Escobar: contagios en la Clínica San Carlos

Escribe Sebastián Chirino

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Los trabajadores del gremio de Sanidad encuentran, en el sector privado, iguales o peores condiciones que los trabajadores de los hospitales públicos para afrontar la crisis sanitaria.

En los últimos días, cinco médicos y cinco pacientes dieron positivo de Covid-19 en la clínica San Carlos de Escobar, ubicada en la localidad de Maquinista Savio. Entre ellos, el jefe de terapia intensiva. Estos tres casos se confirmaron sobre un número insignificante de testeos, lo que manifiesta que los contagiados pueden ser muchos más. Ante esto, el pasado lunes 20, los trabajadores realizaron una protesta para exponer la situación y reclamar por hisopados e insumos. “Estamos reclamando elementos de protección personal. No tenemos barbijos, guantes, camisolines, ni lavandina ni alcohol en gel. Lo poco que tenemos es de donaciones que recibimos o porque lo compramos de nuestro bolsillo. La situación es muy compleja”, declaró un trabajador de la clínica al portal local El Día de Escobar.

La denuncia de los trabajadores es muy concreta: “Sólo hicieron test rápidos con algunos médicos. Pero necesitamos que se le haga el hisopado a todo el personal de terapia intensiva, porque todos estuvimos en contacto estrecho con los infectados. Estamos a la deriva, no podemos seguir atendiendo a la gente sin las medidas de precaución necesarias y sin saber si estamos contagiados o no. Esto es inhumano”. La gravedad de la situación es aún mayor si se tiene en cuenta que la clínica atiende exclusivamente a afiliados del PAMI. El secretario de Salud del municipio, Juan Manuel Ordoñez, declaró que personal del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires “tomaría cartas en el asunto y haría todos los hisopados”, pero hasta el momento no se cumplió.

Tanto en los centros de salud privados como públicos, se repite la exposición a la que están sometidos los trabajadores por la falta de EPP (elementos de protección personal) y por las condiciones laborales a los que son sometidos. También se repite en muchos de estos establecimientos la política antisindical de las patronales. “No tenemos un interlocutor directo, tenemos supervisores, que claramente están del otro lado de la línea. Hoy salieron a decir que nunca les pedimos los elementos de seguridad, como si a esta altura hiciera falta que se los pidamos. Encima nos amenazan con que, por decreto, no podemos hacer abandono de la guardia, y dicen que los que participamos en la protesta vamos a estar en una lista negra de despidos”, señaló el trabajador (ídem).

El ataque de las patronales de la salud se desarrolla sin ningún tipo de freno por parte de los sindicatos de sanidad, que, en estas clínicas, optan por dejar una zona liberada; tampoco interviene el ministerio del ‘progre’ Ginés. Hace unos días ante en contagio de una enfermera de la Clínica Fátima de Pilar, la patronal que no entregaba los EPP, y sometía al personal a jornadas extenuantes, culpó a la enfermera y a los trabajadores.

Pero también se repite otro patrón. Ocurre que, más allá de que en muchos lugares no hay organización sindical, los trabajadores se están organizando con sus propios métodos. La situación de la clínica Fátima y del sanatorio San Carlos, no hubiera llegado a ser visibilizado sin la intervención de los trabajadores.

Las exigencias son elementales: que se entreguen los EEP, hagan los seguimientos y test correspondientes a los trabajadores y pacientes que estuvieron en contacto con los médicos contagiados y que se termine la persecución patronal. La estadística que el presidente no muestra en sus “filminas” es la que tiene a la Argentina con el mayor porcentaje de contagiados entre los trabajadores de la salud.

La coordinación entre los trabajadores de los diferentes centros de salud puede ser un paso fundamental para organizar una lucha de conjunto por todas las reivindicaciones que, en el marco de la actual pandemia, no son otra cosa que la defensa de la vida.

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