La asamblea de residentes debate un plan de lucha escalonado

Escribe Julián Asiner

Este jueves 5, nuevo paro y movilización al Ministerio de Salud de CABA.

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Iniciando la séptima semana de conflicto, la asamblea de residentes debatió un plan de lucha escalonado con el objetivo de forzar al gobierno porteño a avenirse a una recomposición salarial. Como se descontaba, la asamblea, que se realizó de manera virtual, tuvo una participación sensiblemente menor a la masa reunida la semana pasada tras el parazo del Hospital Argerich, que sin embargo había sido privada de la posibilidad de deliberar y resolver en conjunto.

Noviembre llegó sin las novedades esperadas. La publicidad engañosa de Médicos Municipales (AMM) había proclamado un aumento del 5% como “paritaria salarial octubre 2026”, a cobrar “a partir del mes de noviembre”. Al mirar cuentas bancarias y recibos de sueldo, los residentes se enteraron que en el “lenguaje AMM” esto significaba que el módico incremento llegaría recién con el sueldo de principios de diciembre, dejando atrás dos salarios (septiembre-octubre) con aumento cero. Lo mismo vale para los mentados “plus” por guardia y especialidad, cuyos montos siguen sin conocerse. La amenaza del gobierno de Jorge Macri de descontar los días de paro tampoco se hizo patente.

Sin aumentos ni descuentos a la vista, los residentes debatieron cómo reimpulsar las medidas de lucha. El Hospital Elizalde había resuelto en su asamblea la moción de ir a un paro sin cobertura de guardias. En la conciencia de los activistas de Pediatría que se encuentran desde el primer minuto al frente del movimiento, torcerle el brazo al gobierno solo es posible llevando el eslogan “sin residentes no hay hospital” a la práctica. El Argerich, por su parte, luego del parazo de la semana pasada, votó un mandato por un plan de lucha escalonado, que culminaba en una huelga indefinida.

Los militantes de los partidos del FITU y Patria Grande medraron entre las diferentes entre uno y otro mandato con el propósito de suavizar los aspectos más radicales de ambos. Así, lograron que se votara un plan híbrido, que incluye una serie de medidas escalonadas dejando “para más adelante” la consideración de las acciones más contundentes, como el paro sin cobertura de guardias y la huelga por tiempo indeterminado. Como venimos pugnando desde estas páginas, para superar estos frenos internos el movimiento requiere dotarse de una dirección combativa.

El primero de los paros escalonados será este jueves 5. Los residentes se movilizarán a las 11.30 hs a la sede central de AMM y desde allí marcharán hacia el Ministerio de Salud en Bolívar 1. Para la semana siguiente, acortada por los feriados papales y el Día del Trabajador Municipal, se aprobó la propuesta del PO-FITU de realizar una “audiencia” en la legislatura. Para la tercera semana está programado un paro de 48 horas y la propuesta de una movilización conjunta con las asambleas de residentes de los hospitales nacionales y bonaerenses.

La lucha de los residentes denuncia un deterioro salarial y una precarización de las condiciones laborales que es común a todos los trabajadores de la salud. En el bolsillo del profesional de a pie se materializa una política que pretende liquidar al hospital público. Para los Macri o Milei, el hospital público es un escollo que, aún desfinanciado, compite con la medicina privada, cuyo negocio exige desmantelar ese sostén de última instancia. Desde el punto de vista del capital, es necesaria una reforma drástica para reducir prestaciones y servicios. Es lo que reclama también su socia, la burocracia sindical, para “rescatar” a las obras sociales de las demandas de sus afiliados.

El reclamo salarial de los residentes, por eso, atraviesa fronteras jurisdiccionales y contractuales. Está presente entre los becarios y acompañantes terapéuticos bonaerenses, sometidos por Kicillof a una precariedad laborar extrema, entre los médicos del PAMI o los prestadores de discapacidad. Elevar la condición social del trabajador de la salud al nivel de la canasta familiar, en 3 millones de pesos, por una jornada laboral de 6 horas, es una consigna que importa a toda la clase obrera y hace a la defensa de su derecho incondicional a la salud. Es un objetivo que golpea al negocio capitalista de la salud, a sus gobiernos y burócratas asociados. Merece una huelga general.

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