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La patronal de Ecocarnes (ex-Cocarsa), desde septiembre, comenzó a despedir por tandas a trabajadores nuevos y tercerizados, además de trabajadores con licencia por ART. A eso se suman las quincenas adeudadas y la falta de pago a la obra social, lo que llevó a una huelga dentro del frigorífico.
Desde el sábado 24 de octubre, 300 trabajadores de Ecocarnes han paralizado la producción. La empresa había abonado solamente 500.000 pesos de una quincena que debía superar los 900.000 pesos. A eso se suma que la patronal habría dejado de pagar la obra social desde hace siete meses y tampoco ha pagado los aportes jubilatorios.
La empresa ha señalado en numerosas ocasiones que atraviesa una crisis financiera millonaria. Con cheques rechazados y deudas 41.000 millones de pesos -incluidas cargas patronales-, se presenta como una empresa en bancarrota. No obstante, las versiones de los trabajadores muestran un contraste importante. “Nosotros hace tres meses veníamos faenando de una manera increíble: 1.000 animales por día. Salíamos a las 6 de la tarde porque no dábamos abasto de laburo. Todas las cámaras llenas, los corrales llenos. De un día para el otro, se cayó todo”, detalló un obrero al medio Infogremiales. Desde el 21 de septiembre el faenado cayó a un promedio de 300 cabezas por día.
El 16 de octubre, trabajadores despedidos de Ecocarnes que se encontraban con licencia por accidentes laborales se movilizaron al frigorífico ubicado en 202 y km 55, San Fernando. Algunos estaban próximos a volver a trabajar, pero fueron despedidos, unos por telegrama y otros por WhatsApp (la ptronal les enviaba una foto del telegrama). La burocracia de FESITCARA les había prometido que “serían reincorporados una vez dados de alta”, pero no ocurrió así.
Ecocarnes no es un frigorífico más sino parte de un conglomerado empresario poderoso. Integra el grupo de empresas que participa de la cuota Hilton, donde se le asignaron 636.166 toneladas de carne para exportación a Europa durante el ciclo 2026/2027, lo que le generaría un aproximado de entre 9,1 y 12,7 millones de dólares (casi 20.000 millones de pesos). El dueño de la firma, Omar Solassi, tiene intereses comunes con otras empresas del sector cárnico. Su yerno Ernesto Bugallo, testaferro de Solassi, está vinculado a la empresa Southern Meat, que comercializa productos congelados dentro y fuera del país a través de la marca “Rancho Alto”, y a Roxdan, una empresa encargada de la invernada de ganado bovino. También figuran Alberto Julio Herz y Miguel Ángel Corona como accionistas de la firma. Roxdan y Southern Meat son los accionistas principales. Esto implica que todos los procesos productivos están concentrados en un grupo de empresas que opera como grupo accionario. Ni Roxdan ni Southern Meat han demostrado aún una crisis financiera semejante.
La noche del lunes 26 estuvo marcada por una maniobra de la patronal que dejó afuera a los delegados gremiales de Ecocarnes. Durante el martes 27 circularon versiones sobre el envío de telegramas de despido para los trabajadores. Mientras todo esto ocurría, los trabajadores se reunieron en asamblea y discutieron seguir con el paro, al menos hasta garantizar el pago completo de los salarios y la defensa de todos los puestos de trabajo.
En el período que va de septiembre a finales de octubre, la burocracia sindical de FESITCARA ha sido denunciada como colaboradora de la patronal frente a los despidos de tercerizados, jóvenes y trabajadores con licencia. Los delegados de base y los trabajadores de Ecocarnes deberían prestar atención a la advertencia de los despedidos, quienes denunciaron la complicidad del sindicato y la empresa; de ese modo podrán construir una alternativa independiente que luche por arrancarle a la patronal todas sus reclamaciones.

