ART: el “negocio” de la salud quedó flojo de papeles

Escribe Juan Ferro

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En el primer trimestre del año, las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) fueron notificadas de 26.697 nuevos juicios, un 3,4% más que en ese período de 2025.

La cámara que agrupa las ART cree que este año se marcará un nuevo récord en cuanto a la cantidad de litigios iniciados, con más de 38.000 casos en total. Al respecto, señalo que “sólo en marzo, según comunicó la entidad empresaria, se iniciaron 13.260 reclamos, número superior en un 13% al de igual mes de 2025” (La Nación).

Hace 9 años atrás, la ley 27.348 preveía (teóricamente) el funcionamiento de las juntas médicas forenses en cada jurisdicción, Nada menos que la Corte Suprema aprobó el armado de las llamadas Comisiones Médicas. pero la voracidad capitalista de las mismas ART complicó la situación: las comisiones medicas no se conformaron o son ínfimas en relación a los litigios. Al producirse una falta de definición en la evaluación de las incapacidades laborales, crecen enormemente -con justa razón- los juicios.

Las ART se han entrampado en su propia voracidad. Los procedimientos que siguen se han transformado en un caos para el trabajador

La Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) puede tardar meses en citar a una audiencia médica. Los tiempos varían según la sede, con esperas que oscilan desde 3 a 4 meses, hasta 7 u 8 meses en zonas de alta demanda como Capital Federal o Morón.

En todos los casos estalla un conflicto de intereses. La ART tienen interés en minimizar la incapacidad laboral para reducir sus costos, lo que genera una tendencia a subestimar las secuelas o dar altas prematuras a trabajadores que no están en condiciones de reanudar sus tareas. También suelen rechazar accidentes o enfermedades profesionales, argumentando que no cumplen con los requisitos legales, lo que obliga al trabajador a iniciar el largo proceso administrativo de las comisiones médicas.

Estas escasas comisiones médicas actúan en sintonía con las ART, complicando el reconocimiento de enfermedades profesionales o la asignación de porcentajes justos de incapacidad. Para obtener una citación de la ART el trabajador a veces recurre a un abogado para que realice los reclamos necesarios e incluso debe acudir con un médico legista propio para equilibrar la balanza entre la incapacidad real y la que le adjudica la junta.

Muchos trabajadores reciben el alta médica a pesar de persistir con dolores o secuelas, Frente a todas estas penurias no se resuelve el problema de la incapacidad del trabajador ni financieramente ni de su propia salud.

Conclusión

A lo largo de 9 años ha quedado expuesto el crimen que constituyen las ART. Las mismas han estado constitucionalmente cuestionadas desde su nacimiento, pero han recibido siempre un espaldarazo de parte de los gobiernos patronales. Entre 2012 y 2026, se han creado cuatro leyes específicas para defender el régimen de privatización en la reparación del daño a un trabajador.

Es una tarea de las comisiones internas, los cuerpos de delegados y los sindicatos de luchadores intervenir en las fábricas quebrando esta ofensiva en su mismo origen, con delegados electos por los trabajadores, que tengan poder de veto ante los peligros y facultades para alterar los ritmos de la producción, a favor de la salud integral del trabajador. El establecimiento de “protocolos de trabajo” de delegados y comisiones internas que impidan los accidentes se ha transformado en una necesidad objetiva frente al despotismo patronal y del Estado.

“Todo patrón que tenga a su cargo la realización de trabajos será responsable de los accidentes ocurridos a sus empleados y obreros durante el tiempo de la prestación de los servicios, ya con motivo y en ejercicio de la ocupación en que se les emplea, o por caso fortuito o por fuerza mayor inherente al trabajo”. Viene bien recordar este texto de la vieja ley de Accidentes de Trabajo de Alfredo Palacios rigió desde 1916 hasta el menemismo.

Los juicios laborales y de accidentes de trabajo van a crecer porque, paradójicamente, la política rabiosamente negrera de Milei lo transforma en su principal impulsor. Por eso habrá miles de juicios por los accidentes laborales, y por la propia reforma laboral. Es una tarea pendiente de la clase obrera terminar con las ART.

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