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Las Fuerzas Armadas presentaron el primer lote de 250 fusiles livianos ARAD-5 y ARAD-7 de origen israelí, producidos por la empresa Israel Weapon Industries (IWI) y adquiridos al Ministerio de Defensa de Israel bajo la modalidad de contrato entre Estados. Estos fusiles desplazarán paulatinamente al Fusil de Asalto Automático (FAL), que ha sido utilizado por las fuerzas armadas argentinas desde 1958. Los primeros ejemplares fueron fabricados en Bélgica, pero dos años después, comenzaron a producirse en Fabricaciones Militares. Se fabricaron entre 120.000 y 200.000 ejemplares. También se darán de baja los fusiles M-16, de origen norteamericano, incorporados durante la década de 1990 a las tres fuerzas. El mismo día que llegaron los nuevos fusiles israelíes, arribó al país la segunda tanda de aviones caza F-16 norteamericanos comprados a Dinamarca.
Las compras de armamento a Estados Unidos e Israel para el ´reequipamiento´ de las fuerzas armadas, en medio de un recorte catastrófico del gasto social, se inscribe en el estratégico alineamiento internacional de Milei detrás de los gobiernos de Trump y de Netanyahu y de la incorporación al "Escudo de las Américas". Argentina se inserta en la guerra internacional como subsidiaria del imperialismo norteamericano y la financia por medio del pago de la deuda y la compra de armamento.
En el acto montado en la Plaza de Armas del Regimiento de Infantería 1 Patricios para dar muestra de la compra, el ministro de Defensa, Carlos Presti posó apuntando con uno de los fusiles israelíes. Ponderó su eficacia como "un salto cualitativo en nuestro armamento individual". Presti continúa revistiendo el grado de teniente general del Ejército.
El jefe del Estado Mayor Conjunto, el almirante Marcelo Delle Nogare, informó que "se está evaluando la factibilidad de implementar en nuestro país una línea de ensamblaje o fabricación" (Zona Militar 29/9), que se complementaría con la formación de instructores y técnicos para garantizar el sostenimiento de los sistemas durante su ciclo de vida. La adquisición de armas sujeta al comprador al suministro de repuestos, actualizaciones y licencias del proveedor. En síntesis, el equipamiento militar quedará subordinado durante las próximas décadas a Israel, cuando es conocido el interés del gobierno liberticida de privatizar Fabricaciones Militares. Según el sitio especializado Zona Militar, hasta "el momento no se precisaron plazos ni interlocutores industriales".
El rearme argentino incluye la compra de aviones caza F-16, vehículos blindados -los P-3 Orion que la Armada incorporará próximamente- y helicópteros Black Hawk, cuyo personal comenzó su preparación el 1 de octubre.
El desembolso total por los fusiles, según consta en documentación presupuestaria, es de $4.752.665.040. La compra se realizó en el marco del Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino (ARMA), creado por DNU 314/2026. Los fondos que financian el ARMA provienen de la ejecución o privatización de bienes del Estado, lo que hace que no dependa de partidas presupuestarias preestablecidas. De esta manera Milei y Presti poseen un caudal de capital casi constante destinado a la compra de armamento. En el DNU en cuestión se puede leer que el 10% del dinero recaudado por la venta, alquiler o privatización de activos del Estado (no militares) se destina de manera automática al Ministerio de Defensa. En lo que respecta a los bienes de las FFAA que fueron (o sean) vendidos, hasta el 70% son destinados al sistema de defensa. Dentro de las fuerzas, en cambio, hay inquietud por las bajas remuneraciones y el quebranto de IOSFA, la obra social.
Según estadísticas del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), la industria armamentística sionista se ha posicionado en el último lustro como la octava potencia mundial en cuanto a la exportación de arsenal militar, acelerada por la guerra internacional, a pesar de las amenazas y sanciones internacionales por el genocidio en Gaza. Los países europeos, que oficialmente han criticado el "belicismo" de Israel en la Franja de Gaza y El Líbano, siguen siendo los primeros clientes en la compra de armamento israelí, con el 36%, seguidos por la India, que durante los dos últimos años absorbió el 34% de las exportaciones. El segundo destino de las armas israelíes es Estados Unidos con un 13%, seguido por Filipinas con un 8%.
Por otro lado, Israel ha avanzado en la venta de armas a los países árabes, en especial Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Marruecos, países que han suscripto los llamados Acuerdos de Abraham, para cerrar contratos de compra de armamento, alcanzando el 15% del total de la cifra astronómica de venta de armamento.
El complejo militar israelí ofrece a sus compradores un amplio catálogo bélico, pero se especializa en la construcción y venta de cohetes, misiles, drones, sistemas de defensa aérea y de ciberinteligencia. Israel ofrece, además, la experiencia del uso de ese armamento en escenarios reales, como en la Franja de Gaza, Líbano e Irán. Organismos internacionales y reportes periodísticos han dado cuenta de que el régimen sionista ha tomado el genocidio perpetrado sobre el pueblo gazatí como un "laboratorio" donde realiza "pruebas de ensayo" de armas y de tecnología IA de vigilancia. Por caso, los drones israelíes fueron probados por vez primera sobre la población de Gaza. Sus ´productos´ luego son volcadas al mercado armamentístico, habiendo utilizado al pueblo palestino como "conejillos de indias". Por su parte, el grupo israelí NSO vendió a numerosos gobiernos su conocido software Pegasus, utilizado para espionaje de celulares, que permite acceder a todo el contenido, incluidas conversaciones, mensajes de texto, correos electrónicos y fotos. La tecnología de vigilancia israelí es utilizada por los EE. UU. y la Unión Europea, entre otras cosas, para perseguir a los migrantes. En Ruanda y Myanmar, las armas israelíes fueron utilizadas en los genocidios llevados a cabo en 1994 y 2017, respectivamente. Su rol de proveedor de armas en todo tipo de escenarios y masacres, le ha permitido a Israel perfeccionar su armamento y su desarrollo tecnológico.
El acuerdo por la compra de fusiles al que arribaron los Ministerios de Defensa de la Argentina e Israel no sólo supone un reforzamiento del alineamiento político con Tel Aviv. Es también la antesala de la colonización armamentística por parte del sionismo, que se complementa con el sometimiento en el que se encuentra el servicio de inteligencia en relación con el Mossad.

