Manifestaciones en Catalunya por la libertad de Pablo Hasél

Escriben Mariano Busatto y Joaquín Antúnez

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Miles de personas en todas las ciudades del Estado Español reclaman la libertad del rapero Pablo Hasél, detenido el martes para cumplir condena por cantar y tuitear contra la monarquía y el régimen. En Catalunya, centro de las mayores movilizaciones, los manifestantes chocaron con la Guardia Civil, con un saldo de medio centenar de detenidos y numerosos heridos, algunos de gravedad.

Pablo Hasél, cuyo nombre es Pablo Rivadulla Duró, es un joven catalán de 32 años. En 2005 publicó su primer demo titulado “Esto no es el paraíso”. También ha publicado libros y poemarios. Su aparición en escena, junto con otra camada de artistas como Arma X, LaTecnika o Mentenguerra, han dado forma al rap político de España. Desde 2014 enfrenta diversas causas en su contra por el contenido de sus letras y la participación en varias actividades políticas. En sus letras no se salvan desde el fascista Vox hasta los “izquierdistas” de Podemos e Izquierda Unida (IU).

Hasél fue detenido el pasado martes 16 en la Universidad de Lleida (Catalunya), donde se parapetó junto a centenares de jóvenes para resistir su arresto. El rapero fue condenado a dos años de prisión e inhabilitado por seis años a ejercer cargos públicos, por los delitos de injurias y calumnias contra la corona y “enaltecimiento del terrorismo”. Este caso ha conmovido a un sector de la juventud. Un grupo de más de 200 artistas, entre ellos, Pedro Almodóvar, Joan Manuel Serrat y Javier Bardem, firmaron un manifiesto defendiendo al artista. También Amnistía Internacional y otros organismos internacionales de Derechos Humanos se pronunciaron contra este atropello.

Los problemas de Pablo Hasél con la justicia vienen de lejos. Su primera detención se produjo en 2011, después del lanzamiento de su tema “Democracia su puta madre” (“Mira a los puercos del PSOE comiéndosela a la monarquía / Los dispararía uno a uno, sería oportuno algo mejoraría”), bajo la acusación de enaltecer a las GRAPO (Grupo de Resistencia Antifacista “Primero de Octubre”, creado en 1975).

Persecución

En los fundamentos de su veredicto condenatorio, la Audiencia Nacional se ampara en la Ley de Seguridad Pública, conocida como “Ley mordaza”, aprobada la presidencia de Rajoy (PP). Anteriormente, otro rapero, Valtonyc fue condenado bajo la misma carátula. El artista en este caso optó por exiliarse en Bélgica, cuyo gobierno rechazó un pedido de extradición “alegando que sus acciones no constituyen delito bajo la ley belga” (Infobae, 16/02).

La Audiencia Nacional cita los “antecedentes” de Hasél, incluyendo una causa abierta por “por su participación en el intento de asalto a la Subdelegación del Gobierno de Lleida el 25 de marzo de 2018, en los actos de protesta por la detención del expresidente prófugo Carles Puigdemont en Alemania” (El País, 16/02), una imputación por resistencia a la autoridad y otra causa, en suspenso, con una carátula similar por recriminar las ejecuciones de militantes de la ETA y el GRAPO, grupos nacionalistas considerados terroristas por el Estado Español. Como puede observarse, la mayoría de las causas en su contra son políticas.

Los partidos de gobierno -PSOE y Podemos- se encuentran divididos ante la sentencia. Pedro Sánchez ha manifestado que plantearía “una revisión de los delitos relacionados con excesos (SIC) en el ejercicio de la libertad de expresión”, con el objetivo de que se impongan penas ´disuasorias´ y no de cárcel” . Mientras que sus socios exigirán en el Parlamento un indulto (Infobae, 16/02).

El Tribunal Supremo también alega que el artista es culpable de incitar al odio y ensalzar los actos terroristas a través de su cuenta de Twitter. Según la sentencia, en 64 tweets Hasél ´ensalza´ la figura de miembros pertenecientes a ETA. También precisa que, en 1.915 tweets suyos, aparecen palabras como ‘GRAPO’, ‘Borbón’, ‘Bomba’ o ‘terrorismo’, entre otras. Entre las canciones que lo ´incriminan´, la más conocida es “Juan Carlos, el Bobón”, en la que recorre la vida Juan Carlos I, asociándola a la corrupción, la defensa del régimen de Franco, la venta de armas a Arabia Saudi y llama a “que la revolución tome el palacio real” y vitorea “viva la república popular de la clase trabajadora”.

Como él mismo ha declarado en varias ocasiones, Hasél no va a pedir el indulto. También ha rechazado una reducción de la pena a cambio del pago de una multa de 30 mil euros y se ha negado a presentarse voluntariamente a cumplir condena. Descarta seguir al exilio a su colega Valtonyc. Como dijo en una reciente rueda de prensa en Lleida: «si lo que buscan es silenciar el mensaje y que otros no lo reproduzcan, el hecho de que me encarcelen va a conseguir todo lo contrario y puede ser más provechoso para la causa que estar exiliado”.

Está en juego la misma monarquía, esta es la razón de la persecución al artista.

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