Escribe Joaquín Antúnez
Una tribuna del activismo revolucionario contra la guerra imperialista mundial.
Tiempo de lectura: 6 minutos
Política Obrera se dio cita en Unione e Benevolanza para conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores con un salón repleto de activistas. Fue el escenario, inmediatamente después de muestro último congreso, para exponer el debate político acerca de los alcances y el lugar histórico que ocupan los problemas fundamentales que atraviesan a la clase obrera. Los oradores de la jornada fueron Marcelo Ramal, Natalia Bello (candidata a secretaria general adjunta en SUTEBA José C. Paz por la Lista Naranja-Tendencia Docente Clasista), Cristian Míguez (Delegado de la comisión interna de ACINDAR Villa Constitución), Eva Gutiérrez (dirigente del Polo Obrero Tendencia), Violeta Gil y Jorge Altamira. El acto fue seguido por el YouTube de PO y puede verse en las redes.
El lugar de la guerra imperialista mundial y las tareas de la clase obrera internacional, enmarcaron y marcaron el conjunto de las exposiciones. El gobierno de Milei es el producto de esta situación histórica y su supervivencia se encuentra asociada a la crisis de dominación política del capitalismo mundial. “Hay una crisis de la dominación imperialista. No hay un comando unificado del imperialismo mundial: nadie le da pelota a la ONU, la OTAN está dividida. En Estados Unidos se discute el aumento del presupuesto en armamento, el déficit que implica este aumento puede llevar a un colapso de la deuda norteamericana. La burguesía yanqui está profundamente dividida", sintetizó, en dos palabras, Jorge Altamira.
La guerra mundial ha penetrado todos los continentes. "Hoy, lo que recorre el mundo es la guerra imperialista mundial y esta cruza la situación nacional; si no, miren lo que pasó ayer: Milei se subió al portaaviones ubicado en el Atlántico Sur. Este entrelazamiento militar con el imperialismo es la política fijada por el Escudo de las Américas, que busca organizar al Cono Sur en función de esta guerra", colocó Marcelo Ramal.
Esta asociación impacta de lleno en el régimen político argentino: “La jornada de Adorni en el Congreso, por ejemplo, arrancó con una foto colectiva de toda la camarilla de los Milei, que acompañó en bloque y festejó todas sus evasivas. Lo que este bloque compacto quiso decir en esa jornada es ¡Nosotros estamos con Adorni!, con su corruptela y su accionar sin reglas, nosotros somos esta lumpen burguesía y vamos a acabar con todos los derechos con estos métodos, fuera de la Ley y de toda regla. Es el mismo método de ataque a los derechos políticos y laborales aplicado por Trump y la lumpen burguesía en Estados Unidos”, reforzó Ramal en su alocución.
Sobre los métodos de Trump y Netanyahu, Violeta Gil subrayó: “estamos ante una guerra mundial que se materializa en la barbarie ejercida, por ejemplo, en el ataque a la Cisjordania ocupada, dónde se instalan alambrados para impedir el paso a los palestinos, impidiendo el paso a los niños que deben ir a la escuela. El imperialismo norteamericano lleva a adelante hoy un bloqueo ilegal y criminal contra Cuba. En este cuadro, la incompatibilidad de la guerra imperialistas con los derechos políticos conquistados por los trabajadores es tajante. Es esta incompatibilidad la que sustenta la campaña fascista de la ultraderecha a nivel mundial”.
Milei se vale de estos métodos en la Argentina, principalmente en las barriadas, señaló Eva Gutiérrez, cuando le tocó su turno como oradora. “En los barrios y en las villas Milei lleva a adelante un espionaje y una represión policial contra los trabajadores migrantes. Ingresa, frena a los jóvenes, les piden documentos, y si no los tienen, los detienen y les vacían los bolsillos”.
El ataque contra las masas y las respuestas de la clase obrera fueron el punto central del acto. La miseria social ha escalado a niveles históricos, o sea en términos de ingresos, extensión de la jornada laboral y condiciones de trabajo, y en materia de infraestructura social, educación y atención médica. “Son escasos los ejemplos que con un empleo formal trabajando 8 horas se lleguen a cubrir las reales necesidades de una familia vivienda, alimentación, educación, salud, vestimenta, esparcimiento, vacaciones, transporte, conectividad y reservas”, denunció Christian Míguez. ”Lo que debiera ser lo normal para todo trabajador, desde el estado y el capital pretenden instalarlo como anomalía o como trabajadores privilegiados. La anomalía es que un trabajador necesite tener más de un empleo o que finalizada su jornada laboral formal de 8 horas o más horas deba salir a changuear en negro o con aplicaciones para ver si llega a fin de mes. Ni que hablar de quienes no tienen un trabajo formal y la reman día a día, ni horarios ni salario fijo, es trabajar todas las horas que hagan falta para parar la olla, ese trabajador deja de vivir, pasa simplemente a sobrevivir”.
