Inundaciones en el Litoral: entre el "Súper Niño" y la responsabilidad del régimen social capitalista

Escribe Patricia Urones

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A un mes de las crecidas en el Río Paraná, de las inundaciones en el Litoral y la amenaza sanitaria que esto conlleva, han alcanzado para poner de manifiesto las dificultades de los Estados y políticos capitalistas para coordinar la respuesta -en un escenario, además, de ajustes, crisis financiera y guerra- al desafío que plantea un fenómeno meteorológico de la envergadura del "Súper Niño".

En julio de este año el Ministerio de Seguridad creó el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, cuyo órgano aplicador es la AFE, Agencia Federal de Emergencias, creada el año pasado por Patricia Bullrich, en el marco de los incendios de El Bolsón. El plan tiene como objetivos “promover la realización de actividades operativas de prevención y respuesta ante la ocurrencia de inundaciones y crecidas en jurisdicciones provinciales” y “fortalecer los mecanismos de articulación y coordinación técnica y operativa entre las provincias y el Estado Nacional en el marco del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR)”. Tanto la creación de la AFE del año pasado como el plan ENOS de este año, se asientan en la idea de fortalecer la coordinación de los organismos del estado, no gubernamentales y de la sociedad civil relacionados, para eficientizar la utilización de los recursos disponibles. Es una concepción liberal del abordaje de las emergencias y desastres ambientales, puesto que parte de la idea de que el estado debe administrar recursos escasos por medio de la eficientización de los procesos de trabajo de los diferentes organismos. Todo el problema político se reduciría a coordinar.

La coordinación, sin embargo, no incluyó a la otra mitad del problema, Brasil, que es quién recibió la primera etapa de lluvias. La única coordinación de Milei-Caputo con Brasil fue por la vía de los aparatos para-policiales, para garantizar la fuga del hijo del golpista Bolsonaro. Una coordinación de los servicios meteorológicos e hídricos de Brasil y Argentina, hubieran anticipado bastante más las crecidas y hubieran permitido mayor anticipación para las medidas de emergencia. Pero incluso el SMN que es la columna vertebral del Plan ENOS, se encuentra desfinanciado y sin recursos: sufrió un recorte de más del 43% de su presupuesto real desde el inicio del gobierno de los liberticidas hasta la fecha y perdió la exclusividad en la provisión de información meteorológica a la Empresa Argentina de Navegación Aérea -EANA- que ahora puede contratar prestadores privados para cubrir esta información. La “coordinación” para la “eficientización”, no busca reducir tiempos muertos y evitar tareas repetidas, como podría esperarse de la correcta aplicación de estos principios a las tareas de toda organización, sino que funciona como una justificación, no ya para un “ajuste del gasto público”, sino para el re direccionamiento del mismo que va del sostenimiento de organismos estatales a la contratación de prestadoras privadas para la realización de esas mismas tareas.

La falta de financiamiento reduce el plan ENOS a la impotencia política. Los efectos de estas inundaciones, cuyo fin no está a la vista, constantes lluvias y los daños a la infraestructura de vivienda, pueden ser la extensión de enfermedades, en seres humanos y animales. Sin embargo, el gobierno ha degradado a Subsecretaría el Ministerio de Ambiente y ajustado también el presupuesto del Ministerio de Salud, que se redujo en 63.000 millones de pesos a mediados de este año, para afrontar el pago de intereses y capitales de deuda por vencer. El recorte hecho afectó la “compra de medicamentos, transferencias a las provincias y programas clave como el VIH, el cáncer, la salud sexual, y el control de enfermedades endémicas” (Ámbito.com, 20/05). Según la Fundación Soberanía Sanitaria, el presupuesto de salud sufrió un recorte real del 34% desde el comienzo de la administración Milei-Caputo, sin contar la reducción presupuestaria de este año.

El plan ENOS, ha sido elaborado porque el Ministerio de Seguridad tiene el deber de intervenir en caso de emergencia, tal como lo dicta la “normativa”. El gobierno nacional se ha limitado a cumplir con los procedimientos administrativos, pero se ha declarado incompetente en materia política, no ha asumido ninguna responsabilidad en la dirección de la crisis en curso. El Litoral, en el medio de una emergencia que puede profundizarse, ha quedado librado al azar de los acontecimientos.

Antecedentes

Los conocedores mencionan que todavía puede haber una segunda ola de crecidas que agudice la inundación e incremente los daños a la infraestructura urbana y productiva.

La clara conciencia de la necesidad de obras de infraestructura de gran porte para mitigar la erosión del Río Paraná sobre las costas de la cuenca del Plata, se produjo a partir de las inundaciones de 1982, que afectaron al 90% de la región. Las inundaciones dejaron como resultado más de 300.000 evacuados, y pérdidas económicas estimadas en cerca de 1.500 millones de dólares. La fuerza creada por un caudal alimentado con seis meses consecutivos de lluvias, arrasó barrios enteros, hizo colapsar el puente colgante de Santa Fe y comprometió seriamente el túnel subfluvial Santa Fe- Paraná. Luego de estos hechos, muchos ingenieros de organismos como el INA o Universidades Nacionales, como la del Nordeste, elaboraron valiosísimos diseños de planes de infraestructura hidráulica cuyo objetivo era el drenaje o la conducción del agua de la cuenca, mitigando los efectos de la inundación o de la erosión y protegiendo las ciudades existentes. Los planes incluso, ponderan el comportamiento de la cuenca, evitando la instalación innecesaria de edificaciones en la misma, y elaboran críticamente la urbanización en estas regiones.

