La Corte Suprema le otorga un “alargue” al régimen liberticida

Escribe Marcelo Ramal

Los “guardianes” de la Constitución rescatan al régimen extraconstitucional de Milei y los “opositores”.

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Al otorgarle una “medida cautelar provisoria” a una organización ambientalista que pidió suspender la derogación de la ley de Tierras, la Corte Suprema improvisó un recule respecto de lo que había resuelto hace sólo una semana atrás. El carácter urgente de la vuelta atrás se aprecia en que los jueces decidieron reunirse de urgencia, además, en un viernes previo al fin de semana largo. El carácter precario de lo resuelto se manifiesta en que la propia Corte lo juzga como “provisorio”, devolviendo la presentación judicial de los ambientalistas a su juzgado de origen, en Bariloche.

Con este parche, los jueces supremos buscaron sortear una eventual crisis política, como consecuencia de la sesión extraordinaria convocada por la oposición para el próximo jueves 15. La sesión había colocado en el temario al mega DNU 70, donde está incluida la derogación de la Ley de Tierras. Pero una derogación del decretazo tendría otros alcances, como la reimplantación de la vieja ley de alquileres y diferentes regulaciones sobre el sistema financiero y las tarifas. A la luz de ese alcance, los propios impulsores de la sesión extraordinaria no estaban logrando reunir el quórum necesario.

El fallo de la Corte, en este sentido, es una contribución para alejar cualquier peligro respecto de la vigencia del DNU 70 -y por lo tanto, una operación de rescate del gobierno. Pero los cortesanos han ido más allá: rescataron también a la oposición “dialoguista”, que ahora podrá ausentarse del recinto con el argumento de que “la soberanía” ya no se encuentra en peligro -esto, como si los insondables porcentuales de la ley de tierras ejercieran alguna influencia real contra el copamiento del suelo y del subsuelo. Pero será un argumento suficientemente fuerte para bajar de la sesión incluso a varios de los que firmaron su convocatoria. La Corte, por lo tanto, ha salido a salvar, no sólo a un gobierno, sino a un régimen político en su conjunto. Se trata del régimen de decretazos y medidas excepcionales que, sin embargo, se han sustentado sobre un consenso político y parlamentario. Entre el DNU 70, la ley Bases, los superpresupuestos a la SIDE y la contrarreforma laboral, rige en la Argentina un régimen infraconstitucional, el cual se asienta en el compromiso férreo de los partidos de la llamada “oposición” Con su medida “ultraprovisoria”, los supuestos salvaguardas de la Constitución han puesto a este régimen de excepción a salvo de las incidencias del próximo 15 de octubre, jornada que incluye también a una movilización popular por el financiamiento universitario.

Pero el fallo de la Corte tiene otra implicancia. Los jueces han dejado en claro la determinación de imponer su capacidad de arbitraje, en una situación política donde sobrevuela la cesación de pagos del Estado, por un lado, y una situación social intolerable, por el otro.

Por referencia a esa crisis de conjunto, el rescate de la Corte es tan “provisorio” como su medida cautelar: en el país de los campeonatos de futbol inventados -torneos cortos, largos, sumatorias anuales- la Corte le ha improvisado a los liberticidas “un alargue”, para que puedan pilotear un salvataje financiero y un acuerdo político con los gobernadores que todavía no llega. Veinte mandatarios han resuelto convocar a sus comicios de distrito por separado de los nacionales. Han dejado cualquier acuerdo con el gobierno nacional supeditado, no “al año que viene”, como dicen los diarios, sino a que Milei, improbablemente, remonte la crisis financiera y la debacle industrial.

Pero al arbitrar frente a una organización social y a una reivindicación popular, la Corte también ha tomado nota de un escenario social explosivo, y no solo en Argentina. Mientras los gobiernos capitalistas y sus socios discuten la crisis del régimen que han prohijado, los trabajadores y jóvenes de Argentina se miran en el espejo de lo ocurre en numerosas rebeliones del mundo. Llegado el punto, los cortesanos tendrán que salir a socorrer a la contrarrevolución social que han bendecido con sus fallos -pero contra el embate de la rebelión popular.

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