Como en Francia, como en España, como en Chile. El 15, todos al Congreso. Tapa de Política Obrera N°154 edición impresa.
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La movilización universitaria y educativa del próximo 15 de octubre tendrá lugar en un escenario internacional excepcional.
En Francia, medio millón de jóvenes secundarios y universitarios han salido a las calles a manifestar contra el vaciamiento de colegios y de educadores, por parte del gobierno de Macron.
En España, tantos otros miles manifiestan y ocupan las plazas del país para terminar con los desalojos y la vivienda inasequible.
En Chile, las movilizaciones estudiantiles contra el ajuste presupuestario han devuelto a las calles el escenario de octubre de 2019. Hasta en Río de Janeiro, una enorme manifestación de la Universidad Fluminense ganó las calles contra el fascismo.
Las huelgas en las universidades argentinas tienen un hilo conductor con todas estas jornadas. Las oligarquías del fascismo digital quieren apropiarse de la educación. La monopolización del conocimiento es para pilotear la asistencia “técnica” a la guerra, bajo la batuta de Trump y el imperialismo norteamericano.
El presupuesto nacional es un botín de los acreedores de la deuda pública, ciertamente. Pero los liberticidas también le han reservado un lugar al gasto militar, para la militarización del Atlántico Sur en sociedad con la IV Flota del Pentágono.
Para conseguir esos fondos, Milei ha amputado inconstitucionalmente a las universidades, a la discapacidad, a la salud en su conjunto.
La movilización de este 15 de octubre debe ser un peldaño para que subamos a la Argentina a la marea que sacude a varias capitales del mundo.
Allí, la iniciativa de los jóvenes y explotados se enfrenta a la complicidad y el inmovilismo de las burocracias sindicales y políticas que colaboran con la guerra y con el capital, aunque se llamen “socialistas” o de “izquierda”. En Argentina, la masacre social de Milei-Caputo ha sido apuntalada por todos los partidos del régimen. Las burocracias sindicales que las representan huyen como la peste de una lucha decisiva -por caso, para arrancar los fondos universitarios-.
Milei y Caputo salieron a pavonarse con el resultado de las elecciones de Brasil, mientras se enfrentan a una cesación de pagos a la vista y a la salida anticipada.
Es el momento de golpear. Hagamos de la marcha del 15 el punto de partida de una huelga indefinida de la educación, hasta la satisfacción de las reivindicaciones.

