Escribe Carlos Suárez
Importante concurrencia.
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Más de 80 personas participaron de la charla-debate “Palestina ayer y hoy”, impulsada por el “Encuentro de Solidaridad por Palestina de Vicente López”. La actividad combinó una exposición histórica y política con un intenso intercambio, en el que se plantearon preguntas, experiencias y distintas posiciones sobre Palestina, Israel y la situación internacional.
Entre los expositores estuvieron Ramiro Giganti, integrante de la Flotilla Global Sumud 2026, y Carlos Frígoli, de Política Obrera.
Giganti estuvo secuestrado por las fuerzas israelíes durante la intercepción de la misión humanitaria hacia Gaza por la armada sionista. Sufrió golpes y torturas que le provocaron la fisura de dos costillas. Una experiencia directa sobre los métodos de la ´democracia´ sionista. La exposición de Giganti abordó las raíces históricas del antisemitismo y el papel de las luchas revolucionarias contra la persecución del pueblo judío, desde la Revolución Francesa hasta la Revolución Bolchevique. Se discutió el surgimiento del sionismo, su relación con los procesos políticos de las comunidades judías europeas y su enfrentamiento con las corrientes que vinculaban a sectores de la juventud judía con el movimiento obrero y socialista.
Uno de los puntos centrales de polémica fue el carácter político e internacional de la creación del Estado de Israel. Carlos Frígoli, militante de Política Obrera e integrante del Encuentro, sostuvo que Israel constituye una base del imperialismo en Medio Oriente y que su función histórica debe ser analizada en relación con la contención de las rebeliones y procesos revolucionarios de la región. En ese marco se discutió el papel de las grandes potencias en la reorganización mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial, incluyendo Yalta, el Mandato británico sobre Palestina y el reconocimiento de Israel por Estados Unidos y la Unión Soviética en 1948.
Otro eje polémico fue la situación internacional. Frígoli planteó que Estados Unidos se encuentra en una confrontación creciente a escala mundial y vinculó la guerra en Gaza con la ofensiva contra Irán y con la disputa estratégica con China. También se debatió la experiencia venezolana y el silencio de los nacionalismos latinoamericanos frente a las agresiones imperialistas.
Desde esta perspectiva, se planteó que el genocidio de Gaza no constituye un episodio aislado, sino que forma parte de una escalada militar más amplia en Medio Oriente y de un escenario internacional atravesado por la preparación de una guerra mundial. También hubo intercambio sobre Hamas, la resistencia palestina, la censura y las dificultades para acceder a información independiente sobre la guerra.
El interés del auditorio fue un aspecto destacado de la jornada. Las intervenciones se extendieron sobre la historia del sionismo, el papel de Estados Unidos, Irán, China y América Latina, pero también sobre las perspectivas de la movilización obrera y popular frente a la guerra. El debate continuó incluso después de finalizada la exposición.
La actividad tuvo además una importante dimensión de difusión política. Se colocaron 18 ejemplares del folleto “El derrumbe del FIT-U”, 8 periódicos y se repartió a cada uno de los asistentes una declaración que reproducía la tapa de nuestro periódico. Los materiales fueron recibidos con evidente interés: distintos asistentes se acercaron a solicitarlos y varios continuaron la conversación a partir de su contenido. Esto permitió extender la discusión política más allá de la charla y presentar el planteo de Política Obrera sobre Palestina, la crisis internacional y la intervención independiente de los trabajadores.
Finalmente, el Encuentro convocó a nuevas actividades de solidaridad y, especialmente, a las jornadas internacionales por Palestina que tendrán lugar el próximo 7 de octubre, al conmemorarse un nuevo aniversario del levantamiento de Hamas. La actividad de Vicente López dejó abierto un debate que integra la cuestión palestina a la crisis del orden mundial imperialista.
La conclusión de nuestros expositores fue que la única fuerza social capaz de enfrentarla de raíz la catástrofe que nos amenaza es la acción consciente y revolucionaria de la clase obrera internacional, unificando la lucha contra la guerra, el imperialismo y la opresión de los pueblos, por el socialismo.