Las inversiones, desde aquellos hechos hasta la fecha, no han existido. La construcción de terraplenes defensivos, la instalación de espigones en las costas y el cavado de canales han sido aislados. Los terraplenes de Paso de la Patria, en Corrientes, una defensa construida para evitar la inundación de la ciudad, cedieron a los pocos días de iniciada la crecida. Barrios enteros se han inundado y aún queda por delante la posibilidad de una segunda crecida. No se ha invertido en un plan maestro que integre obras hidráulicas, de saneamiento, de urbanización y de análisis hídrico y meteorológico, en un todo, con el examen y mapeo de la cuenca. Según el Censo Nacional del 2022 más de la mitad de la población de la cuenca del Plata -contando solo las provincias ribereñas- no tiene cloacas, lo que quiere decir que las aguas servidas entran en contacto rápido con el humedal o los ríos. La situación agrava la posibilidad de surgimiento de enfermedades en medio de una inundación. El 20% de esta misma población no tiene agua potable. Este déficit de infraestructura atraviesa a todos los gobiernos del régimen, nacionales, provinciales y municipales, del ejecutivo y del congreso.

La Cuenca del Paraná y la crisis del régimen social capitalista

No se puede hacer un análisis crítico del accionar del gobierno y de los partidos de la oposición en el Congreso para abordar las inundaciones del litoral, y los desafíos a los que nos enfrenta el fenómeno del Niño y del cambio climático, sin abordar la naturaleza social del estado capitalista.

Esta naturaleza se pone de manifiesto cuando observamos las prioridades con las que los gobiernos de las últimas décadas han utilizado el ahorro nacional depositado en el Tesoro. Estamos dejando afuera aquí la enorme riqueza social generada por la clase capitalista, sobre la base de la explotación de la fuerza de trabajo y a la cual el estado capitalista ha renunciado a acceder llamando a esto eximiciones y subsidios para incentivar a la producción y la generación de trabajo, los cuales nunca han llegado. Una década atrás de la otra esta riqueza ha sido fugada al exterior y dilapidada en el juego de la bicicleta financiera aumentando el capital ocioso y especulativo que oprime a los trabajadores con ajustes.

Los fondos públicos se invierten exclusivamente sobre la base de los intereses de la clase capitalista sea esta nacional o internacional. Cuando se utilizaron para realizar inversiones de infraestructura estas siempre se orientaron a la estructura productiva que viabiliza la exportación de mercancías al mercado internacional y, por medio de este proceso, a la realización de la plusvalía de la burguesía nacional. De otro lado el Tesoro también ha orientado la riqueza nacional al pago de los intereses y capitales de la deuda que está fundamentalmente en manos de la burguesía nacional y de la internacional. Milei y Caputo se cansaron de decir que la prioridad del presupuesto es el pago de los intereses y capitales de la deuda y que solo lo que queda después de esto se orienta al resto de los gastos. Pero las administraciones de los nacionales y populares en mayor proporción o menor proporción también han priorizado el pago de la deuda externa.

Los socialistas no podemos hablar de las inundaciones en el litoral, las inundaciones en Bahía Blanca o del cambio climático, dejando de lado la denuncia de la responsabilidad del régimen capitalista y sus sucesivos gobiernos en el empobrecimiento estructural de las masas. La exposición de estas a los desastres del cambio climático, -en pleno siglo XXI, la era de la inteligencia artificial, de los magníficos avances científicos y tecnológicos y de la productividad del trabajo-, son el resultado de una política mundial de reorientación de los fondos supuestamente públicos desde los gastos sociales hacia los capitales financieros y la oligarquía digital, que son el principal motor de la guerra mundial imperialista en desarrollo.

El drenaje de dólares al pago de la deuda por parte de los Milei-Caputo, pero avalado políticamente por todos los partidos, sin embargo, caerá en saco roto porque los fondos internacionales y el FMI le bajaron el pulgar y lo pusieron en un impasse. el régimen social capitalista se ha convertido en un régimen de destrucción en todos los frentes: la desinversión que empobrece de un lado, se convierte en inversión que destruye y empobrece, de otro, de la mano de la guerra. Las grandes movilizaciones en Europa vienen a mostrarnos el carácter estratégico de la crisis en curso. Debemos subirnos a esa ola. Hay que trabajar para formar a los cuadros políticos que vean esta situación y reclutarlos un partido internacionalista y socialista.

  1. Plan ENOS https://www.magyp.gob.ar/evento-climatico/enos/cuenca-del-plata.pdf
  2. Proyecto de Ley del Diputado Giuliano https://rest.hcdn.gob.ar/web/proyectos/293449/adjuntos/106967
  3. Votación por diputado del proyecto de ley del massismo https://decadavotada.andytow.com/index-d.html?33.10.6
Sobreseimiento y archivo de la causa del profe Bruno Corzo: SUMA TU FIRMA!Sumate a Política Obrera, llená el formulario