Contra los gobiernos liberticidas. Tapa de Política Obrera N°155 edición impresa.
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El pasado martes 20, una fiscal de la Justicia porteña ordenó la detención de delegados del subte que habían iniciado una medida de fuerza. “El que bloquea el servicio va preso”, posteó el fascista Jorge Macri, sindicándose como el verdadero autor del atropello contra los delegados.
La respuesta a esta provocación antiobrera fue la huelga general, que paralizó los subtes hasta que los compañeros fueron liberados.
En el medio, la patronal y el gobierno intentaron romper la huelga con carneros entrenados. Pero los piquetes obreros los hicieron fracasar.
La réplica contundente de los trabajadores del subte es una poderosa señal para toda la clase obrera. Las agresiones de Milei a las condiciones laborales y sociales -salarios, jubilaciones, educación, salud, discapacidad- son brutales. Las movilizaciones -como ocurrió recientemente con la marcha de la universidad- son imponentes.
Pero la principal rueda de auxilio de los liberticidas son los aparatos políticos y burocráticos que temen mucho más a la irrupción de las masas que a los ataques del gobierno.
Condenan al movimiento de lucha a la reiteración de paros aislados, con el único propósito de desmoralizarlo.
La huelga general del subte es, en este sentido, una poderosa lección.
Se mira en el espejo de las rebeliones de la juventud que recorren a Europa, desde Francia, España y Bélgica hasta Albania e Italia.
Un enorme levantamiento continental contra los brutales ajustes a la salud, a la educación y a los salarios que imponen los gobiernos “liberticidas” de Europa con un claro objetivo: financiar la sangría de la guerra imperialista.
Tomemos ese camino, el del subte, y el de toda la juventud europea, para hacerle morder el polvo a los “liberticidas” de Argentina con una huelga general.
Unamos a la clase obrera y a la nueva generación de luchadores en el combate contra los gobiernos ajustadores, contra la guerra y por el socialismo internacional.

