda trotskista y ex trotskista ha ido en esa dirección, como ocurre en el Subte o en Telefónicos, en ferroviarios y ceramistas, y finalmente en Docentes y en el Neumático. La conquista de cargos (“estructuras”, en el idioma del fallecido Nahuel Moreno) como un fin en sí mismo deviene en las alianzas sin principios con los agentes sindicales del Estado. En el SUTEBA, el FIT U ha armado una lista electoral con un socio de Baradel y agente parlamentario del peronismo, el PCR, con el propósito de sumar aparatos para ganar el aparato del SUTEBA La Matanza. En nuestro Congreso, resolvimos un enérgico respaldo a las listas que la Tendencia Docente Clasista-Lista Naranja presenta en varios distritos importantes del conurbano y el interior de la provincia, con un programa político de clase (imprescindible en el ámbito de la educación nacional) y un abordaje consecuente de las reivindicaciones inmediatas, docentes y educativas.

Programa y organización partidaria

El Congreso buscó ir al hueso en la cuestión de los métodos para la integración de trabajadores y luchadores al partido; veremos en qué medida en las actividades del nuevo período. El punto de partida de un reclutamiento revolucionario parte de una delimitación sistemática, a través de la denuncia política del régimen social y sus partidos, por un lado, y de las direcciones enajenadas al Estado y las patronales, por el otro, así como del oportunismo de izquierda y las agrupaciones llamadas antiburocráticas. El Congreso se detuvo en la importancia de agrupar, en el transcurso de una lucha, a los elementos más combativos y resueltos de esa lucha en un agrupamiento que ofrezca un planteo consecuente. Una “dirección embrionaria de la huelga” es el primer paso de un circulo político socialista y un militante de partido de la clase. Este método de organización aporta la confianza necesaria par forjar una unidad granítica de la vanguardia obrera. En los hechos y en forma relativamente espontánea es lo que ha venido ocurriendo en las colosales manifestaciones docentes en Catamarca, en los limoneros de Tucumán, entre delegados docentes universitarios que han votado, en minoría, por la huelga general y, bajo la hostilidad de los aparatos, en FATE y en el Neumático

El Congreso debatió también los obstáculos que la sobreexplotación laboral y el ‘pluriempleo’ interpone a la militancia política. Los métodos de organización deben adaptarse a las condiciones de la clase, no al principismo doctrinario. La relación entre el reclutamiento revolucionario y las formas de organización es dialéctica. Una incorporación sobre bases principistas “permite” una mayor flexibilidad organizativa, más estratégica que administrativa. Para esto es necesario cuadros de partido con capacidad para resumir, en veinte minutos, una caracterización de la situación política y un plan de tareas. El Congreso votó realizar asambleas mensuales de militantes para quienes deben superar largas jornadas de trabajo y traslado. Lo importante de esas asambleas es su preparación adecuada. De un modo general, ese mismo método de trabajo debe regir para todas las reuniones partidarias, si quieren habilitar el ingreso de trabajadores a la militancia activa.

Cuba

El Congreso discutió intensamente la situación de Cuba. Una resolución especial denuncia el bloqueo completo del imperialismo sobre la Isla, como parte de la guerra imperialista piloteada por Trump. El Congreso discutió la cuestión cubana desde la perspectiva de conjunto de esa guerra imperialista internacional. El imperialismo explota la bancarrota de los regímenes nacionalistas para sus fines - proceder a un nuevo reparto del mundo en favor de sus intereses. Se plantea así la siguiente paradoja: la violencia imperialista contra el conjunto de la humanidad, se lleva adelante en nombre de... "el fracaso del socialismo”. En el caso de Cuba, los promotores de esa impostura explotan las necesidades populares extremas, en medio de la desigualdad social promovida por el régimen burocrático, para imponer una salida capitalista. El Congreso discutió una política socialista y revolucionaria para combatir el bloqueo militar y el asalto militar contra Cuba, que se resume así: abajo la diplomacia secreta entre Trump y el castrismo residual; derecho de los trabajadores a reunión y discusión para formular sus reivindicaciones; llamamiento a los trabajadores de todo el mundo a exigir a sus gobiernos el derecho de cadas Estado a abastecer y comerciar con Cuba, o sea que rompan el bloqueo de Trump, en especial Petro, Sheinbaum, Lula, Sánchez, Putin y Xi Jinping, el bloque de ‘amigos’ del castrismo. Mientras que el imperialismo lanza guerras no provocadas, contra el “fracaso del socialismo”, entre otros, nosotros, los socialistas revolucionarios levantamos los principios y métodos de la clase obrera para derrotar a la calańa de los crímenes de lesa humanidad y el genocido.

El Congreso, en definitiva, buscó alinear las tareas y los métodos, a una lucha estratégica para convertir a la guerra imperialista mundial en la tumba del imperialismo mundial. La ruta de trabajo ha sido trazada.

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