Provincia de Buenos Aires: nos sumamos al paro de psicólogos del 2 de octubre por los honorarios adeudados y en defensa de IOMA

Escriben Hipólito Demo y Laura Eduardo

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La crisis que atraviesan los trabajadores de la Salud, tanto a nivel nacional como provincial, tiene una expresión concreta en la situación de las prestaciones de salud mental de IOMA. El próximo 2 de octubre, los psicólogos prestadores realizarán un paro de 24 horas en reclamo por el pago de los honorarios adeudados correspondientes a junio, julio y agosto de 2026. Es la tercera medida de fuerza del sector durante este año. Es convocada por el Colegio de Psicólogos y Psicólogas de la Provincia de Buenos Aires.

Pero el conflicto no puede reducirse a una discusión entre IOMA y los profesionales por una deuda. Lo que está en juego es el acceso de los afiliados a las prestaciones de salud mental y las cada vez mas precarias condiciones de trabajo de los profesionales de la salud.

IOMA es la obra médico-asistencial de los trabajadores estatales bonaerenses y, para los empleados públicos provinciales, la afiliación tiene carácter obligatorio. Por eso, cuando se deterioran las condiciones de atención de la obra social, no estamos frente a un problema limitado a quienes trabajan como prestadores, y que como trabajadores merecen desarrollar su tarea en las mejores condiciones, sino que también se afecta directamente el derecho a la atención de una población que aporta obligatoriamente al sistema.

En la región trabajan alrededor de 100 psicólogos que brindan prestaciones a través de IOMA. La cadena de pagos se viene deteriorando desde comienzos de 2026 y actualmente los profesionales reclaman el pago de las prestaciones realizadas durante junio, julio y agosto. La demora no es un problema administrativo menor: cuando un trabajador realiza una prestación y no sabe cuándo va a cobrarla, se vuelve cada vez más difícil sostener económicamente la atención.

A esto se suma el deterioro de los honorarios. Un psicólogo prestador de IOMA percibe actualmente $21.540 por una sesión individual, de los cuales $15.540 son abonados por IOMA y $6.000 corresponden al copago del afiliado. Desde el 1° de octubre, el valor del arancel mínimo establecido por el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires es de $31.500 por sesión. La brecha muestra hasta qué punto se ha depreciado el valor del trabajo profesional.

El resultado de esta política es concreto: muchos profesionales dejan de prestar por IOMA porque no pueden sostener una práctica con honorarios insuficientes y pagos que no se realizan en tiempo y forma. Cada profesional que abandona la red significa, para el afiliado, una posibilidad menos de acceder a un tratamiento, mayores dificultades para conseguir turnos y, en muchos casos, la interrupción de procesos terapéuticos ya iniciados. El propio Colegio de Psicólogos advierte que los incumplimientos en los pagos comprometen la continuidad de los tratamientos. Además, exige la regularización definitive de los mecanismos de liquidación y pago, ya que desde IOMA se realizan modificaciones constantes que recaen en los profesionales, dificultando aún mas el cobro de honorarios. A esta situación se suma otra modalidad impulsada por IOMA: los policonsultorios. La obra social informa que en los últimos años incorporó más de 280 policonsultorios a su red de atención. En el caso de los psicólogos, los trabajadores denuncian remuneraciones de $13.600 la hora, un valor muy por debajo de las referencias profesionales y que profundiza la precarización del trabajo. IOMA impone una modalidad de atención con valores que presionan aún más a la baja sobre el trabajo profesional.

La situación de los prestadores de IOMA no es exclusiva de la Psicología: médicos, acompañantes terapéuticos, diversos profesionales trabajadores en discapacidad y otros sectores vienen denunciando dificultades de pago y de cobertura.

El ajuste sobre los trabajadores de la salud y el deterioro de las prestaciones forman parte de un mismo problema. No puede haber una política de salud mental que pretenda garantizar tratamientos mientras quienes los brindan abandonan progresivamente el sistema porque no pueden sostener su trabajo.

Los trabajadores en la salud debemos unificar el reclamo en defensa de IOMA, de las prestaciones a sus afiliados y de las condiciones de los prestadores. Es necesario que consolidemos la lucha por las condiciones de trabajo y vincular esa lucha con la defensa del derecho a la salud mental de la poblaciòn.

El paro del 2 de octubre debe ser un punto de apoyo para profundizar la organización y avanzar hasta obtener el pago de la deuda, la regularización de los mecanismos de cobro y condiciones de contratación y honorarios que permitan sostener las prestaciones.

La defensa de la salud mental no puede apoyarse sobre el trabajo precarizado de sus profesionales.

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