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La Marcha de la Bronca en la provincia de Tucumán reunió apenas a algunos centenares de participantes que cubrieron la mitad de una cuadra. La participación del Partido Obrero fue famélica; no llegaba a dos decenas de personas. Un poquito más reunió el MST. Los “centenares” de participantes de los “comités por un partido de la nueva clase trabajadora” solo existieron en la imaginación del corresponsal de La Izquierda Diario.
Contrastada con la movilización y concentración del 6 de agosto, en oportunidad del debate en el Congreso de la ley de “Inviolabalidad de la propiedad privada”, que reunión a aproximadamente a 10.000 manifestantes, o la del 3 de Junio (#Niunamenos), más de 5.000 manifestantes, o la que se concretó contra el tratamiento de la reforma laboral, convocada por ADIUNT, la Marcha de la Bronca fue una expresión ultra raquítica, de aparato, que no canalizó la “bronca” de ningún sector popular, tampoco de la Universidad y mucho menos de algún sector de la clase trabajadora, a pesar del agravamiento de la crisis social.
Al finalizar la “marcha”, se agruparon frente a la Casa de Gobierno y allí leyeron el documento nacional con algún condimento de la situación provincial.
Para el corresponsal de LID, la marcha "fue un primer paso en la dirección de profundizar la organización coordinada en la perspectiva de la huelga general". Lo único que agregó esta convocatoria fue confusión y un ataque de secta contra ADIUNT, el sindicato combativo de la docencia universitaria, porque acertadamente, luego de una deliberación, no dio su apoyo político a las organizaciones convocantes de la “marcha”.

