Escribe Iara Bogado
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El 28 de septiembre se celebra el Día de Acción Global por el Aborto Legal y Seguro, con movilizaciones en todo el mundo. En nuestro país, habrá una concentración en Plaza Congreso.
La convocatoria llega en un momento en que el presidente Javier Milei redobla su ofensiva discursiva contra las mujeres, en este caso, responsabilizándolas por la crisis demográfica del país.
"Estamos pagando muy cara la locura de los pañuelitos verdes", disparó Milei el 20 de agosto ante el Council of the Americas, sintetizando en una frase el núcleo de su cruzada contra las mujeres. Según el mandatario, Argentina está ´pagando el costo´ de la legalización del aborto en términos de crecimiento económico y sustentabilidad del sistema previsional. Por supuesto, Milei ´olvida´ que la crisis del sistema previsional está profundamente ligada al aumento del trabajo precarizado o en negro, que es la única forma de relación laboral que su propio gobierno promueve. La rebaja de los aportes patronales se agrava, además, por instauración del Fondo de Asistencia Laboral, que se nutre de aportes que dejan de ir a la ANSES. La propia ANSES, por otro lado, se convirtió en un gran fondeo para financiar al Estado y derivar sus recursos al financimiento de otras partidas sociales e incluso el subsidio a los capitalistas. Más allá del absurdo del aserto de Milei -el aborto legal se aprobó en 2020, 6 años en los que es imposible que esos “niños” no natos aportasen-, la caída de la recaudación previsional responde a estos factores, deliberadamernte previstos para destruir el sistema jubilatorio de reparto y sustiuirlo por un sistema de seguros de retiro al estilo de las AFJP. En los hechos, cada vez más, las actuales jubilaciones se han ido convirtiendo en un ´subsidio a la vejez´, desligado del salario. Con el cierre de las moratorias y la falta de aportes, está previsto el crecimiento de la PUAM, la pensión universal que otorga sólo el 70% de la jubilación mínima a trabajadores en situación de ´vulnerabilidad social´.
La escalada discursiva de Milei llega, por otro lado, en un momento de fragilidad política. Con sus embestidas contra el aborto y los derechos de las mujeres, la ´mano dura´ y su asociación al oscurantismo en todas sus variantes, Milei apunta a galvanizar al núcleo duro de sus votantes. Los evangélicos fueron, precisamente, el grupo religioso donde Milei obtuvo su mayor caudal de votos en las elecciones generales de 2023 (30,9%), y hoy su aprobación de gestión entre evangélicos (41,1%) supera el promedio nacional (37,9%). Como con Trump y su base religiosa, exacerbar el discurso contra las mujeres funciona como bandera identitaria hacia adentro.
Por otra parte, la caída de la natalidad en Argentina -que llegó a 1,2 hijos por mujer, una de las tasas más bajas de la región- no se explica por el aborto legal sino por la imposibilidad material de sostener un proyecto familiar: salarios que no alcanzan la canasta básica, precarización laboral y ausencia de políticas de cuidado. El propio gobierno que dice preocuparse por la natalidad desfinanció los programas de acompañamiento a la maternidad y la primera infancia.
Ese mismo gobierno que agita el discurso de "defender la vida" no garantiza derechos básicos una vez que los chicos nacen. Mientras la pobreza infantil roza el 53%, los recursos del Estado se concentran en el pago de la deuda externa y en un giro militarista que profundiza la sintonía con la agenda de Trump: la creación de un Consejo de Seguridad Nacional y el anuncio de rearme son parte de ese mismo paquete.
El correlato de ese doble discurso -pro vida" puertas adentro, indiferencia real ante la vida de las mujeres- se ve con crudeza en Estados Unidos, el modelo que Milei admira. Desde julio de 2025, el gobierno de Trump viene trasladando a todas las niñas embarazadas bajo custodia migratoria a un único centro en San Benito, Texas, un estado donde el aborto está prácticamente prohibido. Las chicas detenidas tienen apenas 13 años en algunos casos, y al menos la mitad quedó embarazada como consecuencia de una violación. Un exfuncionario que trabajó en el área lo definió sin rodeos: "es una decisión para garantizar cero abortos". A la par, crecen las denuncias por falta de alimentación adecuada para mujeres y niños en los centros de detención migratoria.
El 28S vuelve a poner en la calle lo que estos gobiernos insisten en negar: defender la vida no puede separarse de garantizar las condiciones para vivirla. Abajo la guerra mundial imperialista. Aborto legal seguro y gratuito.