La burocracia sindical ha entregado a los trabajadores. La firma de paritarias a la baja, junto con el abandono de la defensa de las conquistas obreras (8 horas, vacaciones, obra social) en reemplazo de los “bonos” e “incentivos” a las horas extras, a los premios por producción. “Hoy vivimos la abolición de la jornada de 8 horas ... hemos vuelto a la lucha de los mártires de Chicago, hace 140 años, pero con la diferencia de que esa abolición se produce en medio de un capitalismo que se encuentra en decadencia”, señaló Altamira. En definitiva, un capitalismo que ya no promete el desarrollo de una civilización, sino que está embarcado en su destrucción
La clase obrera lucha cotidianamente contra los efectos devastadores de esta política. La compañera Natalia Bello señaló al respecto: “Hay un profundo rechazo a la entrega que se ha hecho en todos los sentidos, contra la burocracia, como la sobrecarga y pluriempleo. La autoconvocatoria interpela a toda la comunidad educativa. Hay que ir a las escuelas discutir con docentes, padres y alumnos y preparar una gran huelga educativa."
La lucha contra el cierre de FATE y contra los despidos masivos ocupó más que un lugar importante en el acto del 1 DE MAYO de POLÍTICA OBRERA; ocupó un lugar estratégico, porque asocia las dos cuestiones fundamentales del momento en todo el mundo. De un lado la agonía del imperialismo y el anacronismo del régimen capitalista como un todo, y del otro la descomposición de la burocracia obrera, incluso, o especialmente, en sus variantes de ‘izquierda’. Altamira denunció que la burocracia sindical en todo el mundo y la izquierda democratizante habían levantado tribunas este 1ro de mayo para apoyar la guerra imperialista, sea en Ucrania o en el Medio Oriente, donde la socialdemocracia atribuye la guerra a los nacionalismos que chocan con el imperialismo y el sionismo. En FATE, toda esta izquierda ha dado la espalda a la ocupación de la fábrica para no indigestar a los ministros, legisladores y gente de esa laya, que gargarea todo el tiempo con “la defensa de la industria nacional”. Le han dado la espalda incluso las direcciones que tienen activistas en esa ocupación. “¿Defendemos los despidos con pasilleos en el ministerio y en las legislaturas o reforzando las tomas y ocupaciones de fábricas? ¿Defendemos un aumento de salario sobre la base de la mínima o defendemos un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar? Que no es lo mismo. ¿Defendemos a la clase obrera con medidas cautelares o la defendemos con la huelga indefinida?", expresó Marcelo Ramal.
Altamira, en el cierre, se refirió a las ilusiones que despierta en la pequeña burguesía progre, pero aun también en un estrato de trabajadores, los sondeos que favorecen la “imagen” de Myriam Bregman. Destacó que estos datos ambiguos de ‘opinión pública’ colocan al PTS en la posición incómoda de responder a esta situación con un programa, que es la prueba ácida para un progresista. Los programas del FITU, en sucesivas elecciones, no han sido más que des-“arreglos” de la partitura kirchnerista. Comparó los sondeos de opinión de los últimos días con la victoria de Zoran Mamdani, otro progre, en Nueva York, que no ha puesto en práctica ningún punto de su plataforma reformista y que ha dejado en su puesto a la jefa de Policía trumpista de la ciudad. El giro a la izquierda que supondrían estos datos son un escenario propicio para la izquierda revolucionaria, porque llevaría al debate abierto y público los programas de las corrientes de izquierda en presencia y las sacarían del submundo del faccionalismo y del arribismo. Política Obrera se encuentra enteramente preparada para profundizar las posibilidades que abre el hundimiento del peronismo y la derecha en las ‘encuestas’, no desde el compromiso y la colaboración de clases, sino del socialismo revolucionario internacional, en una etapa de guerras y contrarrevoluciones, de un lado, y rebeliones y revoluciones del otro.
Al encarar de nuevo la guerra, al final de la lista de oradores. Altamira señaló que las huelgas y las masacres de Chicago, a partir del 1 de Mayo de 1886, durante casi siete días (una Semana Trágica en el Norte) en 1886, por la Jornada de ocho horas, fueron libradas contra un capitalismo en poderoso ascenso, que había coronado su dominación de clase con la victoria de la burguesía industrial en la guerra civil (de secesión) norteamericana; ahora, en cambio, luchamos contra una capitalismo en declinación, cuya dominación política internacional se descompone a ojos vista; “no luchamos contra la guerra como pacifistas o humanistas”, subrayó, “sino como revolucionarios porque buscamos enterrar al capitalismo. La burguesía prefiere enterrar a la humanidad si no gana la guerra, está comprometido el destino de los seres humanos. “Nosotros ofrecemos nuestro programa, que ha sido puesto a prueba por acontecimientos históricos fundamentales, e invitamos a todos aquellos que quieran defenderlo a sumarse y luchar con estos objetivos, que los defendemos contra viento y marea”, concluyó Altamira.
